Novia en tanga

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Juan Fernando Uribe Duque (foto)
Escritor

Ver salir una prostituta semidesnuda vestida de novia en plena fase laboral, desfilando con un turista enfiestado por el Parque Lleras, causó más indignación que asombro. De inmediato, se encendieron todas las alarmas morales y los gritos e insultos llamando al decoro no se hicieron esperar. La pareja fue sancionada y al muchacho parece que lo van a deportar.

Todos conocemos la realidad del turismo en la ciudad; incluso, los mismos comerciantes de la llamada Zona Rosa saben que su negocios se mueven con base a la arremetida constante de mochileros internacionales de paso por Medellín en busca de sus afamados sitios campestres que visitan jocosos bajo los efectos de la mejor mariguana y cocaína del mundo, baratas y de fácil consecución.

En cada cuadra pululan los llamados hostales comunitarios, muchas veces infringiendo normas elementales de aseo.

Por otro lado, un turismo sexual de ejecutivos medios y narcotraficantes locales cuyo discurrir ya es parte del paisaje y cuya rentabilidad es visible en el área de esparcimiento más conocida, llenan restaurantes, bailaderos, boutiques, tabernas y charcuterías. Nadie reclama, simplemente el comerciante se adapta y dispone sus locales para que el flujo de turistas y los comensales de siempre se sientan a gusto y compartan mesas y ambientes con todos estos protagonistas de la escena urbana.

A veces sobrevienen instantes en que la andanada turística aumenta en forma inusitada y vemos filas de hermosas muchachas pelilisas, todas de minifalda, bolsito y tatuaje en el escote generoso, haciendo fila para satisfacer la demanda de los extranjeros ansiosos por disfrutar de uno de nuestros mejores productos: sexo joven abundante y barato.  Al lado de estas beldades y medrando en su jardín de piernas, caderas y senos, una pléyade de prevenidos expendedores de droga exhiben su mercancía en cajitas de colores con el beneplácito de autoridades y vecinos, todos ya desbordados por la oferta y la demanda incontrolables.

Muchos de los hoteles de la llamada Milla de Oro, ahora ofician como moteles por horas para evitar a los taxistas los trancones hacia las zonas clásicas donde, en otros tiempos, se localizaban estos habitáculos del «Amor discreto».

Medellín es flor feliz de prostitución y microtráfico. Escandalizarse por que una pareja armada de osadía desfile mostrando la carne y el smoking ante tal realidad permitida, es una clara señal de la doble moral con que nos hemos acostumbrado a vivir.  Hacer un ratico de escándalo, en parte nos libera de la basura perfumada que muchos llevamos dentro.

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia