Guayasamín

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Juan Fernando Uribe Duque (foto)
Escritor, asmedista

Guyasamín desgarra el dolor, lo reproduce, lo despedaza y lo retrae para luego viajar a lo más profundo del alma de un pueblo y poner de relieve toda una historia de injusticia, tan densa, tan grave, que produce temor el enfrentarla, tal vez porque creemos que es solo una serie de pinturas lo que nos impacta; pero el misterio y las formas son de tal magnitud, que la fuerza del drama de sus protagonistas se perpetúa en la pupila del espectador generando un respeto que se hace inolvidable la raíz del sufrimiento.

Guayasamín convoca al silencio y al interrogante para aquellos que, desde la lejana comodidad del estudio o la academia, contemplan un legado de tragedia con profundas raíces sociales, donde el color y muchas veces la monumentalidad de los formatos invitan a conocer la intimidad de la barbarie o el íntimo drama de la pobreza y la explotación.

Profundamente sensible y virtuoso en su pintura, concibe el lazo que une el sufrimiento del indio en tiempos del coloniaje o en la fase de ascensión económica de un país que, como el Ecuador, los emplea como mano de obra maltratada por las balas y la fusta. Es la sangre y el grito de un legado de miseria que encuentra en el pintor un único tema, una reiteración si se quiere facilista, pero que no fatiga, al contrario, asombra, invitando al estudio y a la ensoñación dentro de un expresionismo característico.

No hay monotonía, pues descubre, a veces en un sorprendente surrealismo, o en el campo de una clara influencia cubista, el drama de los suyos en un templo, en una gran capilla como es su museo, donde la luz de la historia se tiñe de sacralidad y respeto.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia