Reflexiones de un obrero ante la tumba de un dirigente obrero muerto de muerte natural

Poema del médico Guillermo Henao Cortés para ARGENPRÉSS Cultural

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico asmedista Guillermo Henao Cortés (foto)
Ginecoobstetra, Poeta
Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

(Poema publicado originalmente el 1 de mayo de 2009)

Nos sentimos desprotegidos
cuando recordamos con nostalgia a quienes admiramos pero ya no existen.
Y no es que todo muerto haya sido “bueno”, qué significa bueno,
-lo será en lo inmediato, y con ello hacemos un tributo al difunto
y también al vivir-.
sino que en verdad hubo grandes hombres que nos transformaron
aun desde siglos antes. En mi caso
lo digo por un poeta anónimo
que vivió hace 43 siglos.

Ojalá vivieras todavía hoy
cuando hay graves problemas
pero ningún artista tan grande como tú,
decía de alguien un pensador.
Nosotros, los del adaptable y resignado montón,
prorrumpimos también en llantos similares
y no sólo por nuestros parientes.
Empero, nos sentimos solos.
Y ni suspirar nos queda por quienes pudieron ayudarnos mas murieron.
¡Ni siquiera invocarlos nos conviene!
Quizás descubrir lo que de ellos tenemos
-y lo que de ellos tenemos no es ellos mismos-
pues aun sin olvidarlos se desvanecen los rostros:
el eterno movimiento no retiene lo esfumado
y es inútil soñar con retrotraer lo que ya desapareció.

Estamos solos con nosotros mismos.
Nadie ni nada -esto es, cuanto está por fuera del gran todo que somos todos nosotros-.
nadie del pasado y menos del futuro nos puede acompañar.
Quizás podamos decir que hubo quiénes iluminaron más allá de su tiempo
-nunca lo supieron, aun cuando hubiesen iluminado el suyo propio-,
y hasta allí penetra el interrogante,
que no es el de saberse en lo que se es
o el tan conocido de la “gloria”, que tantos persiguen.

Tal vez hubo alguien más grande que cualquiera de nuestros grandes,
vivos o muertos,
pero ese no es nuestro problema ni soluciona los que nos entraban.
Para ello
tendremos nuestros hombres
y nuestras soluciones.

Y es aquí cuando empieza nuestra parte activa en la historia,
es decir, nuestra lucha.

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia