El diagnóstico del último informe de la OCDE sobre Colombia no se compadece con unas recomendaciones ideologizadas convencionales

Tomado de: www.sur.org.co

Por: Luis Jorge Garay (izq.)
Y Jorge Enrique Espitia (der.)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) acaba de hacer público su “Estudio económico de Colombia (febrero 2022)” sobre Colombia. La impresión más sobresaliente es que pareciera haber sido escrito por dos equipos económicos que no interactuaran entre sí: de un lado, un equipo que realiza un diagnóstico con fuentes confiables, precisas y actualizadas, aunque con falta de profundización en la identificación de características estructurales determinantes como las de diferenciación entre clases sociales en términos, por ejemplo, de la calidad de vida y la distribución/concentración de ingreso, así como de los impactos distributivos de medidas alternativas de política pública, y otro que toma las usuales recetas ideologizadas ortodoxas y estandarizadas de organismos internacionales a países en desarrollo como los de América Latina, sin una estricta y minuciosa consideración de las realidades específicas de cada caso.
1. Diagnóstico básico

1.1 Tributación

Sobre la tributación en Colombia la Ocde señala acertadamente que:

“Los ingresos fiscales de tan solo el 20 % del PIB son bajos incluso en el contexto de la región y resultan insuficientes para financiar las demandas sociales y la inversión pública. El sistema fiscal contribuye poco a reducir las elevadas desigualdades de ingresos, con un impuesto a la renta de las personas (naturales) que desempeña un papel menor y una fuerte dependencia del impuesto a la renta de las sociedades. El sistema tributario es excesivamente complejo, con múltiples regímenes especiales y gastos tributarios que provocan importantes pérdidas de ingresos, al tiempo que penalizan el crecimiento y la inversión”.

En efecto, la tributación en Colombia se encuentra más de tres puntos porcentuales del PIB por debajo del promedio de América Latina y con una composición y unas tarifas efectivas bien diferentes con relación a los países de la Ocde y los países nórdicos, lo que hace que el impacto de la política tributaria en poco o en nada modifique el coeficiente Gini de concentración del ingreso antes y después de impuestos (Gráfico 1, 2 y 3)[1]. Ese nivel de recaudación fiscal está asociado con un potencial claramente insuficiente para la provisión de bienes y servicios públicos esenciales (agua, vivienda, educación, salud, entre otros) requeridos por los ciudadanos y otros complementarios por las actividades productivas, por ejemplo…

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Tomado de: www.sur.org.co