De la pesadilla al sueño bolivariano

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Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Juan Fernando Uribe Duque
Escritor, poeta

Nos duele, nos sorprende, nos irrita y nos confunde el asesinato de los siete policías en el Huila. Siete compatriotas del pueblo víctimas de una guerra absurda.

No hay derecho que sigamos viviendo esta tragedia, ahora cuando nace una esperanza de paz. En este tiempo en el que por fin contamos con un presidente que habla en términos de vida, de progreso y de convivencia, deben quedar atrás los mandatos de venganza y confrontación; es la hora del cambio y la industrialización definitiva del país; el tiempo de una reforma agraria efectiva para superar el feudalismo como ocurrió en Europa y en los países desarrollados. Si la tierra no es productiva no hay progreso ni riqueza; por lo tanto, urge implementar una gran agricultura bien planificada con el apoyo de una minería que aporte los fertilizantes necesarios sin herir la tierra en más proyectos extractivistas que solo llevan a la contaminación y a la violencia promoviendo el saqueo y la corrupción, acabando además con las fuentes de agua -sinónimo de vida- que de no conservarse, estaríamos avocados al desastre convirtiéndo a Colombia en un jardín de desechos.

La violencia impide el desarrollo y nos lleva a vivir del comercio del oro y la cocaína. Nos envuelve en una nube negra de corrupción, carbón y petróleo. Amputa la posibilidad de desarrollar una estructura educativa que lleve los saberes y el conocimiento a nuestra juventud. En un país en guerra nunca habrá conectividad, nunca industrialización y sí una oposición manipuladora tratando de sostener los viejos vicios de las rentas improductivas, del acaparamiento de las tierras fértiles despojadas con grandes masas de campesinos desplazados y una cultura del miedo plena de distractores y tragedias.

Con un campo produciendo alimentos abundantes y baratos frenamos importaciones, fortalecemos el transporte, nos obligamos a reinstalar el ferrocarril y la construcción de puertos, conservamos la vida en el país más bello del mundo, se reactiva la altillanura colombovenezolana (del tamaño de Ucrania) y se conserva la selva amazónica en un abrazo con los hermanos del Ecuador. En fin, un sueño bolivariano ya sin el manto de sangre, confusión e inequidad, cerrando más de doscientos años de desagravio y malos gobiernos.

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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