Paja

Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez (foto)
Columnista de El Colombiano

Dudar es sano. Preguntarse sobre las vacunas contra el coronavirus no lo convierte a usted ni en antivacunas (cruzada mundial, criminal, que atenta contra la salud pública) ni en un tonto. Lo relevante es acudir a fuentes de autoridad.

Mi mamá, mis hijos, mi esposo y yo nos vacunamos. Gran surtido, como en botica: recibimos Sinovac, Pfizer, AstraZeneca y Janssen.

¿Nos vacunamos sin cuestionar? No.

Después de informarnos, ¿nos vacunamos con absoluta confianza? Sí.

Según MinSalud, 75 % de los ingresos a UCI y fallecimientos por covid-19 en Colombia corresponde a no vacunados.

Rochelle Walensky, directora de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, asegura que presenciamos la “pandemia de los no vacunados”. Solo cuatro Estados (Florida, Texas, California y Missouri) concentran más de 40 % de los nuevos contagios. Un 99,5 % de sus hospitalizaciones por covid-19 es gente sin vacunar.

Vacunarse implica pensar en dos dimensiones: individual y colectiva (salud pública).

¿Ventajas individuales?

TODAS las vacunas aplicadas hoy en Colombia disminuyen de forma considerable (en diversos porcentajes) el riesgo de padecer síntomas, hospitalización y muerte por coronavirus.

¿Ventajas colectivas?

1). Protejo a mi familia. La Agencia de Salud Pública de Gran Bretaña cruzó información de tres bases de datos y concluyó: “Los pocos que se infectaban después de haber sido vacunados reducían a la mitad la probabilidad de propagar covid en casa”. ¡El contagio se desploma si toda la familia se vacuna!

2). Cuido el sistema público de salud. Al reducir el ingreso a hospitales, protejo a los profesionales de la salud y sus recursos. Los hospitales descongestionados permiten atender a más enfermos, no solo a pacientes covid.

3). Cierro puertas a nuevas variantes. William Schaffner, profesor de la Universidad de Vanderbilt, señala: “Los no vacunados son posibles fábricas de variantes porque entre más personas sean susceptibles a infectarse, más oportunidades tiene el virus de multiplicarse y originar mutaciones más agresivas y mortales”.

4). Protejo a mi bebé. Miguel Bayona, pediatra, consultor internacional en lactancia materna, es enfático: las lactantes pueden y deben vacunarse sin necesidad de suspender la lactancia. Cada lactante vacunada puede amamantar, y continuar protegiendo a su bebé con los beneficios propios de la leche materna.

¿“La vacuna tiene poco tiempo de evolución”, “es experimentación con seres humanos”, “el covid es una gripita”? Zeynep Tufekci, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, explica en The New York Times que, cuando apareció el brote de SARS, los coronavirus se consideraban benignos. Cinco meses después de que surgiera el SARS en China (noviembre de 2002), ese gobierno seguía encubriendo la amenaza, mientras la enfermedad se propagaba por todo el mundo. A mediados de 2003 fue contenida, tras infectar a más de 8000 y matar a 774 personas. Si su tasa de letalidad era de 10 %, ¿por qué se contuvo tan rápido? Porque los infectados propagaban el SARS cuando estaban visiblemente enfermos, eso facilitó su identificación y aislamiento (a diferencia del agazapado covid-19, pródigo en asintomáticos o infectados con síntomas leves, que contagian sin saberlo). Estas vacunas no improvisan: la prevención de pandemias de coronavirus ha sido una prioridad científica.

Separemos el trigo de la paja: no nos han “sometido a modificaciones genéticas” ni nos “inyectaron un chip de Bill Gates”. Estamos en un esfuerzo colectivo para sobrevivir: cuidarme y cuidar al otro significa ser sujeto activo de la Humanidad