No podemos ser áulicos incondicionales de las vacunas Covid 19

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por médico asmedista Hernán Gaviria Quintero (foto)
Especialista en Gerencia de Servicios de Salud y en Salud Pública
Docente de la Especialización en Seguridad Social de la Universidad Autónoma Latinoamericana – UNAULA –
E-mail: [email protected]

El pasado 29 de octubre de 2021, la Organización Mundial de la Salud -OMS – presentó su programa para rastrear y monitorear al panorama de las vacunas candidatas en la lucha Covid-19, con el propósito, entre otros, de permitir “a los usuarios buscar vacunas COVID-19 a través de varios criterios, como plataforma de vacuna, calendario de vacunación, vía de administración, desarrollador, fase de ensayo y criterios de valoración clínicos”1. Los llamados “documentos de paisaje” que se presentaran en lo sucesivo dos veces por semana, hicieron una clara advertencia “[la] inclusión de cualquier producto o entidad en particular en cualquiera de estos documentos de paisaje no constituye, y no se considerará ni interpretará como, ninguna aprobación o respaldo por parte de la OMS de dicho producto o entidad (o cualquiera de sus negocios o actividades)”. Y consignó una clara advertencia: “La OMS no hace ninguna (y por la presente renuncia a todas) declaraciones y garantías con respecto a la precisión, integridad, idoneidad para un propósito particular (incluido cualquiera de los propósitos antes mencionados), calidad, seguridad, eficacia, comerciabilidad y / o no infracción de cualquier información proporcionada en estos documentos de paisaje y / o de cualquiera de los productos a los que se hace referencia. La OMS también se exime de toda responsabilidad o responsabilidad por cualquier muerte”.

Luego, ¿quién acompañará a los usuarios en la búsqueda de la calidad, seguridad y eficacia de la vacuna anti-Covid?

Quizás las revistas especializadas den cuenta de ello. The New England Journal of Medicine, podría ser una de ellas. Muy desalentador resulta el estudio “Disminución de la inmunidad después de la vacuna BNT162b2 en Israel”2 que demostró “Después de un período sin casi ningún caso de infección por coronavirus 2 (SARS-CoV-2) del síndrome respiratorio agudo severo [la vacunación se inició en Diciembre 2002 y seis meses después], a mediados de junio de 2021 comenzó un brote de Covid-19. Las posibles razones del resurgimiento fueron la reducción de la eficacia de la vacuna contra el Delta (B .1.617.2) inmunidad variante y menguante. [Porque] El grado de inmunidad menguante de la vacuna contra la variante delta en Israel no está claro”. Los resultados presentados son sumamente cuestionables: “Entre las personas de 60 años o más, la tasa de infección en el período del 11 al 31 de julio fue más alta entre las personas que se vacunaron por completo en enero de 2021 (cuando fueron elegibles por primera vez) que entre las que se vacunaron por completo 2 meses después, en marzo”. Los efectos fueron muy cortos. Pero la sola conclusión del estudio ya referenciado lo dice todo: “el éxito de esta política se ve desafiado por la infección y la enfermedad en personas completamente vacunadas. Una posible causa de la infección progresiva es la aparición de nuevas variantes de preocupación1 que escapan a la inmunidad, reduciendo así la eficacia de la vacuna. Varios estudios que investigaron la efectividad de la vacuna BNT162b2 (Pfizer-BioNTech) contra las variantes beta (B.1.351)2, 3 y delta (B.1.617.2)4-6 mostraron solo tasas modestas de infección y enfermedad irruptiva, mientras que otras los estudios mostraron tasas más altas.7, 8 (los números de referencia son del artículo original). La inmunidad conferida, esencia de la vacuna, es muy cuestionada por su progresiva diminución en tan solo seis meses del estudio: “en el ensayo aleatorizado de fase 2-3 de la vacuna BNT162b29 mostró una reducción en la eficacia de la vacuna del 96% (en el período de 7 días a menos de 2 meses después de recibir la vacuna segunda dosis) al 84% (en el período de 4 meses a aproximadamente 7 meses después de recibir la segunda dosis), lo que indica una disminución de la protección en un factor de cuatro”. También resulta desalentadora la conclusión, tanto en Israel como en Estados Unidos, donde se detectó “una disminución en los títulos de neutralización inducida por la vacuna durante los primeros 6 meses después de recibir la segunda dosis de la vacuna” como para comprender el papel de la segunda dosis; ¿qué se diría de la tercera o de los refuerzos anunciados?

Perdonarán las extensas transcripciones de los textos, pero la fidelidad a las fuentes lo amerita. El derecho fundamental a la salud3 se hace real en la medida en que se defienda el elemento de la aceptabilidad con la información suficientemente clara y el de la participación como sujetos activos. Mal se haría si, por esquivar la llamada infodemia o teorías conspirativas contra las vacunas, ocultáramos el debate e información sobre las mismas.

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1. Ver: https://www.who.int/publications/m/item/draft-landscape-of-covid-19-candidate-vaccines

2. Consultado el 1/11/2021: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2114228?query=recirc_mostViewed_railB_article

3. República de Colombia, Ley 1751 de 2015

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia