La esperanza

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Juan Fernando Uribe Duque (foto)
Escritor

Me gusta la esperanza porque nutre mis horas. Me hace pensar que nada está perdido y nada está oculto, todo está por descubrir y ser vivido.

La esperanza es el huevo fértil que observo a diario y me espera en silencio siguiéndome y revitalizándose como un hijo que te mira desde un más allá cercano y cómplice.

La esperanza me agrada pues sé que no estoy muerto, pero sí desnudo e inquieto, apto para ser vestido con el ropaje preciso para la fiesta que brota en cada rincón, o en ese horizonte que se renueva en un paisaje sutil; varias luces se funden entre los días que se suceden como flashes ladrones de una luz magnífica para llenar de color el momento.

La esperanza llena de alegría el comienzo; ni el pasado con sus resentidos filtros ni el futuro con la ansiedad proscrita, saciarán este deseo de una nueva acción, de otro aprendizaje, de otro no enmendar errores sin tan solo vivirlos con el salterio del arribo y la emoción, la fatalidad feliz del recrearse y otra vez intentar la danza de la vida sin maestros ni protocolos, solo el hecho de estar aquí conmigo y sin ti, pero juntos como buenos vecinos, como dos buenos amigos que se encuentran en la calle de una gran ciudad y se saludan y optan por ir de paseo al parque o a montar en la noria y desde lo alto contemplar los abismos preparando los parapetos para continuar el baile en los sinfines del deambular, del entonar canciones y leer los antiguos códices mientras el mundo gira y gira…

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia