El viejismo

Resumen del Informe a la Academia de Medicina de Antioquia

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Jesús María Dapena Botero (foto)
Psiquiatra y psicoanalista

… el joven es hermoso; pero, el viejo es grande.
… se ve la llama en los ojos de los jóvenes;
Pero en el ojo del anciano se ve luz.
(Víctor Hugo)

 

Excelentísimos señores académicos:

No vengo aquí como Peter el rojo, el mono antropoide de Franz Kafka, el cual informa a una academia la manera como adquirió el habla, porque no soy un primate sino un Homo Sapiens Sapiens, nacido en el mundo del lenguaje, en un mundo de palabras y, como todos nosotros, atravesado por discursos, que muchos de ustedes mismos, me han ayudado a enriquecer como maestros, en tanto y en cuanto, soy un ser hablante, afectivo y pensante, con el corazón bien informado; por ello, me permito agradecerles, el júbilo de sentarme junto a ustedes para trabajar en conjunto, por lo que me siento muy, muy honrado y orgulloso por su reconocimiento a mi aporte a la investigación y la docencia, que he ejercido en el campo de mi especialidad tanto como psiquiatra, como psicoanalista, a partir de esa hermosa dialéctica de ir de la clínica a la teoría y viceversa con el encuentro y nuestra escucha de hechos novedosos, que ocurren entre el oyente y su interlocutor, ya que es a partir de los casos, única y exclusivamente, desde donde se construye la teoría, en una construcción permanente y siempre abierta para ser verificada o no. 1, 2, 3, 4

Aunque haya académicos mucho más jóvenes que yo, me he sentido invitado al consejo de los ancianos, de los sabios, más que en el sentido peyorativo, que le ha dado la sociedad contemporánea a los sustantivos viejo y anciano, como sucedió con el rumor de que Christine Lagarde era un claro exponente, de ese deseo aniquilador de los longevos, aserto, que luego ella lo desmintiera; pero, sea rumor o no, eso da cuenta de la ideología de este neoliberalismo salvaje y cínico, que da prelación al dinero y desconoce el valor de la condición humana, ya que yo mismo he sido víctima del viejismo, por razones económicas, bajo el régimen de Rajoy, nuestro presidente del Partido Popular.

Lo que fue precedido por chantajes y un acoso laboral, donde me decían que un psicoanalista no tenía nada qué hacer en una Unidad de Prevención Asistencial a drogodependientes, a pesar de que habíamos acordado que si bien me tomaban como médico con conocimientos de Salud Mental, en lo íntimo me consideraban un psiquiatra e hicimos un convenio con las psicólogas de otras escuelas, psicoterapias psicoanalíticamente orientadas, las cuales resultaron bastante satisfactorias en sus logros; sin embargo, empezaron una vez cumplí los 67 años un acoso laboral inclemente, hasta el punto de que en el último ataque me dijera una médica diplomada en Salud Mental, que yo ya estaba a una edad, en la que no puedo aprender nada nuevo, una muestra clara del viejismo; pero, una de mis cualidades es ser un hombre muy tenaz, con una gran resiliencia, con la prudencia que da cierta sabiduría, adquirida a lo largo de mi vida y soporté ese acoso laboral, con estoicismo, sin ceder a la propuesta de que pidiera un baja (incapacidad en Colombia) falsa, donde dijera que padecía un trastorno ansioso-depresivo y así cotizaría más para la jubilación española; me opuse a ello con el argumento de que no haría un acto para mí antiético, porque no le sacaría dinero al Estado por ansiedades, que ellas mismas como coparticipes en el equipo de trabajo generaban; pero, no se logró, que la negación de la prórroga hasta los 70 años, se me otorgara sino que fui despedido; tal vez, había un acuerdo entre el ejecutivo y la institución de hacer todo eso, para que renunciara, sin pedir indemnización, al no aguantar tal acoso. 5, 6

En el escrito original, que resumí para tener un tiempo adecuado para esta exposición, revisé los períodos históricos del paleolítico hasta la contemporaneidad y observé que sólo en el principio de la sociedad humana se respetaba al viejo, se lo tenía por consejero dada la experiencia de vida, por su saber, su memoria histórica, que los ponía en contacto con lo vivido por los antepasados, como si sus palabras fueran todo un auténtico archivo de la Historia, hasta convertirse en brujos y chamanes, que impartían ritos de sanación, justicia y educación; así que era muy valorada la longevidad, como un premio divino a los seres valientes sobrevivientes y a los justos, lo que se repetiría en la severa y austera Esparta.

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Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia