Insolencia

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Juan Fernando Uribe Duque (foto)
Escritor

Una de las características del actual gobierno, tanto como una moda impuesta en los últimos treinta años, es:

«Todo se hizo a mis espaldas, fui engañado(a), no lo supe, yo confié, abusaron de mi buena voluntad», pero todos salen multimillonarios, con grandes haciendas, ex presidentes muy prósperos, habitando mansiones en el extranjero o siendo socios de grandes negociados internacionales; solo basta con aprender a sostener el escándalo por uno o dos meses, respondiendo cuestionarios de periodistas amenazantes -muchos de ellos dentro de la nómina-, interrogatorios en el congreso o, en el peor de los casos, recurriendo a ciertos carteles de abogados expertos en salvarlos cuando las cosas se están complicando.

Es fácil, y ya los maestros del circo de los elefantes blancos hacen gala de buenos adiestradores o, como dicen por ahí, «mejor me pongo colorado un minuto para no tener que arrepentirme toda la vida».

Es la moda impuesta y para cada rol está el actor o la actriz necesaria. Bravuquean, dicen sentirse vilipendiados, injuriados y víctimas de calumnias inventadas por la oposición (hasta lloran ante los micrófonos), pero jamás aceptan un error, un mal paso, mucho menos una falta de competencia cuando todo un país sabe que son nombramientos improvisados de tipo político para dar el zarpazo y adecuar las arcas para futuras confrontaciones electorales, claro está, con sus buenos réditos en caso de «coronar» con éxito.

Decir que no sabían de la barbaridad de los miles de falsos positivos es algo así como si a Hitler lo hubieran engañado las «SS».

Cuando esos «otros» no existen, o «no son importantes», todo se puede dirimir con dos o tres chistecitos o en comerse, juguetón, una empanada con la «amiguis» de la Keratina. Hasta allá llega la insolencia.

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia