La ruptura o el reacomodo de la Coalición de Gobierno

Tomado de: www.sur.org.co

Por: Pedro Santana Rodríguez (foto)
Director Revista Sur

El miércoles 26 de abril se abrió un nuevo ciclo en el gobierno del presidente Gustavo Petro con la aceptación de la renuncia de siete ministros dentro de los cuales salieron los representantes de los partidos Conservador y de la U del gabinete ministerial. Dentro de las renuncias aceptadas. por lo menos dos de ellos, José Antonio Ocampo y Cecilia López, liberales independientes, sin respaldo parlamentario, obedecieron más a la búsqueda de un gabinete sin fisuras y más homogéneo alrededor de las reformas sociales radicadas en el Congreso. Estos dos ministros se caracterizaron durante estos últimos meses por ser opositores de las reformas sociales, no solo de la reforma a la salud sino también opositores a aspectos centrales de las reformas laboral y de pensiones.

Hasta el mes de marzo en que salió también Alejandro Gaviria conformaron un bloque al interior del gobierno que se opuso a la reforma a la salud que es una de las apuestas centrales del presidente Gustavo Petro y no solo de la saliente ministra de Salud, Carolina Corcho. Así lo dejo claro Gustavo Petro en su intervención desde el balcón de la Casa de Nariño este lunes primero de mayo en que volvió a insistir en que la médula de la reforma a la salud es la recuperación de la administración pública de los recursos públicos que desde la Ley 100 de 1993 fueron entregados a las Empresas Promotoras de Salud, EPS;  Ocampo, Gaviria y Cecilia López se opusieron en el seno del gobierno a esta médula de la reforma. Y era lógico que salieran pues no compartían el núcleo de las reformas que fueron el compromiso del candidato Petro con sus electores. De modo que no es que el gobierno haya suprimido el pluralismo, sino que ese pluralismo tiene unos límites y el principal de ellos es que el gabinete debe compartir y trabajar por sacar adelante las reformas sociales. Esa es la razón de su salida del gabinete. Ocampo también se opuso a los cambios que Petro consideraba necesarios en la dirección de Ecopetrol, pulso que Petro ganó finalmente. Pero Ocampo se opuso, además, a las líneas trazadas por el presidente para la elección del Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros y de forma inconsulta incluyó en el proyecto de Ley de Adiciones Presupuestales la suma de 14 billones de pesos para el fondo de estabilización de los precios de la gasolina, es decir, Ocampo no solo se oponía a las reformas sociales, sino que frecuentemente contrariaba las orientaciones del presidente como en los tres casos mencionados anteriormente. Su salida estaba cantada.

La salida de los representantes de los partidos Conservador, Guillermo Reyes ministro de Transporte y Sandra Urrutia ministra de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, del partido de la U, tiene otra explicación. Estos partidos con sus directores fueron llamados a una Mesa de Concertación por parte del ministro saliente del Interior Alfonso Prada y por el propio presidente Gustavo Petro. A sus directores Efraín Cepeda del partido Conservador y Dilian Francisca Toro del partido de la U se sumó Cesar Gaviria director del partido Liberal. Prada que se sentía más representante de estos partidos que del propio presidente de la República trazó una estrategia completamente fallida para el trámite de la reforma a la salud. Empoderó a estos directores para la negociación de los contenidos de la reforma con la pretensión de lograr el apoyo de estos tres partidos a la propuesta. Estas mesas de concertación lograron avanzar en algunos temas, pero en la médula del proyecto no lo lograron.

Pese a que se incorporaron muchos temas que se propusieron desde los partidos, la diferencia que llevó a la ruptura como ya indicamos es el del manejo público de los recursos públicos a través de la Administradora de los Recursos de la Salud, Adres, como fondo público y pagador único. La oposición y la orden de votar por el hundimiento de la reforma a la salud con amenazas a los parlamentarios que votaran la reforma, fue lo que ocasionó la crisis de la coalición amplia del gobierno. Petro batalló hasta el día martes 25 de abril en las horas de la mañana para un cambio de estrategia que había propuesto la ministra Carolina Corcho y que habían acordado el día lunes 24 de abril. La nueva estrategia del gobierno era que los directores de los partidos dejaran en libertad a los parlamentarios para que votaran en conciencia sobre los contenidos de la propuesta de Reforma a la Salud contenidos en la ponencia mayoritaria que se había radicado por seis de los nueve ponentes designados por la Mesa Directiva de la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes.

Los partidos de la Coalición y sus directores, en vez de la libertad de voto que era la nueva estrategia del gobierno, no solo no la aceptaron sino que continuaron con las amenazas a los parlamentarios de aplicar sanciones y no otorgar avales para las elecciones regionales del mes de octubre. Con ello intimidaron a los parlamentarios, pero aun así la ponencia fue aprobada por 10 representantes que votaron a favor contra 8 que lo hicieron en contra. La ministra Carolina Corcho obtuvo una victoria y el proyecto de reforma ha sido aprobado en Comisión restando solo la votación del articulado y las proposiciones que se han presentado en el trámite legislativo.

La razón para la salida de los ministros fue entonces la oposición ordenada por los directores de estos partidos a la reforma a la salud con lo cual precipitaron tanto la salida de los ministros que los representaban en el gobierno como ahora la definición de si siguen como partidos de gobierno o se declaran en independencia o se van a la oposición. Los conservadores han decidido por lo pronto declararse en independencia mientras que aún no han tomado ninguna decisión el partido de la U y el partido Liberal que vive una pugna interna que no se ha resuelto.

Ruptura o reacomodo

La reestructuración del gabinete da un giro hacia la izquierda pues la mayoría de los nuevos ministros son cercanos al presidente y comparten en líneas generales la agenda reformista. Pero, ese giro no está consolidado pues ahora serán los partidos tradicionales los que tienen que resolver si se mantienen en el gobierno o salen del mismo. Petro no ha cerrado la puerta al reacomodo de la coalición. Así lo expresó en su discurso del primero de mayo. Se abren dos escenarios posibles. El primer escenario busca corregir la forma como se pactó la coalición amplia de gobierno en que jugaron un papel fundamental el actual presidente del Congreso Roy Barreras y el saliente ministro del Interior, Alfonso Prada. Este acuerdo fue en lo esencial burocrático. No se pactó un acuerdo de mínimos programáticos. Como lo hemos expresado en otras ocasiones, la coalición amplia no se hizo sobre unos mínimos contenidos de las reformas que se someterían al Congreso de la República en que estos tres partidos tradicionales tienen las mayorías, cada reforma debe ser discutida y pactada por separado. Y la coalición no aguantó la primera prueba de fuego que era la reforma a la salud.

Esto no quiere decir que las posiciones al interior de los partidos sean unánimes. Muchos parlamentarios liberales, conservadores y de la U se identifican con las reformas y estarían dispuestos a votarlas si se les da libertad de voto y si se les da representación en el gobierno. Y esta es la apuesta de Petro que estos tres partidos dejen en libertad a los parlamentarios para que voten en conciencia el conjunto de las reformas y es ahí donde los directores de los partidos no han cedido y fue eso lo que precipitó la crisis y la salida de los ministros que los representaban en el gabinete ministerial. Pero el reacomodo de los partidos en la Coalición de Gobierno aún es posible y este es un escenario que Petro no ha cerrado. La ventaja de este escenario es que las reformas a la salud, a las pensiones y la reforma laboral podrían ser aprobadas con algunas modificaciones, pero sin afectar la médula de las mismas y esto le daría estabilidad al gobierno. Este escenario está abierto pero pasa por las definiciones en el seno de estos tres partidos que deberán tomarse en estas dos semanas.

El segundo escenario sería el que los partidos tradicionales decidieran salir del gobierno y declararse, como ya lo hizo el partido Conservador, como Independientes o de Oposición. Este escenario consolidaría en el ejecutivo el giro a la izquierda, pero generaría una inestabilidad muy grande en las relaciones del ejecutivo con el legislativo con mociones de censura a los ministros y con el hundimiento de las reformas prometidas por el gobierno. El obstruccionismo podría escalar, así como la confrontación. Con un elemento adicional que son las elecciones regionales de octubre. Una cosa son las elecciones regionales con la coalición amplia de gobierno y otro escenario muy distinto si se consolida la ruptura de la coalición. Las próximas dos semanas serán definitivas para que se consolide uno de los dos escenarios aquí planteados. Amanecerá y veremos.

 

Tomado de: www.sur.org.co

 

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