La disputa electoral en segunda vuelta

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Tomado de: www.sur.org.co

Por: Pedro Santana Rodríguez (foto)
Director Revista Sur

Los resultados electorales de la primera vuelta de las elecciones presidenciales realizada este 29 de mayo dejaron como ganadores a Gustavo Petro y Francia Márquez, quienes obtuvieron de acuerdo con el preconteo un 40.33% de los votos válidos, 8’527.768 mientras que en el segundo lugar se ubicaron Rodolfo Hernández y Marelen Castillo, con un 28.15%, 5’953.209, en tanto Federico Gutiérrez se ubicó en el tercer lugar con 5’058.010, el 23.92% y en cuarto lugar Sergio Fajardo con 888.585, el 4.20%.

En el análisis previo a las elecciones habíamos planteado que las dos preguntas que estaban en el ambiente electoral eran si Gustavo Petro lograría la meta que se habían planteado en el Pacto Histórico de ganar en primera vuelta, dado que los sondeos de una semana previa al certamen electoral no le daban esos guarismos que efectivamente se corroboraron con los resultados del domingo 29 de mayo; ganó en primera vuelta con un margen de un poco más de 12 puntos sobre el segundo, pero no logro la mitad más uno de los votos válidos.

La otra pregunta era por el segundo lugar, pues todas las encuetas daban en esa posición a Federico Gutiérrez pero, al mismo tiempo, registraban un crecimiento importante de Rodolfo Hernández, así que la pregunta previa era si efectivamente la alcanzaría este ascenso para derrotar a Gutiérrez que fue lo que finalmente sucedió, con un margen de 5 puntos a favor de Rodolfo Hernández.

Varios hechos hay que registrar alrededor de estas cifras. El primero, y quizás el más significativo, es que el candidato del régimen, de los partidos tradicionales, de los clanes regionales y de las maquinarias, por primera vez quedó por fuera de la segunda vuelta, derrotado por el candidato de la izquierda que, por primera vez, gana unas elecciones en primera vuelta, hecho significativo e inédito en la historia del país. No es un hecho menor así la gran prensa haya tratado de minimizarlo y resaltar el segundo lugar de Rodolfo Hernández. El triunfo fue de Petro en esta primera vuelta, a lo que también hay que destacar, debe atribuirse a que casi toda la izquierda de forma unitaria, junto a los movimientos y organizaciones sociales, logró imponer un candidato que atrajo también por su propuesta de coalición a importantes sectores liberales y aún conservadores que llegaron al Pacto Histórico alrededor de un programa de transición democrática sólido y realista frente a los grandes desafíos que enfrenta el país bajo el liderazgo de Gustavo Petro y Francia Márquez.

Es una derrota para los partidos tradicionales y para el gobierno de Iván Duque y Álvaro Uribe que en las dos últimas elecciones encajaron dos derrotas, la derrota en las elecciones parlamentarias donde perdieron una importante representación parlamentaria y en esta primera vuelta presidencial donde quedaron por fuera de la segunda vuelta pese a que utilizaron el poder de todas las instituciones del Estado para apalancar a Federico Gutiérrez. Reformaron la Ley de Garantías electorales para irrigar con más de cinco billones de pesos en contratos interadministrativos, una parte de esos recursos fueron a financiar sus candidatos a las elecciones parlamentarias, el tardío fallo de la Corte Constitucional que tumbó por inconstitucional dicha reforma puso coto al derroche de los recursos públicos, pero el daño ya estaba hecho; pese a ello, cosecharon muy malos resultados en las elecciones parlamentarias a costa del ascenso del Pacto Histórico que se convirtió en la primera fuerza política en el Congreso de la República y se registró un avance significativo también de la coalición de la Esperanza. Utilizaron el poder de los organismos de control con la suspensión del Alcalde de Medellín por tres meses en plena campaña electoral con lo que buscaron afectar a la campaña de Petro en Antioquia; la investigación de la fiscalía contra Sergio Fajardo y las multas de la Contraloría por la obra de Hidroituango son prueba fehaciente del uso con fines políticos de estos organismos que cayeron en manos del gobierno de Uribe-Duque de modo que la derrota estaba más que justificada con un electorado crítico y harto de estos manejos y de la corrupción reinante bajo este gobierno.  A pesar de todo el uso del poder para mantenerse en competencia, la derrota de Federico Gutiérrez no es algo sin importancia, por el contrario, significa un mensaje claro del electorado que los ha dejado por fuera de la disputa presidencial de segunda vuelta.

Los reacomodos del uribismo y de la política tradicional derrotada

En esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales quedan dos candidatos cuyos discursos fueron en contra del régimen y en oposición al gobierno de Uribe-Duque. El discurso de profundización de la democracia y de un programa de reformas de fondo para reencausar el país por la senda del desarrollo con justicia social, de lucha contra la corrupción, y de confrontación a las mafias que dominan buena parte del territorio en contubernio con amplios sectores de las clases dominantes regionales, sectores de las fuerzas armadas, de los partidos tradicionales materializadas en los llamados clanes políticos regionales que son los dueños del poder político y de las instituciones estatales en las regiones que dominan. Esta es la opción que encabeza Gustavo Petro que tendrá que crecer en medio de las hostilidades del establecimiento político tradicional. Requiere de un poco más de dos millones de votos adicionales para alzarse con el triunfo, nada fácil, pero no imposible.

Los analistas de los grandes medios una vez conocidos los resultados electorales dieron por hecho el triunfo abrumador de Rodolfo Hernández sumando matemáticamente los votos de Rodolfo con los votos de Federico Gutiérrez como si los electores pudieran trasladarse mecánicamente de un candidato a otro. La encuesta reciente del Centro Nacional de Consultoría, CNC, llevada a cabo después del 29 de mayo da un resultado de 41 para Hernández y 39% para Petro con un margen de error de 2.8% lo que daría en realidad un empate técnico.

Ahora bien, la pregunta crucial es por dónde pueden crecer ambas candidaturas. La de Rodolfo está claro que al quedarse la extrema derecha, que ha gobernado al país durante los últimos 20 años, sin candidato, tiene un margen de crecimiento en estos sectores, pero con un alto riesgo de perder parte del electorado que conquistó para lograr ubicarse en la segunda posición. Y esto es lo que está ocurriendo puesto que unas horas después del hundimiento de Gutiérrez los parlamentarios más visibles del uribismo saltaron a la campaña de Hernández y el propio Federico Gutiérrez anunció su respaldo. Así lo declararon María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y José Obdulio Gaviria, entre otros, y es cuestión de días para que lleguen allí los clanes regionales y los representantes de los Partidos Tradicionales que querrán copar esa campaña. Por lo pronto, también están allí ya representantes del clan de los Aguilar de Santander. De modo que el crecimiento de Rodolfo Hernández por ese flanco de la derecha es apenas lógico porque Hernández es un outsider de la derecha anti-establecimiento como lo fue Trump en los Estados Unidos o Bolsonaro en Brasil, es parte de las estrategias de la derecha neoliberal que se ha convertido en un fenómeno global.

Pero esto tiene, como he dicho, un serio riesgo para el ingeniero, como gusta que lo presenten, y es que parte importante de su electorado lo abandone porque su bandera más importante de campaña en primera vuelta fue la lucha contra la corrupción, contra la robadera como dice coloquialmente; pero, qué credibilidad va a tener si a su campaña se juntan los que han robado al país durante décadas.  Es lo que denuncia el electo senador e influencer, JotaPe Hernández, quien renunció a la campaña de Hernández, así como otros miembros de la dirección de la misma. Está por verse qué consecuencias tendrán estas deserciones, pero lo cierto es que la credibilidad del ingeniero está seriamente comprometida tanto por estas adhesiones como por la publicación de una investigación periodística de Daniel Coronell sobre el contrato de las basuras en Bucaramanga que compromete seriamente a Rodolfo Hernández cuando ejerció como alcalde. Esta investigación la realiza Coronell con las pruebas que la fiscalía reunió para acusarlo por la celebración indebida de contratos. Un juez de Bucaramanga ha llamado a indagatoria al ingeniero para el mes de julio del presente año, lo nuevo aquí no es el hecho, sino que Coronell publicó las pruebas que reposan en el expediente. Una candidatura que se montó sobre la lucha contra la robadera, monotemática por demás, hasta las elecciones del 29 de mayo se verá sin duda afectada por estas dos circunstancias, ya veremos.

Así pues, el crecimiento de la candidatura de Rodolfo Hernández por los sectores de la corrupta derecha de este país es problemática porque lesiona seriamente la consigna central y la narrativa que cautivó a una parte significativa de su electorado: la lucha contra la corrupción. Incluso, y no es un dato menor, que el movimiento que buscó las firmas para inscribirlo tenga el nombre de Liga contra la Corrupción.  Ahora bien, desde la candidatura de Hernández han tratado de mitigar el daño frente a las adhesiones del uribismo y de la clase política tradicional negando que el candidato vaya a hacer alianzas o acuerdos con estas castas, pero sin cerrarles las puertas. Y han movido cartas programáticas que a veces el candidato no entiende como exhibir un programa de 20 puntos de tono progresista donde se muestra de acuerdo con el aborto, defiende la protesta social y rechaza el tratamiento que Duque le dio a la protesta social, asume la necesidad de aprobar una renta básica al tiempo que rechaza la práctica del fracking, pero en declaraciones posteriores se contradice; así que uno no sabe si simplemente este programa es un adorno con el que sus asesores quieren que creamos en una campaña progresista cuando el candidato que debería defender esos puntos no solo no lo hace sino que contradice lo que allí se plantea. Y para rematar, ha anunciado que no concurrirá a debates con el candidato Petro, o sea que no habrá debates en esta segunda vuelta presidencial. El temor a que su imagen se desplome por su desconocimiento de buena parte de los problemas del país. Este es otro riesgo que sus asesores no quieren correr. Veremos cuánto de esto afectará su campaña. Estos días serán frenéticos en este aspecto.

Por su parte, la campaña de Petro enfrenta otros retos. El primero por dónde crecer y los sectores sociales donde la campaña tiene margen de crecimiento. Esos sectores son en primer lugar las mujeres con la ayuda de la misoginia del ingeniero candidato; pero, más allá la campaña de Petro y Francia tiene que llegar al grueso de las mujeres de los sectores populares con sus propuestas concretas contenidas en su programa para ellas, como el subsidio para las mujeres cabeza de familia con hijos menores de 12 años, los salarios iguales por trabajo igual, los programas del cuidado y el tema de la violencia intrafamiliar y el futuro de sus hijos. En estos días que restan el trabajo con las mujeres será clave. También el trabajo con los jóvenes que, si bien salieron a votar, no lo hicieron masivamente. Las asambleas estudiantiles como la de la Universidad del Valle y la Universidad Industrial de Santander, entre otras, son un camino en esa dirección; este sector junto con las mujeres es clave, así como con sectores abstencionistas que siguen siendo el 45% de los electores.  En estos sectores Petro puede crecer y el trabajo con ellos y ellas es la clave, mucho más que las alianzas las cuales no sobran, pero a mi juicio no serán determinantes como lo demostró la candidatura de Germán Vargas Lleras, el rey de las maquinarias en 2018, que sacó una baja votación y lo volvió a repetir ahora Federico Gutiérrez.

La otra variable es la territorial; Petro ganó en 19 departamentos y Hernández en 12 mientras Gutiérrez solo ganó en Antioquia. En algunos de estos territorios Petro tiene margen de crecimiento. En los 7 departamentos de la Costa Caribe, en el Eje Cafetero, en el Valle del Cauca y en el Sur del país, como también en Bogotá, Petro tiene un buen margen de crecimiento, pero el trabajo tendrá que ser arduo casa a casa, menos manifestaciones, más recorridos en los sitios de trabajo, en las plazas de mercado, en el transporte público; es una ardua tarea pero si quiere conquistar a ese electorado debe emplearse a fondo en estos territorios y en los sectores sociales donde tiene margen de crecimiento.

No habrá debates, de modo que la exposición en medios serán las entrevistas y los cubrimientos a las actividades de la campaña.  ¡Sí se puede!

Foto tomada de www.semana.com

 

Tomado de: www.sur.org.co

 

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