No más…

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Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Juan Carlos Gómez (foto)
Médico general

Luego de dos meses, ella, madre que encarna, una y todas las enfermeras de un sistema donde no se trabaja por vocación o por remuneración, sino que se espera las migajas de truhanes que juegan con tu salario, mientras el arriendo o incluso algo tan básico como el alimento comienza a escasear en el hogar, vive presa de la angustia de ingresar a la estadística de desempleados vs. ser una empleada más, de ese sistema que cada día, de manera deshumanizada, olvida más al trabajador de la salud. No solo al médico, como muchos equivocadamente lo evocan, sino al camillero, los y las auxiliares y todos esos olvidados partícipes del intrincado proceso que es atender la salud del ser humano.

Renuncias, atrasos en pago que se acercan a lo distópico, solicitudes de paciencia a aquellos que, día tras día, ponen el esfuerzo, sacrifican el tiempo con la familia o entregan cada hora de trasnocho, son el pan de cada día, en el escenario de hambre y corrupción en que se ha convertido la lacónica obra de teatro llamada sistema de salud de Antioquia.

Promesas de inyección de rimbombantes sumas de dinero por parte de los mandatarios, de esos llamados, a modo de mesías, a obrar el milagro sobre las agónicas instituciones con estandartes roídos y almas huecas y desoladas, son una mentira más del libreto falso y pendenciero que esgrimen los mal llamados gerentes hospitalarios. Pero, más allá de soluciones cargadas de botines, representado en cifras agigantadas, no hay soluciones de fondo; los mismos dirigentes corruptos, apalancados en coimas y favores, siguen liderando con injusticia y dejadez las instituciones que velan por la salud de los antioqueños, mientras las denuncias de entes como ASMEDAS quedan agónicas entre la turba de politiquería, que ocupan los espacios donde se deberían gestar soluciones de fondo y no paños de agua, que palean de manera superficial unos problemas que tienen mucho de fondo y aún más de ancho.

Revocar la corrupción de un sistema, de base, con ideologías por demás interesantes, debe ser el primer paso en un camino adusto, plagado de favores y dolor. Pero centrar al trabajador de la salud, en medio de tanta ignominia, devolverle su lugar, es posicionar al verdadero actor en el quid de una escena que sin él no podría ser filmada. Los dirigentes a dirigir, no a robar; los trabajadores a atender pacientes, no a mendigar, y los pacientes a ser atendidos con gusto y dignidad.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

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