Cuento «Ay, Paola» finalista en concurso de fútbol y literatura UPB

El médico asmedista Emilio Alberto Restrepo Baena, escritor y miembro del Taller de Escritores de ASMEDAS Antioquia, comparte con la Asociación Médica, y con los lectores de su boletín Momento Médico, un cuento publicado por la UPB y que fue presentado en el concurso Fútbol y literatura (edición bilingue) de la misma universidad

Tomado de: https://emiliorestrepo.blogspot.com/

¡Jamás volveré a conseguirme un novio futbolista!

Fue la única opción que tuve, pues mi padre trabajaba como masajista y auxiliar del Atlético y todas las tardes, al salir del colegio, nos llevaba a los entrenamientos del equipo. Estábamos rodeados de gente del fútbol, el barrio no significaba nada para nosotras, la familia fue reemplazada por el personal corporativo; el ambiente, todo, giraba en torno al balompié. Los fines de semana viajábamos con la comitiva, pues no teníamos con quién quedarnos. Nos convertimos en parte del paisaje.

Mi madre nos había abandonado, se había fugado con un jugador. Mi papá quería fingir que nada había pasado, que todo era normal, que la vida era así, que esas cosas pasaban como si fuera lo más corriente crecer y rodar sin mamá, en poder de un padre muy ocupado, roto por dentro y blindado hacia afuera; éramos unas niñas sin dirección, rodeadas de hombres rudos, sudorosos, preocupados por sus propios asuntos, poseídos por la ambición y las hormonas.

Primero me enamoré del arquero, que más rápido que tarde fue comprado por el equipo de otra ciudad y se esfumó de mi vida de un domingo para otro.

Luego me deslumbró el centrodelantero, pero descubrí que anotaba goles con la misma facilidad con que confortaba a sus admiradoras cuando yo apenas volteaba la espalda.

El capitán resultó un indefinido que en las giras se besaba con el comunicador de la Liga. Lo supe por terceros y tuve que escupir de la rabia cuando el propio conductor del autobús me mostró las fotos con la evidencia.

El defensa central era un bello tonto que no sabía qué decirme cuando estábamos solos y se le acababan los argumentos de sus caricias un tanto torpes.

Y así ocurrió con el diez, con otros dos delanteros y con un suplente que se mantenía irritado por la amargura de estar calentando siempre la banca.

Durante varios años compartí todos esos labios, esos brazos fuertes y bruscos, sus olores agrestes, su volatilidad, las lociones penetrantes, sus egos derretidos por la promesa de un futuro lleno de brillo que no siempre estaba a la vuelta de la esquina.

Solo accedí al sosiego de una ilusión que me aterrizó con mis propias expectativas, cuando conocí a Paola, la psicóloga del equipo. Fue mi apoyo cuando me encontraba doblegada por la sucesión de derrotas que me hicieron sentir usada, desplazada, muchas veces sucia. Me hablaba con una reposada sabiduría, con dulzura; me fue llevando de la mano a un entendimiento que se transmutó en gratitud, luego en admiración, más tarde en afecto y finalmente en amor.

Paola se fue convirtiendo en mi eje vital. Me permitió encontrar la ternura y, sobre todo, a mí misma.

Ella es parte del equipo y, ahora, de mi proyecto de vida.

Mi padre nos mira en silencio con un asombro que se le confunde entre la norma y el afecto, pero sabe que ni puede, ni tiene nada qué opinar.

Nota: El cuento, con mención de honor, fue publicado en el libro «Escribir y vivir FÚTBOL. Concursantes, 2022», con la dirección de la Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, 2022.

 

Tomado de: https://emiliorestrepo.blogspot.com/

 

2 comentarios en «Cuento «Ay, Paola» finalista en concurso de fútbol y literatura UPB»

  1. Me parece raro que premien un cuento del fútbol cuya protagonista es una mujer.
    Más raro es que en el cuento quedé en evidencia los gustos homosexuales de un jugador y así lo premien
    Y más raro, siendo en primera persona

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