Tercera ola de covid-19 en Colombia: impacto e implicaciones

Aún sin haber iniciado su descenso, la tercera ola ya sobrepasa el impacto en fallecimientos y capacidades hospitalarias de las olas anteriores en muchas ciudades en Colombia. Con esto surgen muchas preguntas acerca de las razones. Pero no es posible explicar esto como un evento unicausal. Expondré tres razones que considero pueden jugar un papel relevante, y que interactúan para formar una combinación desafortunada de factores

Tomado de: www.eltiempo.com

Por: Zulma Milena Cucunubá Pérez (foto)

-Fatiga de las medidas:

Luego de más de un año de medidas tales como tapabocas, distancia, aislamiento y reducción de contactos, se hace evidente la fatiga de la sociedad en un contexto de alto desempleo e incremento de la pobreza. Hay un agotamiento de las herramientas pedagógicas y los mecanismos para convocar a las personas al cuidado. Este fenómeno viene en crecimiento a nivel mundial, y por supuesto en Colombia. Así, por ejemplo, varias ciudades que fueron retornando tempranamente en 2021 a niveles altos de movilidad y contacto presentaron su ola más grande de contagios durante los meses de marzo y abril, antes de que se iniciaran protestas en todo el país.

– Las protestas juegan un papel, ¿sí o no?:

Aunque las actividades al aire libre son de menor riesgo de transmisión en comparación con actividades en espacios cerrados, no significa que el riesgo sea cero y que no sea dependiente del contexto.

Durante las protestas masivas del movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos en 2020, hubo al menos un factor diferenciador relevante. Según los análisis de Dave y colaboradores, durante el mismo período las personas que no protestaron modificaron drásticamente su comportamiento debido a un mayor riesgo percibido. Se evidenció entonces, simultáneamente, una disminución notable de la movilidad y del número de contactos a nivel poblacional.

Las protestas en Colombia se dan en un contexto muy diferente: i) con pocos días excepcionales, la tendencia de movilidad ha sido creciente durante el período de protestas; ii) se iniciaron en varias ciudades en un momento en el cual la ola iba en ascenso; iii) ha sido un proceso prolongado (casi 40 días); iv) coinciden con el momento de menor cumplimiento de medidas de protección. Naturalmente, todo esto incide en que estas aglomeraciones tengan localmente un efecto amplificador.

– Variantes y población previamente infectada:

El Instituto Nacional de Salud (INS), con su red de vigilancia genómica, ha evidenciado una mayor presencia de diversas variantes de interés y preocupación durante la tercera ola. Aún no es posible establecer con certeza la relación de cada una de estas variantes con la transmisión actual, pero ciertamente es un escenario muy diferente al de olas previas. Algunas de las variantes, como Alfa (B 1.1.7, en Inglaterra) y Delta (B.1.617.2 en India), han demostrado el efecto convergente hacia mayor transmisibilidad (1,5 y hasta 2,3 veces mayor), lo cual se traduce en un mayor número reproductivo básico. Con ello, la llamada inmunidad de rebaño teórica (proporción de población con respuesta inmune protectora frente a infección requerida para que el brote cese) naturalmente se incrementa.

El INS proyecta que, al 31 de mayo de 2021, ciudades principales presentaban altos niveles de infección natural acumulada, Cali (58,4 %), Bogotá (63,8 %), Medellín (84 %). A su vez, que algunas ciudades ya sobrepasan el 90 o 100 %. Según esto, incluso en sitios con alta exposición, es posible encontrar grandes bolsillos de susceptibles. Una actualización del estudio de seroprevalencia daría luces para entender el momento actual.

Dilucidar la convergencia y contribución relativa a cada una de estas razones tomará tiempo. Mientras la transmisión continúe en los niveles actuales, y la proporción de vacunación aún esté en cifras modestas, es evidentemente contraproducente toda medida o actividad que lleve potencialmente a mayores niveles de transmisión.

Tomado de: www.eltiempo.com