Pensamientos

Retazos de existencia #4

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Roberto López Campo (foto)
Neumólogo y escritor
Ex integrante del Taller de Escritores ASMEDAS Antioquia

1. El viento sopló con fuerza, levantando la hojarasca que cubría el suelo. El farol empezó a oscilar, cubriendo de luz y sombra el frente de la casa.

2. Cavilando en el pasado que le dejó huellas de dolor y mil pesares, temía reiniciar aquel romance que se frustró a causa de su intemperancia e incontenibles celos.

3. Cuando el viento arreció, efluvios aromáticos, proveniente de los pinos y eucaliptos cercanos a la vivienda, perfumaron el ambiente.

4. Mientras que el tren, raudo, se dirigía al campo, ella contemplaba
cómo la ciudad huía tras de sí, guardando los secretos de sus aventuras.

5. Con su mirada fija en la lejanía, Amalia permanecía bajo la sombra del frondoso eucalipto, esperando el regreso de su amado.

6. La casita, en medio del lago, encubría los halagos y el amor de una pareja que el destino llevó hasta ella, desafiando temores, prejuicios y rencores que sus padres labraron, con nostalgia y pesar.

7. La mañana está fría. La lluvia había remojado el césped, que aún lucía empapado. Una tenue brisa hace balancear las ramas secas del eucalipto, mientras yo me deleito con la lectura de unos versos de Neruda.

8. Cuando descendió de la lancha, lucía un vestido de lino blanco que resaltaba el bronceado de su piel. Su pelo suelto se mecía suavemente, cubriendo por momentos su bello rostro. Cuando lo vio, dejó escapar una sutil sonrisa.

9. En esa oscura noche, seguía escuchándose el rumor del río, quizá arrastrando cadáveres de hombres y animales, luego del violento aguacero que bañó la parcela.

10. Después de una larga jornada he llegado al poblado. Es un sitio triste, preñado de silencios. Los días comienzan y acaban sin que nada suceda. La gente mayor, rumiando sus recuerdos, permanece sentada al frente de las casas, cobijadas por las sombras de los almendros y de los magos, cuyas flores empiezan a brotar.

11. Ancianos de níveas cabelleras, sentados en sus mecedoras, fijan sus miradas hacía el horizonte, esperando, quizás, el regreso de los hijos que hace tiempo se marcharon en busca de fortuna.

12. Es una fortuna contar con una amiga que apartaba los ojos de mis faltas y los abría tan solo a mis virtudes.

13. ¿Será la guerra un espectáculo para festejar las victorias? Creo que no. Detrás de cada victoria y cada derrota hay un rostro humano, un precio muy personal que hay que pagar.

14. Casi había atardecido y un espectáculo de luz amarilla y rojiza iluminaba el cielo y las dos pequeñas colinas cercanas a la casa, envolviéndolas en un resplandor dorado.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia