Al oído de Petro

Tomado de: www.elespectador.com

Por: Patricia Lara Salive (foto)
Columnista de El Espectador

La suerte está echada: lo más seguro es que, si no lo matan antes del 29 de mayo (como ocurre en esta democracia en la que asesinan a los candidatos que se oponen al establecimiento: Gaitán, Galán, Pizarro Leongómez, Jaramillo Ossa, Pardo Leal), Petro sea el próximo presidente de Colombia.

Pero él tiene dos caminos para llegar a la Presidencia. El primero, enfrentándose contra medio mundo, con lo cual ahondaría la fractura de la sociedad. El segundo, logrando acuerdos de verdad que le permitan consolidar su tan mencionado Pacto Histórico y garanticen el cambio, pero de una manera ordenada y no traumática, especialmente para la economía.

El lunes, el economista Salomón Kalmanovitz, progresista y antiguo miembro de la Junta del Banco de la República, escribió en este diario una columna titulada “Las malas ideas de Petro”. En ella dice que varias de sus propuestas “son descabelladas: 1) Dejar de explorar petróleo, a pesar de que, con el nivel actual de exportaciones y su elevado precio internacional, el país tuvo un déficit comercial en 2021 de US$15.425 millones (6 % del PIB), US$5.300 millones más que en 2020, o sea que se está agravando. 2) Liquidar las EPS para sustituirlas por una pública que puede resultar una pesadilla burocrática. 3) Hacer un tren elevado entre Buenaventura y Barranquilla a un costo altísimo, siendo puertos que no necesitan ser conectados porque son complementarios”.

Kalmanovitz agrega que otras ideas del candidato “son aún más malas, como la de aumentar la protección a la producción nacional con el fin de generar la devaluación del peso”. Y señala: “Petro estudió Economía en el Externado, pero capó clase el día que enseñaron que la devaluación empobrece a un país por el simple hecho de que reduce la capacidad adquisitiva de su población”.

Kalmanovitz explica que “una consecuencia adicional de la devaluación es que se vuelve más oneroso el servicio de la deuda externa y con ello se agrava el déficit fiscal del Gobierno, que el incompetente Duque llevó al 8 % del PIB”. Enfatiza que “un dólar caro significa el empobrecimiento de todo un país, (…) buscarlo con una devaluación más fuerte empujará hacia la indigencia a muchos que están al borde de ella. Se trata de una política empobrecedora y aventurera”.

En fin, Kalmanovitz hace otras críticas concretas a la política económica de Petro y afirma que ve “con pesimismo el futuro del país. Ya tuvimos un populismo derechista; ahora es el turno de la izquierda, que en verdad no lo es”.

Si es en serio que Gustavo Petro quiere hacer un Pacto Histórico, le llegó el momento de escuchar y concertar, especialmente si quienes hablan son economistas tan sólidos y progresistas como Kalmanovitz. ¿Por qué Petro no se reúne con él y discute su política económica? ¿Por qué no lo hace también con otros economistas importantes, como Mauricio Cabrera, Clemente Forero, José Antonio Ocampo, Alejandro Gaviria y Rudolf Hommes?

Los ministerios de Hacienda y de Defensa serán fundamentales en un gobierno de Petro. De quienes nombre en esos cargos dependerá el mensaje que mande a dos sectores estratégicos: el de los empresarios e inversionistas extranjeros, y el de defensa. Si el nuevo ministro de Hacienda es un Kalmanovitz, la inversión extranjera y los capitales no se irán del país. Si el de Defensa es un civil que conoce a fondo las Fuerzas Armadas, como puede ser Eduardo Pizarro, habrá paz en sus filas y Petro hasta podría conseguir la paz de Colombia.

De él depende…

 

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