Del desconocimiento y la manipulación al inmediatismo: la necesidad de conocer la historia

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Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: médico asmedista Alejandro Hernán Quintero Galeano (foto)
Ginecoobstetra

Andrés Oppenheimer en uno de sus libros “Basta de historias”1, expone cómo para América Latina es necesario mejorar la educación en ciencia, tecnología e innovación para avanzar en nuestras economías pasando de productores de materias primas y productos básicos a bienes y servicios de mayor valor agregado –tesis con la que estamos de acuerdo- pero expresa que se debe hacer dejando a un lado la historia, por nuestra supuesta “obsesión con el pasado” -tesis con la que no coincidimos-. Se debe recordar que para el credo neoliberal lo importante es el crecimiento económico, medido con el Producto Interno Bruto PIB, por encima de todas las otras variables, el presente y el futuro, no la historia, no el pasado. La receta neoliberal se compone de: la privatización de bienes y servicios públicos, antes a cargo del Estado: salud, pensiones, educación, servicios públicos, banca, peajes, aeropuertos, concesiones viales, etc.; la des-regulación laboral (tercerización laboral); la desindustrialización para los países periféricos con la informalización del mercado laboral (aumento del desempleo y subempleo); la globalización económica con los Tratados de Libre Comercio TLC a favor del capitalismo central; el predominio de la banca y el mundo financiero por encima de los Estados; la financiarización. Este modelo, después de más de 40 años de su aplicación, ha fracasado en el mundo a causa de tres consecuencias funestas para la humanidad: el aumento de la inequidad y la concentración de la riqueza, el aumento de la población en condición de pobreza y la miseria en el mundo y, tercero, la destrucción de la naturaleza. Hoy queda al descubierto su verdadera intención: la globalización de los mercados para aumentar la acumulación por encima de las poblaciones y las naciones con el deterioro del medio ambiente; es decir, ha fracasado la teoría de la auto-regulación del mercado con el supuesto goteo para favorecer las clases pobres.

Hoy acudimos a una nueva crisis del sistema capitalista mundial que se presenta desde el 2007-2008 con la crisis financiera y la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos. Ahora se agudiza post-pandemia al presentarse a nivel global una alta inflación combinada con una des-aceleración de la producción, llevando a un riesgo de recesión económica mundial2. La situación de las guerras en Ucrania y de Israel-USA contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania no son sino otra vía para reactivar la economía del imperio, a través de las empresas de la guerra, la apropiación de recursos naturales (petróleo y gas) y las vías para negocios (nueva ruta de la seda), que lo ayude a salir de la crisis; por ello, su negativa al votar al interior de la Organización de Naciones Unidas ONU a favor del cese de fuego y la salida negociada, estipulando un Estado Palestino, a pesar del genocidio que estamos viviendo en directo, con los múltiples delitos de lesa humanidad cometidos por el gobierno sionista de Netanyahu. Queda claro que con estas medidas el imperio prioriza lo económico sobre las vidas humanas, de niñas/os, mujeres y adultos, y el respeto a la existencia y soberanía de los pueblos; bien lo dice la leyenda: “también murió en Gaza el mito de la democracia occidental civilizada garante de los derechos humanos”.

El fenómeno de desconcierto que viven hoy muchos colombianos ante la crisis económica nacional, relacionada con la global, es producto del desconocimiento: del papel de los medios masivos de comunicación que no informan sino que forman la opinión, la inducen y manipulan, como lo ha expresado Noam Chomsky; de un sistema educativo memorístico, a-crítico, a-histórico; de una cultura con unos factores que perpetúan la dominación de clases, la irracionalidad, que priorizan el individualismo, la competencia y el consumo -acorde al modelo económico neoliberal decadente-; que, en Antioquia y Medellín –en mayor medida-, está altamente permeada por la aceptación de las conductas del narcotráfico, adquiriendo un gran poder e, incluso, aceptación por habitantes de los diferentes sectores sociales (se resalta la clase alta –autodenominada “gente de bien”). Son sus características: el patriarcado, colonialismo, clasismo, sexismo, el todo se vale, la violencia, el paramilitarismo, lo que explica en gran parte el triunfo de FICO y del CD en esta región3, 4; triunfo mayoritario sin importar sus conocidos antecedentes de la relación con la oficina de Envigado.

La conjugación de estos elementos explica la confusión de parte de la población frente al gobierno del cambio y al no ver reflejado en sus bolsillos la mejoría con las políticas planteadas en campaña, se presenta la salida inmediatista creada externamente del rechazo al gobierno. ¿Cómo entender la suba de la gasolina? ¿el fenómeno de la inflación de los productos? ¿el aumento de la violencia? ¿la parálisis legislativa? ¿La continua crisis de la salud y medicamentos? ¿El continuum de la corrupción? etc., con unos medios de comunicación y estamentos atacando al gobierno todo el tiempo.

Tras de ladrones bufones

En el país, los mismos que hicieron las reformas hace más de 30 años (Gaviria, Pastrana, Uribe, Vargas Lleras), los de la apertura neoliberal y la aplicación de sus políticas, que nos tienen en esta crisis económica y social actual, son los que bloquean las salidas propuestas por el gobierno y se muestran como la oposición que va a salvar al país de la crisis.

Son estos mismos sectores los responsables de la suba de la gasolina (gobierno Duque-CD), la parálisis legislativa (Centro Democrático, Conservadores, Cambio Radical, algunos Liberales, Partido Verde e independientes) que evita las reformas para mejorar la salud, pensiones, educación, laboral, de tenencia de tierras, etc., los que persisten en la corrupción y controlan parte de la violencia al tener ascendencia todavía sobre grupos armados irregulares (derecha – extrema derecha).

Hoy el ataque al gobierno se realiza por todos los frentes: gremios económicos, Banco de la República, Fiscalía, Procuraduría, Grandes Cortes, Rama Legislativa, Medios de comunicación, violencia, etc., y se disfrazan de salvadores.

La disputa por la realidad

El relato para construir nuestra realidad histórica hoy está en disputa.

En Colombia, gracias a historiadores e investigadores independientes, nos hemos empapado de nuestra realidad; y en la actualidad, gracias a la academia, los Sindicatos, los Organismos no gubernamentales ONG, los Informes de los Organismos Defensores de los Derechos Humanos, la Comisión de la Verdad, la Jurisdicción Especial para la Paz JEP y al gobierno del cambio –al dar cumplimiento a los acuerdos del proceso de paz con las FARC- la están escribiendo las víctimas y su verdad comienza a salir a flote. Pero el Centro Democrático CD y la derecha, al no convenirle que esto suceda -pues queda en evidencia su participación en la violencia, el narcotráfico y la corrupción-, quieren disputar e imponer su relato a través de sus medios privados de comunicación.

Hoy que salen a la luz pública los informes de la Comisión de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la Paz JEP, con su rigidez académica, jurídica e investigativa, las declaraciones de los miembros de la fuerza pública involucrados en las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos, así como las de los jefes del paramilitarismo (por ejemplo, Mancuso, Macaco), la derecha y ultraderecha utilizando sus gobiernos y medios masivos han querido imponer su relato. Esta fue la intención de Darío Acevedo, conocido negacionista del conflicto armado colombiano, cuando dirigió el Centro Nacional de Memoria Histórica (2019-2022), o la contraposición al Informe Final de la Comisión de la Verdad por otro creado a nombre y seña del CD; o el papel jugado por la Fiscalía, Procuraduría y Comisión de Acusaciones de la Cámara, para defender y tapar los delitos de los sectores de la ultra/derecha.

Es la misma contraposición del relato que intentan establecer a través de falacias, mentiras y tergiversaciones, con sus medios masivos de comunicación (Semana, RCN, BLU, La FM, Caracol, El Tiempo, El Colombiano, etc.), frente a las políticas y gestiones del gobierno Petro/Márquez intentando crear una matriz de opinión contraria al gobierno.

Qué sigue

Bien lo expresó Gustavo Bolívar en su columna “2 años, 8 meses y algunos días”5 haciendo un análisis frente al revés electoral en las elecciones locales el pasado 29 de octubre. Bolívar plantea que si pretendemos mejorar y continuar en el gobierno frente al 2026 requerimos de dos elementos: la comunicación efectiva de Presidencia de la República hacia toda la población y la consolidación de un partido político de base fuerte, democrático. Le adicionaría que se requiere con urgencia una reforma educativa y cultural, para adelantar un proceso de concientización de la población que evite la toma de decisiones erradas por el inmediatismo al que nos conducen las necesidades económicas. De lo contrario, el relato de la derecha puede calar en las mentes de algunos sectores de la población. Ahí tenemos el ejemplo de Milei en Argentina.

Un gobierno progresista, de transición democrática, que intenta una transformación en un país tradicionalmente de derechas, ultraderechas, narco-Estado, paramilitarismo, violencia, ausencia de democracia y corrupción histórica, la tiene difícil para lograr sus objetivos; y mucho más, cuando la población a la que desea beneficiar no es consciente de estos problemas que se interponen para que no sea posible el cambio, ni identifica que sus verdugos se visten de solucionadores de los problemas por ellos mismos causados.

Mientras las contradicciones se tensan y se hace más difícil concretar las reformas por los intereses económicos que se tocan, la disyuntiva es: o avanzamos hacia la transformación democrática o dejamos devolvernos al régimen conservador autoritario, al narco-Estado o al fascismo criollo.

Foto tomada de: https://www.facebook.com/ReneJimenezComediante/videos/1412977322768706

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

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