Una tarde solaz

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Roberto López Campo (foto)
Médico Neumólogo
Ex integrante Taller de Escritores de ASMEDAS Antioquia

Sentado en el corredor de la cabaña que me ha albergado por más de treinta años, mientras que escucho las sonoras notas de una obra de Mozart, contemplo cómo, una suave brisa, proveniente de los cerros vecinos, agita los manojos de “musaendas” rosadas que adornan el frente de la casa, semejando mariposas ávidas del néctar de su polen.

La tarde veraniega, con un cielo pintado de azul y blanco, por las nubosidades que lo adornan, sirve para mi reposo sabatino, en este sitio donde suelo venir semanalmente a leer y descansar, alejado del bullicio de la ciudad.

Otras “musaendas”, blanquecinas, y el verde intenso de las araucarias, de los almendros y de los mangos, aún no florecidos, favorecen el descanso de mi vista, cuando por momentos suspendo la lectura para contemplar la arboleda que ha alcanzado la edad adulta después de muchos años.

Más lejanas, las diversas tonalidades de colores que adornan las laderas de las montañas que enmarcan el valle, en cuyo fondo discurre lentamente el río Medellín.

El viento se ha aquietado y los árboles permanecen estáticos, como si el universo se hubiese detenido. Es una sensación que me invade por un momento, aunque soy consciente de la permanente mutación a la que estamos sometidos desde el primer instante, cuando el universo preñado de energía y fuego, estalló en mil fragmentos y prodigiosamente concibió esta esfera que llamamos tierra.

Cuando el sol desciende, las sombras de los árboles se alargan, oscureciendo el prado, mientras que numerosas aves pintadas de amarillo y café claro, merodean muy cercanas, como si las notas musicales que brotan de un viejo equipo de sonido las atrajera.

La placidez de la tarde y las notas musicales que llegan a mis oídos han colmado mis espíritu y han hecho más feliz mi existencia en esta tarde de agosto.

Reposando en una vieja mecedora, en mi soledad, continúo deleitándome con la lectura del texto que hoy he traído conmigo y las notas musicales creadas por el genio.

Agosto de 2014

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia