¿Qué es la Psiquiatría? Ciencia, tecnología, arte o artesanía. Tercera parte

Apuntamientos y reflexiones

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Alberto Restrepo Ochoa (foto)
Psiquiatra

Al referirme a la historia de la psiquiatría, quizá, más a nuestra psiquiatría, anhelo que mis reflexiones y apuntamientos —de análisis crítico— motiven a los psiquiatras, en particular a los jóvenes, a la acción. A la búsqueda de la transformación en la enseñanza y la práctica psiquiátrica. No al pensamiento frío y pasivo, pues de esas inercias estamos ahítos.

“Compadre, es que a vos –mierda me ‘descosteñizé’—no te cuadra que te diga coño, pues coño aquí significa lo que tú estás pensando; en fin, coño, te cuento que aquí los colegas paisas en los tintiaderos y demás ámbitos hablan y hablan sobre el Sistema de Salud y la verraca tunda que le ha propinado a la psiquiatra, y, peor aún, al paciente mismo. Mierda todos saben vainas cómo un p…tas, pero compa no veo que hagan algo transformador como vos decís. Es cosa de oírles sus quejas; todos pensadores, recitadores de lamentos y clamores, compadre, pero ninguno propone, ninguno acomete acciones”.

Absalón, le respondo, estoy de acuerdo con vos; quienes están en capacidad de hacerlo no deben limitarse al solo pensar; deben actuar. No creo que los psiquiatras quieran ser el tipo de psiquiatra a que intereses y fuerzas externas los están llevando a ser.

La psiquiatría tiene derecho a un mundo mejor, más bello, no al del psiquiatrismo al cual me referí.

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Aún si se demostrara que una base orgánica sirve de asiento a la mayoría de los sufrimientos del ser humano, estos –los que traen al paciente a consultar—están más allá de lo meramente físico, pues surgen primera y finalmente de la psiquis, venidas con el sello del alma, sea esta última lo que fuese –para usted o para mí.–

Paradójico y extraño –así es lo humano, –piense, aunque sea solo un ratico– en los sentimientos del amor, del odio, la envidia, la apreciación estética de la fealdad y la belleza y, así también, extraño y paradójico todo lo es en los fenómenos psicopatológicos, horrendos como los delirios y alucinaciones y, los desgarradores de los desasosiegos y tristezas extremas de la ansiedad con pánico y de la depresión endógena, ninguno de ellos causados por la ausencia circulante (en la sangre o la linfa, donde sea) de sustancias naturales antipsicóticas, ansiolíticas o antidepresivas.

No, nada de eso sabemos. Sabemos, sí, que por fortuna contamos con sustancias que, bien usadas, son atenuantes benéficos, nunca curativos, de los delirios, alucinaciones, ansiedades y depresiones. (antipsicóticos, ansiolíticos, antidepresivos).

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Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia