Un nuevo pensamiento

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Juan Fernando Uribe Duque (foto)
Poeta, asmedista

Se está gestando una nueva modalidad de pensamiento y una actitud frente a la realidad en Colombia.  Es la cultura de la ignorancia condimentada por el miedo.  La intolerancia y la agresividad son los síntomas primarios y la gran fachada con que se visten personas y hechos.

Las gentes se van agrupando en cotorros, grupos, getos o micro clases sociales para proteger de supuestas amenazas sus pequeños o grandes sitios de confort: los terratenientes defienden a rabiar sus latifundios improductivos; los grupos de empresarios dependientes de los intereses de las corporaciones multinacionales, los suyos; quienes viven de las bondades del narcotráfico y el delito siguen con el contrabando, la apertura de casinos y el lavado de activos; la minería ilegal se niega a frenar los dragados y la destrucción; los políticos corruptos persisten en sus negociados agilizando entrega de sobornos y chanchullos antes de que termine su período en el congreso o en alcaldías y gobernaciones; el grueso de la población no quiere saber nada de migrantes que supuestamente amenacen sus territorialidad y bienes, y tampoco quieren escuchar sobre políticas de apertura hacia otros grupos humanos que consideran minorías y que solo sirven para mano de obra barata o «para poner problema».  Se consolida el racismo, la xenofobia, el desconocimiento del pobre el que ya se asume como un estorbo o como garante para mano de obra barata.  La conciencia de clase trata de imponer un pensamiento paranoide y cualquier amenaza a su hegemonía es condenada antes de ser dirimida en debates y estudios serios.

La ignorancia, como estado normal en un entorno de violencia, confirma un país fragmentado en odios y miedo. Cada cual tira para su lado en lugar de sumar esfuerzos; la brecha cada vez es más profunda y ya las dádivas no alcanzan para mantener al 80% de la población que sobrevive por la economía informal o el rebusque.

Las clase alta o la media, que ya se ve amenazada por una dirigencia cuestionada en la torpeza y la incompetencia, va perdiendo terreno y cada vez se acerca más a la pauperización temiendo vérselas con todos aquellos grupos humanos que siempre despreció pero que ya siente como sus iguales cuando presiente la pobreza.  Es tan compleja la situación ante tal estado de entropía social que una discusión seria es asaltada por insultos y pataletas.

Dicen excitados: «El venezolano es un delincuente que nos viene a robar, el negro es peligroso, los indígenas son perezosos, el proceso de paz es entregarle al país a unos bandidos, los estudiantes que protestan son unos vagos, y lo que hay que hacer es matarlos a todos, a los feos, a las feas, a los venteros ambulantes, a los mendigos, a las prostitutas, a los maricas, a los que no van a misa, a Petro, a los guerrilleros, a Santrich, a Cepeda, a Robledo, a Claudia López, a todos los que viven en las comunas… ojalá ponerles una bomba a todos y amanecer con la ciudad limpia sin tantas chuchas que no saben agradecer las cosas…»

Un neo fascismo se ha impuesto, y cada vez se expande creando una franja poblacional que odia y señala.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia