Jueves, 1 de Octubre de 2020
ASMEDAS Antioquia

¡Bendito seas, Coronavirus! ¡Gracias, Coronavirus! Cuarta parte

septiembre 10, 2020 11:59 pm



Emergencia mundial: Insufrible tragicomedia mundial, diaria.
Emergencia nacional: Insufrible tragicomedia nacional y regional, diaria.
Y ahora, cuando regresaron los deportes:! mucho más circo! ¡Mucho menos pan!

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Hernando Restrepo Díaz (foto)
Asmedista

 

Con la producción, la actuación y la dirección de UNADECOM (Unión de narcisistas, demagogos y corruptos del mundo).

La progresiva degeneración de la especie humana se percibe claramente en que cada vez nos engañan personas con menos talento.
Blas Deker

¿Hola, qué tal, muy querido amigo?  Yo sigo aquí, aun, con mis presentaciones diarias por todos los medios de comunicación, -esas que tanto ansían todos mis gobernados-, y te saludo como representante de todos los mandatarios, nacionales y regionales, con asiento en aquellas poblaciones del mundo a las que mayormente has afectado con tu gran poder infeccioso, y los que también se dirigen permanentemente a sus pueblos; te recuerdo que aquí conmigo están funcionarios hombres y también mujeres, y que todos ellos en estos momentos están en comunicación con nosotros dos, cuidándose, eso sí, de cerrar sus micrófonos, tal como debemos hacerlo tú y yo.  Es básico, te digo, tener estas precauciones, porque en América, por ejemplo, especialmente en la del Sur, a unos compañeros nuestros, a sus líderes y padrinos politiqueros, y a quienes les hablan al oído, los han chuzado, es decir, les escuchan y les graban todas sus conversaciones.  ¡Ahora no puede uno confiar en nadie!

Para comenzar, ¿qué tal la despachada que me pegué en mi anterior diálogo contigo?  Te vi sorprendido con mi erudición; pero, como tú ya lo sabes, nada de lo dicho es original, todo es leído sobre los textos que nos redactan y nos copian, quienes si creen saber de esto, -y por lo cual cobran muy caro-, en los telepromters.  A nosotros, los gobernantes nacionales y regionales del mundo, nos pagan por hacer el muy fatigante trabajo de sentarnos a leerlos, haciendo la mímica del caso, y así fungir como expertos en temas de la salud pública.  Lo cierto, como te lo he dicho antes, es que, ni los que somos dignatarios, ni nuestros funcionarios, tenemos idea de lo que estamos hablando.

A ver amigos, chequeo de micrófonos, por favor.  ¿Todos cerrados?  ¡Bien!  Continuamos:

Pero, tal como lo hemos confirmado, no es nada difícil engañar a nuestros gobernados y mantenerlos entretenidos, pensando en su salud, y olvidándose así de tantos problemas que por culpa nuestra tienen; es así como le hemos sacado mucho partido a tu pandemia, usándola como la mejor cortina de humo que hemos tenido.  En ello ya somos expertos, luego de las enseñanzas de las castas dirigentes, a través de tantos años.  Eso sí, nos critican porque no nos presentamos en la Tele con mascarillas, así como se lo exigimos a ellos; pero, ¿cómo quieren que nos tapemos nuestras hermosas caras?  ¿no ven lo horrible que nos vemos con ellas, en los muchos actos a los que vamos?  Y, a propósito de actos públicos: ¡no nos perdemos ni la montada de una llanta!  Ante tal acontecimiento y ante otros de gran interés para los pueblos, allí estamos con nuestras cámaras; y es más, todo, todo, lo tenemos que anunciar los presidentes.

Ya has visto cómo sacamos pecho al hablar de tu horrible pandemia, por la gran cantidad de recuperados a nivel mundial; o sea, por una tarea que sabemos que con tantos esfuerzos y corriendo tantos riesgos, llevan a cabo los trabajadores de la salud; eso lo capitalizamos a nuestro favor, a pesar de que no nos interesan ellos, ni mucho menos su bienestar familiar o laboral.  De seguro, también supiste que unos compañeros de Suramérica y sus funcionarios promulgaron por todos los medios de comunicación que las cifras de muertos en sus naciones eran muy bajas, en comparación con las de otras; pues, eso lo interpretaron malévolamente, como que ellos querían ver mayor número de muertes, y que las ocurridas no valían la pena. ¡Cómo somos de incomprendidos!

Te comento, CORONA, que es mucho lo que se quejan nuestras esposas y compañeras porque no las dejamos dormir, porque soñamos que estamos al aire y hablamos muchas pendejadas durante toda la noche; nos dicen que nos estamos embobando, y que tenemos diarrea mental todos, incluso, les extraña porque nos acostamos bien maquilladitos y con el uniforme oscuro que ya conoces, y de corbata, además de levantarnos a vernos al espejo a cada rato.

-A ver amigos, otro chequeo de micrófonos, por favor.  ¿Todos cerrados?  ¡Bien!-.  Seguimos:

Sin embargo, mira cómo es la ingratitud y la envidia de nuestros opositores y críticos; -y todo, porque a ellos no les tocó esta gran suerte de estar gobernando, cuando te presentaste con este desastre mundial-.  Siguen inventando que en nuestras regiones hay corrupción, pobreza, desempleo, analfabetismo, inseguridad y, sobre todo, hambre; a esto le agregan que aumenta día a día el descontento y la gran inconformidad con nosotros y con nuestros actos de gobierno, especialmente durante esta pandemia; que está suficientemente demostrado cómo hemos abusado de los poderes asignados, amén de los malos manejos de la gran cantidad de dinero, que por ella se nos ha confiado a cada uno. ¡Cómo se les ocurre!

Pero no se dan cuenta, por ejemplo, del hambre insaciable que nosotros padecemos desde hace años: hambre de poder, de figurar, hambre de cag… en estos pueblos llenos de negros, de vagos y de pobres. Tampoco tienen en cuenta nuestra lucha infatigable, -tal como lo juramos al posesionarnos-, por preservar la vida, la honra y los bienes de los ciudadanos; pero, claro está, en primer lugar, los de nosotros mismos, luego, los de los líderes tradicionales de nuestros partidos, les siguen los de quienes son los dueños del capital, y luego, los de nuestros funcionarios, colaboradores, áulicos y aliados. Es decir, el erario público pulcramente invertido en salvaguardar a los que sí valemos la pena, en cada una de nuestros territorios.

Mira, ¿cómo se les ocurre, además, inventar masacres diariamente y cuestionar la forma como actúan las fuerzas del orden en nuestros territorios?  No te imaginas hasta dónde llegan con sus calumnias!  Y no contentos con lo anterior, buscan indisponernos con aquellos que nos han escogido a dedo, para sentarnos aquí como gobernantes; es decir, con los líderes de nuestros partidos; así como también con los expresidentes y líderes de otras tendencias partidistas, quienes siempre eran nuestros amigos y que nos habían apoyado.  Afirman que están todos ellos desencantados de habernos nominado para ocupar estos puestos, dizque porque la estamos embarrando más cada día, y porque nadie confía ya en nosotros, ni en las instituciones de los países que manejamos.  Todo esto que te he mencionado, CORONA, es lo que nos tiene con los ánimos abajo, como lo habrás observado hoy.

A ver amigos, último chequeo de micrófonos.  ¿Todos cerrados?  ¡Bien!  Continuemos:

Para colmo, aquellos opositores y críticos nos anuncian y nos predestinan que todos los problemas que te he dicho, – que son, como sabemos, inventados por ellos-, sumados al «horrible” manejo que dizque le hemos dado a esta pandemia, configuran la tormenta perfecta. Nosotros, ninguno sabemos que es eso, ni por qué lo pintan tan horrible; ¡pero que se venga la tal tormenta perfecta!, no le tenemos miedo a los aguaceros o tormentas, por muy fuertes que ellos sean.

Pero, mi querido amigo, lo que sí hemos comentado entre nosotros, y que te confieso, aquí en secreto, es que nos asalta el temor de que esta pandemia y su manejo, todo lo cual creímos que podríamos utilizar para provecho nuestro, logrando así congraciarnos con nuestros pueblos, -tal como parecía al principio de ella-, finalmente se venga contra nosotros, con el conocido efecto bumerang. ¡Eso sí que nos preocupa, pues sería gravísimo para nuestras imágenes y para nuestros futuros!  ¿No crees?

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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