El perreo alegre

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Juan Fernando Uribe Duque (foto)
Escritor

La cultura mafiosa creó un sustrato cultural muy mediocre, muy precario, que encontró en su misma monotonía un anclaje para desarrollarse en un rango de banalidad y repetición de siliconas, tinturas, exageraciones y divertimentos sobre lo mismo: tatuajes, ropaje estrambótico, arreglos de pelo, barbera, perfumes y piercings; todo ello para sobrevalorar la belleza física y el poder de seducción de lo que brilla sobre una psicología de la abundancia en objetos sin valor, sólo el poder resplandeciente del dinero y la impronta de la belleza, el éxito y la eterna juventud: la tríada perfecta del consumismo de la sociedad capitalista.

Todo es evanescente, efímero, no perdurable, no hay trascendencia.

El movimiento es para modificar sobre lo mismo, una homología disfrazada, huera, un altar de luces y aromas sin contenido; o de tenerlo, el significado es triste y banal. Una nada de estupideces y algarabía; de muchachos que se niegan a envejecer y ser olvidados en una sociedad posmoderna de solitarios condenados a la angustia de las redes sociales, a una comunicación de postal de músculos, dinero, competitividad y seducción… de relámpagos en una riqueza que no existe.

El reguetón y su cultura son fina estampa de la decadencia y la hostilidad dulcificadas.  Su música y su lírica son un despecho de desprecio y hastío. Maluma es un chico alegre. Madonna, una abuela que canta lindo y aún se tongonea.

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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