La Política Internacional del gobierno de Petro

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Tomado de: www.sur.org.co

Por: Pedro Santana Rodríguez (foto)
Director Revista Sur

Un rasgo distintivo de la política internacional de los gobiernos de la derecha, por lo menos desde Pastrana, había sido el de plegarse a los dictados de la política internacional de los Estados Unidos. Quizás las excepciones más notables fueron las de la administración de Carlos Lleras Restrepo bajo cuyo mandato se firmó el acuerdo del Pacto Andino dando un significativo impulso a la integración regional, esto ocurrió en el año 1969; luego en el año de 1983 por iniciativa de México, el gobierno de Belisario Betancur se vinculó al llamado grupo de Contadora que jugó un papel relevante en el proceso de paz de Centroamérica, pero en general los gobiernos sucesivos de Colombia han seguido y se han plegado a los designios del gobierno de los EEUU.

Desde la campaña electoral, el entonces candidato Gustavo Petro siempre planteó dos temas que deberían ser parte de la agenda internacional del Estado colombiano: el primero, dar prioridad a la integración de América Latina como lo proclama la Constitución de 1991 y, en segundo lugar, el tema de la crisis climática y del medio ambiente. Una vez en el gobierno Petro y el canciller Álvaro Leyva Durán han comenzado a tejer una política internacional que difiere radicalmente de los gobiernos anteriores. En este marco y sin estridencias se viene adelantando una agenda compleja que debe ser llevada adelante con el pulso del relojero.

Los primeros elementos de esta nueva política internacional se han reflejado en los cambios en las relaciones con los Estados Unidos que no por ser distantes significan rompimientos o distanciamientos con el imperio, por el contrario, en tono cordial se han ido planteando los cambios en la relación bilateral. En esta relación, se está construyendo una nueva política que no solo enfrenta el tema del narcotráfico que siempre estará presente mientras sea nuestro país el principal productor de clorhidrato de cocaína y los Estados Unidos uno de los promotores del prohibicionismo y uno de sus principales consumidores. Pero en este tema el gobierno ha planteado sin tapujos que el prohibicionismo como política frente al consumo y producción de sustancias psicoactivas es un fracaso y que se debe poner en marcha una política de reducción del daño y abrir el debate, que el propio presidente Petro planteo el pasado mes de septiembre ante la Asamblea General de Naciones Unidas, sobre el tema de la legalización o regulación de la producción, tráfico y consumo de estas sustancias. Al lado de este tema emergen también otros como el del medio ambiente, el calentamiento global y en este contexto la protección de la Amazonía a la cual se dedicarán los siete helicópteros recientemente donados por los EEUU. Pero también se ha planteado el tema de la extradición que debe ser modificada si se quiere que los Acuerdos de la Paz Total lleguen a buen puerto. Otros temas anunciados como la revisión del Tratado de libre comercio y el tema de levantar el visado para los colombianos en Estados Unidos están en discusión. Por lo pronto y de manera pública los más altos portavoces del gobierno norteamericano comenzando por el secretario de Estado Antony Blinken han respaldado la política de Paz Total y un nuevo enfoque para la erradicación de los cultivos de uso ilícito.

En relación con América Latina dos hechos son significativos en este viraje en la política internacional. El primero el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares con Venezuela, la reapertura de la frontera y la reunión celebrada esta semana entre los presidentes Gustavo Petro y Nicolas Maduro. En esta reunión se trataron temas muy importantes de los cuáles han trascendido tres. El primero la seguridad en la frontera recién reabierta que esta dominada por bandas armadas que actúan tanto del lado venezolano como colombiano. Y este tema es trascendental para el futuro de las negociaciones de paz en Colombia pues parte de esta problemática esta relacionada con la presencia del Ejército de Liberación Nacional, ELN, en territorio venezolano, así como de las dos Disidencias de las FARC, tanto las de Iván Mordisco como las de la Nueva Marquetalia de Iván Márquez. Y allí es clave la presión que pueda ejercer el gobierno de Nicolas Maduro sobre estas estructuras máxime cuando el gobierno del presidente Gustavo Petro les ha abierto las puertas de la negociación con generosidad. Esta presión será clave para que los procesos avancen, aunque es obvio que solo avanzarán si hay realmente un convencimiento de estos actores armados que la lucha armada no es una alternativa revolucionaria en nuestro país, que por el contrario esa lucha armada es un obstáculo hoy para avanzar en las conquistas democráticas que ellos dicen defender. Creo que la primera sede de las negociaciones de paz con el ELN será Venezuela lo cual me parece a mí, muy importante.

El segundo tema abordado es el de las relaciones comerciales que deberán irse regularizando y que requieren de garantías estatales si se quiere incrementar el flujo comercial. Petro quería comprar la empresa Monómeros Colombo Venezolanos, pero Maduro no accedió por ahora, pero si a colaborar para que los insumos agrícolas que allí se producen tengan unos precios especiales. Y un tercer tema complejo es el tema de la reinserción de Venezuela en el concierto internacional. Petro quiere que esa reinserción comience por el reingreso de Venezuela al Sistema Interamericano, es decir, a la OEA y al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en este tema parece que se avanzó mucho pues al final Maduro señaló que en un par de semanas haría anuncios concretos frente a este tema. También se avanzó en un tema muy importante y es el reingreso de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones. Un aspecto de esta reinserción es el de enfrentar la crisis política del régimen venezolano frente a la cual Petro se ofreció como mediador para que se reanuden las negociaciones entre la oposición y el gobierno en México que se encuentran suspendidas, no se anunciaron avances en esta materia. Petro sabe que esta reinserción en el concierto internacional debe ser muy cuidadosa con respecto a los Estados Unidos, pero es absolutamente necesaria para que se pueda avanzar en el complejo tema de la crisis política venezolana que por supuesto debe ser resuelta soberanamente por los propios venezolanos.

Un segundo elemento donde solo hay expectativas por ahora, pero expectativas muy favorables es el de la integración Latinoamericana para abocar temas como el de las drogas y las mafias ligadas con el narcotráfico, el impulso al comercio y la integración económica regional. El triunfo de Lula en Brasil abre las puertas para profundizar en el proyecto de integración de América Latina. Petro sabe que esta tarea es urgente y por ello concertó una cita con el presidente Lula en Cabo Verde donde seguramente avanzarán en temas como Mercosur y La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, así como en temas de integración política y económica entre Brasil y Colombia. Con la elección de Luiz Inacio Lula Da Silva el proyecto de integración se verá notablemente reforzado y alimenta las propuestas de Petro en este tema.

Finalmente, ahora el presidente Petro se apresta a proyectar sus propuestas frente al cambio climático, por ello irá a la 27 Conferencia Mundial del cambio climático que se realizará en Sharm el Sheij, en la península del Sinaí, Egipto, la COP27. Como ya lo hizo en la Asamblea General de las Naciones Unidas hablará por supuesto del cambio climático e intentará convencer a los jefes de Estado que se reúnen en el comienzo de la conferencia los días 7 y 8 de noviembre para que se hagan acuerdos vinculantes, pues estas conferencias han sido realmente decepcionantes. Este espacio es muy importante para buscar acuerdos con los otros jefes de Estado, seguramente allí tratara de buscar compromisos en la defensa de la Amazonía.

Como se observa hay un cambio drástico de la política internacional de Colombia que traerá sin duda beneficios para el país. Es una política que, por supuesto tiene retos y dificultades, pero que es a mi juicio muy necesaria tanto para Colombia como para América Latina. Así se podrá avanzar en el sueño de Bolívar de una América Latina integrada y que ojalá se proyecte como política de Estado para que pueda resistir a los vaivenes de los cambios políticos. Esta agenda esta en marcha… buen viento y buena mar.

 

Tomado de: www.sur.org.co

 

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