Un virus como el coronavirus, ¿tiene vida? Esto dice la ciencia

La comunidad científica no ha llegado a un consenso sobre lo que es la vida y depende del área desde la que se resuelva. Le explicamos

Tomado de: www.elcolombiano.com

¿Será respirar? ¿Poder nacer, crecer y morir? ¿Está en la reproducción o tiene que ver con las energías? ¿Quién define qué es la vida? Eso si es que alguien es capaz de definirlo, porque es tal vez una de las preguntas más frecuentes pero difíciles de responder. Solo piénselo, si un niño le pregunta qué es estar vivo, ¿usted qué responde?

Mejor dicho, podría haber tantas respuestas como personas en el mundo. Los cristianos, por ejemplo, la definen como una propiedad sagrada que pertenece a Dios. Otras religiones dicen que es la unión del cuerpo con el alma. En la clase de Ciencias Naturales del colegio explican que todo ser vivo nace, crece, se reproduce y muere. Hay quienes se basan en sus creencias y otros, más pragmáticos, en la ciencia.

El debate sobre la vida está aún vigente y se intensifica, a veces, con ciertos eventos. Un claro ejemplo es la despenalización del aborto ocurrida en Colombia el 21 de febrero, que indica la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho hasta la semana 24 de gestación.

Unos creen que el feto y el embrión son vida, otros consideran que no. Otro ejemplo, también vigente, es el actual coronavirus, solo que este constituye un debate de muchísimos años atrás. La comunidad científica se parte en dos cuando se trata de decidir si un virus es un ser vivo o si no lo es.

Puntos en común

Para la ciencia hay algunos puntos clave, ideas en común: la vida es una propiedad y un proceso que permite administrar los recursos internos para adaptarse a los cambios del medio que se habite. La planta, por ejemplo, administra y transforma el oxígeno y usted, mientras respira, mueve energía de aquí para allá. La planta y usted están vivos.

En ese proceso hay fases: nacer, crecer, reproducirse y morir, aunque haya excepciones, y se busca siempre adaptarse al medio. Pero según la viróloga de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Maria Fernanda Gutiérrez, más que las fases, se ha discutido el porqué y el para qué vienen los seres a la vida: la respuesta suele ser para reproducirse y mantener la especie.

Un ser vivo, dice, es considerado por mucho aquel capaz de hacer esto. El médico virólogo y profesor de la Universidad de Antioquia, Francisco Javier Díaz, parece concordar. Vivo es todo aquello “que puede reproducirse y generar una descendencia, que será idéntica o parecida al organismo original”.

No basta con crecer y morir

Como ya se mencionó, hay excepciones para estas definiciones. Por eso, para el magíster en biotecnología y nutricionista animal, Juan Esteban Gómez Martínez, “para hablar de vida, hay que hablar de sus características”. Dice él que lo que diferencia a algo vivo de algo que no lo está no son solo estas fases, pues hay objetos inanimados que cumplen estas características de crecer, reproducirse y morir.

“Los cristales, por ejemplo, aparecen en algún momento, crecen, se ‘reproducen’ porque aumentan en población y, posteriormente, dejan de existir”. Cumple las fases, de formas diferentes, pero las cumple, “por lo que podríamos confundir lo que es vida”.

Para Gómez, la clave está entonces en un libro: Biología molecular de la célula, de varios autores, publicado por primera vez en 1983. Esta publicación dice que la particularidad de la vida es la herencia, esas características, ese ADN que bajo diferentes circunstancias moleculares, biológicas, químicas, es capaz de producir copias de sí mismo. “La célula, por ejemplo, es capaz por sí sola de producir una copia idéntica de sí misma con todos los paquetes enzimáticos, moleculares, químicos, con todo el ADN”.

Así, aunque en diferentes palabras, con diferentes términos, los expertos y las diferentes áreas de la ciencia consideran que la vida es la reproducción, la herencia, poder crear descendencia. Usted, por dentro, está vivo: sus células se están reproduciendo.

Aún así, sigue habiendo condiciones, preguntas. ¿El virus, que se puede multiplicar, está vivo? ¿Cuándo el embrión lo es? Respuestas según la ciencia.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

¿EL CORONAVIRUS ESTÁ VIVO?

Los virus no son ni tienen células. Ahí inicia el problema. Para los biólogos, por esta razón no hacen parte de los tres grupos principales que definen la vida: bacterias, arqueas (otro tipo de microorganismos) y eucariotas (plantas, animales, hongos…). Son diminutos, compuestos de material genético (ADN o ARN) y a veces envueltos por proteínas. Pero, de nuevo, no son ni tienen células, sino que secuestran, roban, otras células y ahí se hospedan. Para algunos, esta propiedad no les permite ser vivos pero, para otros, este debería ser un cuarto grupo principal.

Gutiérrez añade que no tienen organelos, no tienen mitocondria ni otras partes de la célula, por lo que no pueden ejecutar sus funciones, como usar energía, alimentarse o reproducirse. Eso sí, dice la viróloga que no puede ejecutar esas funciones por sí solo, pero sí puede hacerlo: “Lo hace de otras formas, porque un virus, hay que decirlo, se reproduce como el mejor. No hay nada más efectivo y eficiente en la multiplicación”. Dicen también, añade Díaz, que no están vivos porque al mirar una partícula viral infecciosa se ve inerte, no se mueve, no se transforma, permanece igual mientras no se le perturbe. La vida, en cambio, se transforma, se mueve, y va cambiando la energía, la materia.

Pero los que defienden el virus como un ser vivo dicen que aunque inicialmente sea una partícula inerte, cuando entra en contacto con una célula comienza a transformar sus componentes, activa sus enzimas y, lo más importante, “su ADN o ARN, dependiendo del virus, comienza a reproducirse para generar nuevos virus que van a salir de la célula e irán a otras a producir infección”, añade Díaz. Habrá quienes digan que esto de entrar en contacto con una célula los hace parásitos intracelulares incapaces por sí solos, pero Gutiérrez cree que “hay bacterias que también hacen lo mismo, que son parásitas intracelulares, y hay muchos organismos de varias especies que igual necesitan a otros para sobrevivir, entonces habría que decir que todas esas no están vivas, para ser justos”.

Otro punto en contra de la denominación de “ser vivo” es que la mayoría de los seres vivos tiene incorporado en su genoma, “en su programa vital, la muerte. Están programados para morir de forma natural después de un tiempo determinado”, explica Díaz. Los virus y algunas bacterias no tienen esta programación, podrían multiplicarse de forma indefinida, si no fuera por causas externas. Aún así, defiende Gutiérrez, sí pueden morir si, por ejemplo, se introducen en una “olla caliente” o, mejor dicho, si se exponen al calor.

Posiblemente jamás haya consenso. Al fin y al cabo, con diferentes métodos y herramientas, los virus cumplen ese principio de la vida de la reproducción, de la herencia del ADN y de la muerte: se reproducen multiplicando su ácido nucleico, hacen copias de sí mismos; aunque no crecen en tamaño, sí lo hacen en número; y aunque no mueran de forma natural, sí desaparecen.

¿CUÁNDO COMIENZA A VIVIR UN EMBRIÓN?

El ser humano es un organismo más complejo que una bacteria, por ejemplo, porque es pluricelular, lo que implica que tiene dos tipos de células: mitóticas y meióticas. Las primeras son las células que hacen un proceso de mitosis, de división celular que da como resultado otras dos células iguales a la primera, y son las que están en todo el cuerpo menos las células sexuales. Las meióticas son las localizadas en los órganos sexuales (espermatozoides y óvulos) y tienen un mecanismo de división diferente: no son iguales a la primera sino que tienen la mitad del material genético de cada una. “Cuando el óvulo y el espermatozoide se juntan, comienzan a multiplicarse no por meiosis sino por mitosis y crean las células somáticas del resto del cuerpo”, explica el especialista en Reproducción Humana y director Internacional de la clínica Inser. Juan Luis Giraldo. Y, añade Gómez, ese entrecruzamiento, esa reorganización que no crea copias idénticas sino con pequeñas diferencias es la característica de la vida: la herencia. Ahora, llamar vida a un gameto no sería técnicamente correcto, pero llamar vida a una nueva célula ya fecundada, llamada cigoto, que puede generar división y, por lo tanto, herencia, sí podría ser vida. Sin embargo, acá solo comienza el debate. Algunos creen que desde el momento de la fecundación y la primera división ya hay vida, otros creen que no. Para Giraldo, son varios los puntos críticos que muchos han discutido y van más allá de ese primer encuentro.

Por ejemplo, explica que cuando se une ese material genético y se crea al embrión con potencial de desarrollo de convertirse en humano, ya sería vida según algunos: esto sería de 12 a 24 horas después de la ovulación, que es cuando el óvulo es fecundable. Para otros, es justo 18 horas después, cuando ya se ven los cambios y hay pronúcleos masculinos y femeninos (o el DNA del espermatozoide y del óvulo) que luego se juntan y forman uno solo, fusionando el material genético.

Hay quienes dicen que la vida es al día siguiente, cuando el cigoto tiene entre dos y seis células y comienza a dividirse, o al tercer día, cuando hay de ocho a 10. Otros que al quinto día, cuando el cúmulo de células que formarán al feto se separa de las que formarán a la placenta. O quienes aseguran que será al sexto, cuando el embrión llega a su cavidad uterina y comienza su implantación. En ese momento el embrión es “autosostenible”.

Otros se apoyan en las 10 semanas de embarazo, cuando el feto ya tiene todos los órganos y solo le falta crecer, o a las 20, cuando es capaz de sobrevivir por fuera con asistencia médica.

Esta decisión es más delicada, con menos posibilidades de consenso. Hay quienes se basan en una mirada más religiosa, otros que deciden en qué parte del ciclo confiar, pero lo único cierto es que se debe tener mesura y entender qué hay detrás de cada juicio y de cada decisión.

 

Tomado de: www.elcolombiano.com