Los dramáticos testimonios de médicos desde las UCI de Bogotá

El 98% de las UCI covid están ocupadas, se acaban insumos y jóvenes mueren en menos de 12 horas

Tomado de: www.eltiempo.com

“Los jóvenes se están muriendo en tiempos de menos de 12 horas, incluso aquellos que no tenían ninguna comorbilidad”.  Ese es el testimonio desesperanzador del médico especialista Jhon Édison Parra Mancipe, coordinador de las unidades de cuidado intensivo (UCI) de la Subred Sur, específicamente de los hospitales Meissen y El Tunal.

Y su testimonio es la voz de decenas de médicos que hoy siguen casi que implorándole a la ciudadanía que cumpla con las medidas de bioseguridad porque el covid-19 está más vivo y agresivo que nunca.

El 28,7% de los casos reportados en el país están en Bogotá. Se han presentado 1’031.680 casos, de los cuales 8.415 fueron confirmados el 7 de junio de 2021. Hay una mayor concentración de casos entre los 20 y 49 años, con un peso porcentual de 60,5 %, según el sistema Saludata de la Secretaría de Salud.

Todos los galenos lo comentan: este tercer pico ha sido más agresivo que los dos anteriores. Se podría decir que las UCI ya están en una ocupación por encima del 100 por ciento, pero como hay rotación de camas, algunas se van desocupando. “Nosotros en la subred tenemos unas 123 UCI. Somos una de las más grandes a nivel nacional, y algunas se van desocupando, pero en urgencias la ocupación es total”.

Y así es, el ambiente más tenso y el que más está restándole talento humano a los enfermos de covid en la capital está en las salas de urgencias, atiborradas no solo de pacientes con síntomas de la enfermedad sino por otras causas. “Estos espacios están teniendo requerimientos de camas de entre 30 y 40 pacientes y solo hay 3, en promedio”.

No es el único médico que se une a este clamor. “Hay sobrecarga en todas las unidades de urgencias. En clínicas como la Marly hay ocupaciones del 331 %, el San Rafael está en sobreocupación del 400 % en urgencias”, dijo el doctor Leonardo García, director del Colegio Médico de Bogotá y Cundinamarca, que hace parte de las 140 agremiaciones médicas que le piden al Gobierno Nacional frenar la reactivación económica.

El desgaste de los médicos es visible. Aunque están acostumbrados a perder sus pacientes, ver tantas muertes tempranas al día produce un impacto psicológico tremendo. “Ya no estamos viendo tantos ancianos morir; lo bueno es que la inmunización sí tiene efecto, también en el personal médico. Pero ver fallecer a tantos jóvenes de forma tan temprana es terrible”, dijo Parra.

El desgaste físico y mental se ve en los pasillos de clínicas y hospitales. Hay días cuando a una sola UCI llegan miembros de una misma familia. “Un día vimos morir a un matrimonio; uno tenía 36, y el otro, 38. Un niño quedó solo porque sus papás de menos de 40 años habían muerto”, recordó uno de los médicos tratantes. Y así van llegando personas de la misma familia: primos, padres e hijos, personas del mismo círculo familiar. Unos se salvan, muchos otros parten para siempre.

Otra penuria son los insumos médicos, no porque la red pública no los tenga sino porque los bloqueos han frenado la entrada de muchos y la demanda es tal que se terminan por acabar. Las instituciones médicas están totalmente llenas. “Ya no tenemos como ampliarnos más”, dijo Parra.

Algunos médicos, con poca o vasta experiencia, han decidido simplemente retirarse de la profesión. Prefieren hacer otras cosas, no tanto por la enfermedad, sino por la inconsciencia de la ciudadanía. “Uno no entiende cómo en medio de una de las pandemias más críticas de la historia hay gente que sale a protestar sin tapabocas, sin distancia, sin lavado de manos. No queremos que nos llamen héroes, pero sí que valoren nuestro esfuerzo porque la vocación se desgasta”, dijo un galeno de la red.

Antes de la pandemia, un médico fácilmente podía tener dos o tres trabajos, laborar de 46 a 60 horas a la semana. Hoy, el desgaste es tal que han reducido sus jornadas laborales. Muchos entran en crisis porque aunque ya están vacunados, siempre tienen miedo de contagiar a otras personas de sus familias o círculos sociales. “La muerte desgasta, por más de que estemos acostumbrados a ella”, dijo Parra.

Hoy ya no hay esfuerzo que valga más que el comportamiento de la ciudadanía. Las UCI han crecido en casi un 300 por ciento, y ya no es fácil crecer más. La ciudad ya cumple seis semanas de un pico que parece ser eterno.

Y mientras los médicos están colapsados, los enfermos y sus familiares sufren y buscan hasta en redes sociales alguna cama UCI para gestionar una ayuda para los que más aman. “Mi papá está en estado crítico. ¡Por favor!, ayuda. Necesitamos UCI”; “por favor, alguien tiene una bala de oxígeno portátil, es para sacar a un paciente de una clínica”; “mi mami entró a la clínica Marly de Chía, toda mi familia tiene covid, no sabemos nada de ella, solo sabemos que está con oxígeno y la última vez que hablamos nos dijo que solo la veía una enfermera, que ningún médico la había visto. Ella está sin habitación porque no hay. Solo queremos saber qué le pasó, cómo esta”; “¿alguno con influencias para conseguir una cama de hospitalización para paciente covid?”.

Pero ya no hay influencias que valgan, simplemente se hace lo que se puede. La única esperanza para los médicos y, en general, para toda la población es que el proceso de vacunación se acelere. Según la Secretaría de Salud, hasta el momento hay 2’324.051 ciudadanos vacunados.

De resto, los médicos tendrán que seguir cumpliendo con el sistema de priorización de pacientes. “No es que algunos pacientes sean atendidos y otros no. Todos van a tener tratamiento, pero sí va a llegar el momento cuando tengamos que analizar varios factores del estado clínico del paciente, y eso no tiene nada que ver con la edad sino con el nivel de enfermedad del paciente, qué posibilidades de supervivencia hay, quién puede consumir más recursos, quién tiene más posibilidades de vida”, explicó Parra.

Tomado de: www.eltiempo.com

 

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