La reforma laboral es una necesidad y un acto de justicia

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Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: médico Carlos Segundo Oliveros Peralta (foto)
Integrante Junta Directiva de ASMEDAS Antioquia

Dicen ciertos especialistas en la precaución que aplacemos la aprobación de la reforma, que deberíamos aprobar la reforma laboral en el momento en que haya vacas gordas de la economía, que cuidado con los pequeños empresarios, que se van a perder al menos 300 mil empleos.

Son esos mismos entes los que no dijeron nada cuando aceptaron quitar, arrebatar a sangre y fuego, los derechos de los trabajadores con la aprobación de la Ley 50 de 1990 y la Ley 789 de 2002, momentos en que nuestra economía venía en ascenso, cuando teníamos vacas gordas en la producción nacional, vacas que fueron sacrificadas en el matadero de la corrupción y repartidas en las carnicerías de opulentos banqueros, comerciantes y dueños de industria.

Las reformas laborales en Colombia nunca han tenido en cuenta la situación económica nacional.  Se dan como producto de una lucha, la lucha de clases; según quien vaya venciendo al otro, la reforma será para bien de los trabajadores o de los jefes, patrones, gamonales.  Argumentar que solo podemos tener a una reforma laboral a favor de los explotados cuando tengamos una economía nacional boyante, es decir, cuando el palo sí dé pa’ cucharas, es como decir que nunca habrá reforma a favor de los trabajadores.  No hay una oligarquía más llorona, lastimera, nunca dice que le va bien, aun cuando se estén pudriendo en la plata.

Dicen que somos una economía esencialmente de pequeños empresarios, los que se verían afectados con el retorno de ciertos derechos a los trabajadores.  Eso dicen los que no son pequeños empresarios.  Las famiempresas y pequeños empresarios (43.8% de los encuestados, Banco Mundial, Laporta y Schleifer, 2014), culpan a la falta de acceso al mundo financiero, es decir, a la falta de préstamos, a la falta de intereses favorables, pagos flexibles, etc.; eso es lo que los arruina; también la fragilidad del mercado interno, la falta de seguridad, etc., y solo un 1.8% considera que las obligaciones laborales se les convierte en un obstáculo para su viabilidad y desarrollo empresarial.

Amenazan los expertos con que 300 mil personas perderán empleo si la reforma laboral se aprueba.  Son estos mismos expertos, que durante la aprobación de la perjudicial Ley 50 de 1990, prometían que se iban a generar millones de empleos por la rebaja de los costos fijos, cosa que en este país nunca sucedió.

La lucha de clases, la materialización de los derechos de los trabajadores, según ellos, es lo que atenta contra la economía, mientras que garantizar los derechos de los burgueses es lo que hace posible un mundo de prosperidad y libertad.  Se les olvida, que una economía precaria nace de salarios precarios, que un trabajador que cobra miserias solo puede consumir miserias.  Que el 100% de los salarios se gastan en el país ampliando el mercado interno, mientras que eso no podemos decir de las riquezas explotadas de los ricos del país.

Los trabajadores de la salud también vivimos esta vil batalla; por ello, esperamos que, con la aprobación de la reforma laboral, se acabe con el 70% de contratos laborales tercerizados en el sector; con los pagos miseria en muchas empresas privadas; con los retrasos en los pagos mes a mes; con la quiebra de IPS a pesar de la aplicación de toda la batería neoliberal de pauperización y tercerización laboral; con el despido caprichoso de los trabajadores, sobre todo por ser sindicalistas, como sucede en el Hospital Alma Máter, el hospital de la Universidad de Antioquia; esperamos se acabe con el maltrato a la condición laboral de la mujer, que es también más del 70% del personal contratado.

Pero con la reforma laboral aprobada o no, solicitamos al Ministerio del Trabajo una mesa de diálogo y acuerdos de los trabajadores del sector salud; que en Antioquia nos hemos declarado en SOS, como víctimas de la Ley 100, de la Ley 50 y del neoliberalismo en general.

En dicha mesa queremos debatir cómo reglamentar los artículo 17 y 18 de la Ley Estatutaria 1751 de 2015, Ley Estatutaria de Salud, participar como trabajadores en el manual tarifario de servicios en salud, ayudar a armonizar los componentes laborales de la Ley 339 de reforma a la salud; y en Antioquia queremos establecer un plan de restablecimiento de derechos, tanto individuales como colectivos, de los trabajadores que venimos siendo fuertemente atropellados en lo privado como en lo público, en la provincia como en la ciudad; y sufrimos una intervención de la EPS SAVIA por la Superintendencia Nacional de Salud, que brilla por su mediocridad.

Esperamos, después de este evento, ponernos de acuerdo para activar este espacio y que una comisión más no sea la iniciativa inerte que sepulta la solución de necesidades vitales tanto para los explotados como para los pacientes.  Solo la organización de los trabajadores hará posibles las transformaciones, el cambio de rumbo y la paz con justicia social soñada.

¡POR LA VICTORIA SIEMPRE!

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

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