Duque: Dos años más de uribato y una oportunidad

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Alejandro Hernán Quintero Galeano (foto)
Ginecoobstetra – Asmedista

Transcurridos dos años del regreso al poder por parte del uribato, podemos hacer un ligero balance de ganadores y perdedores.  Hoy, con certeza, podemos empezar diciendo que fue una elección en la cual se cometieron delitos electorales como la compra de votos con dineros ilícitos provenientes del narcotráfico, situación que ha quedado clara con el caso del Ñeñe Hernández, el piloto Samuel Niño Cataño y la delación de Aída Merlano; esto hace ilegítima la presidencia de Duque.

Avancemos con los balances; empecemos por los perdedores: la población general, el colombiano de a pie, del común, las clases medias y bajas del país; para nosotros, la situación no puede ser más compleja; antes de la llegada de la pandemia ya estábamos sufriendo las consecuencias negativas de las políticas de ajuste realizadas en los 90s por la administración Gaviria y el bloque hegemónico de poder, hoy pertenecientes al uribato.  Ya con la pandemia a bordo, vivimos de forma más evidente las consecuencias negativas de la implementación de la Ley 100/93 -cuyo ponente fue Álvaro Uribe Vélez-, ley a la que debemos un sistema de salud fragmentado, privatizado, ausente en temas de medicina preventiva, con escaso control y rectoría, donde las EPS realizan su fiesta; consecuencia de ello son nuestras instituciones hospitalarias, la mayoría desfinanciadas, las cuales no estaban preparadas para una atención con un enfoque hacia la población general, sino para el negocio individual; con un llamado “talento humano en salud” explotado y ultrajado por contratos tercerizados (según estadísticas, del total de personal un 80% se encuentra en esa condición); una población laboral con una alta informalidad (aproximadamente 60% del total); el aumento de la pobreza y la inequidad, como lo certifican las propias estadísticas del Dane, con el indicador de pobreza multidimensional nacional, donde se muestra cómo pasamos del 17,8% en 2016 al 19,6% del total nacional en 2018, con un aumento a mayor del 20% con esta pandemia; la crisis educativa del todo el sector público desde primaria a superior, etc.  En cuanto a derechos civiles y políticos, este gobierno tiene sobre sus hombros, según los datos de su Fiscalía, el deshonroso primer puesto en el asesinato de líderes sociales; según las cifras, de 349 líderes asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz (24 de noviembre del 2016) hasta julio de 2020, el 52% de estos crímenes fueron en el gobierno Duque; además, no cesan sus ataques a la JEP, a la Comisión de la Verdad y a la restitución de tierras, elementos centrales del acuerdo, cumpliendo con su promesa de hacer trizas el acuerdo de paz.

Los ganadores: los grandes gremios, ganaderos, terratenientes, la corrupción y los narcos, que supieron invertir en su campaña, como lo demostró el senador Gustavo Bolívar en su columna “Invierta en el Centro Democrático”, logrando jugosas ganancias en el transcurso de estos dos años; Carrasquilla continúa con su aventura de legislar para los poderosos, esos mismos que hoy piden más flexibilización laboral y gravar con IVA toda la canasta familiar.

Hoy, al escribir esta columna, se conoce la noticia de la medida de aseguramiento en contra del jefe del uribato, detención domiciliaria por los delitos de fraude procesal y soborno de testigos; los más leves, de los graves delitos por los cuales está acusado y debe ser investigado, incluyendo delitos de lesa humanidad como su participación en las Masacres del Aro y la Granja, las ejecuciones extrajudiciales por parte del Ejército Nacional y grupos paramilitares a campesinos inermes, producto de viles engaños para aumentar las “bajas en combate”, mal llamados “Falsos Positivos”.  Como era de esperarse de estos sectores, no se demoraron en lanzar ataques y amenazas en contra de los valerosos magistrados de la Corte Suprema de Justicia que ejecutaron la sentencia, de los miembros de la oposición y a todo el que los contraríe.  Claro, este fallo significa el inicio de una implosión al interior del uribato. Se ven en la necesidad de incitar una desinstitucionalización, de atacar por todos los medios masivos de comunicación, de utilizar sus periodistas a sueldo y toda su influencia, incluyendo la de los grandes gremios, ganaderos y terratenientes que le deben tanto al jefe del uribato.  Salen, así, los diferentes comunicados de estos sectores, haciendo un rechazo a la sentencia de la Corte, incluyendo al sub presidente en declaración pública al conocerse la decisión.  Perturban la institucionalidad y el Estado de Derecho, pasando por alto –de forma adrede- que a su jefe le han demostrado, precisamente, interferencia directa en los procesos judiciales en su contra, como lo certifica, entre otros, la actuación de su abogado Diego Cadena.  El argumento de que mientras los miembros de las Farc están en el Senado el senador y expresidente Uribe esta en detención domiciliaria, sólo es un sofisma para engañar a incautos; los ex integrantes de las Farc están sometidos a la JEP y son miembros del Senado, dando cumplimiento al Acuerdo de Paz; si Uribe lo hubiera querido, como actor en la guerra, habría podido ingresar al proceso de paz y, bajo la condición de expresar la verdad, haberse comprometido con el Acuerdo; pero esa no fue su intención, su empeño fue para continuar con la guerra en Colombia, ocultar su oscuro pasado y destruir el acuerdo de paz, así en su intención necesitara continuar desplegando todas las formas de lucha (el fin justifica los medios) y seguirse comprometiendo con conductas no santas, por las cuales tiene muchas acusaciones en las diferentes cortes; y, precisamente, por las cuales está siendo investigado bajo detención preventiva en la Corte Suprema de Justicia.

Conjugamos, así, una crisis económica y social previa con la pandemia, y la “crisis política” actual, ante la detención del jefe, el “presidente eterno”, el titiritero.  ¿Quién dará las indicaciones a Duque?  ¿Qué hará la bancada del uribato en el Senado, la Cámara y en las diferentes regiones, con el jefe supremo, el patriarca, el “gran patriota”, el “gran colombiano”, acusado y en detención domiciliaria?  Sabemos que Duque y su grupo, dolidos de muerte, seguirán su cartilla a favor del mismo pequeño sector privilegiado, en contra de las mayorías, a costa del sudor y las lágrimas, del sufrimiento de la población.  El gobierno seguirá privilegiando los grandes grupos económicos, con su intento de recuperación, sobre la vida de la población. Y, por supuesto, con la nueva situación seguirá torpedeando la justicia.

En el punto específico del manejo de la pandemia, se seguirá priorizando a las EPS a pesar de la crisis financiera hospitalaria y la situación laboral precaria del talento humano en salud.  Son evidentes las fallas frente a la pandemia, empezando por la tardanza en las pruebas diagnósticas (hasta 72 días, lo que incluso ocasionó una demanda por parte de la Procuraduría General a varias EPS); la persistencia del modelo curativo individual a través de la estrategia de las UCIs (ventiladores), sin entrenamiento adecuado del talento humano encargado de esa atención; la mitigación con el confinamiento en casa a la población general, que sólo intenta proteger el desborde de hospitales y clínicas; no se testea suficientemente a la población, no se realiza una búsqueda activa de los casos positivos asintomáticos, no se hace confinamiento dirigido a casos positivos; en otras palabras, se busca la estrategia de la inmunidad de rebaño, pero a cuenta gotas, para no desbordar la atención hospitalaria.  Se argumenta el retraso en las pruebas bajo la excusa de que sólo se pueden gestionar alrededor de 36000 diarias en el país; y es que ¿no se puede, por gestión gubernamental del ministerio, aumentar ese número de pruebas?  La respuesta está en el servicio privado, el señor Gustavo Morales, presidente de Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral ACEMI, dice que las EPS no estaban preparadas para ese nuevo negocio, la nueva industria de las pruebas.  ¡Hágame el favor!  De otro lado, en pleno pico de la pandemia, se pretende abrir más sectores económicos, como los aeropuertos; se quiere imponer irresponsablemente el modelo de alternancia en los colegios, exponiendo a toda la comunidad educativa: niños, profesores, directivas y familiares.  En conclusión, el Estado, a través del gobierno del uribato, lo que ha hecho es desplazar su responsabilidad a la población empobrecida y sin salubridad, saqueada por esa dirigencia, esa élite causante de sus problemas, la misma que hoy la lanza al matadero, con el argumento de recuperar una economía en quiebra.

Hoy más que nunca, con la crisis económica, sanitaria y con la detención domiciliaria del jefe del uribato, se presenta una oportunidad para cambiar la historia de Colombia, como lo decía Carlos Pizarro LeonGómez, traído magistralmente a colación, en uno de los capítulos de la serie Matarife: “Tenemos la posibilidad también de dividir en dos la historia, tenemos la posibilidad de partir en dos la historia de Colombia con un solo objetivo, unir a los colombianos; ofrecemos algo elemental, simple y sencillo, que la vida no sea asesinada en primavera”.

Rodeamos y valoramos a los que han hecho posible este momento: los valerosos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el senador Iván Cepeda Castro con su grupo de abogados, todos los senadores de oposición, periodistas, abogados, investigadores judiciales, jueces y magistrados independientes que, con sus revelaciones, han contribuido enormemente a desenmascarar al jefe del uribato: “No se puede estar en medio de una piscina y no mojarse”.  Hacemos un llamado a la derecha legal en el país, la que todavía tiene un resquicio de ética, a personajes como Alejandro Gaviria, para que, por fin, se desvinculen del sector que ha hecho de nuestro Estado uno gansteril y burocrático, como lo demuestra en su investigación el profesor Gilberto Tobón; no más uribato, palomas, cabales, Lafauries, Holguines, Obdulios, Guerras, Mejías, Ramírez, Trujillos, Carrasquillas, Santos, Ordóñez, etc., manejando nuestro Estado; no más sus aliados Gaviria, Trujillo, Pastranas, Vargas Lleras, etc.

Necesitamos una nueva historia para Colombia que asegure la construcción de la democracia, que cambie el modelo económico actual, el cual ha demostrado su fracaso; es hora de recuperar el sentido de lo público estatal, la salud y la seguridad social pública universal, la educación pública, el trabajo a través de contratos con dignidad; el derecho a la recreación, a la vivienda digna, a los servicios públicos básicos (agua, luz, alcantarillado); el derecho a la diferencia cultural, de género, de creencia religiosa, de opinión política, de asociación, todos como derechos universales. Es hora de superar la barbarie, de superar el modelo impuesto por el uribato.

Este momento es histórico, pero depende de nosotros, de la unidad y la fuerza de los de abajo, de las clases subalternas que, aprovechando la coyuntura, la crisis, podamos transformar la correlación de fuerzas a nuestro favor.  El uribato todavía está vivo y seguirá peleando, utilizando todos los medios a su haber, por su proyecto ultraconservador, terrateniente, extractivista y de arrodillamiento ante las multinacionales y el imperio del norte.  Se debe desenmascarar a los de derecha disfrazados, los que visten de blue jeans, a los tibios, y unir la fuerza de todos los sectores alternativos, los que en realidad deseamos un país inclusivo, equitativo y justo.  Para pasar estos años de barbarie de nuestra historia, es necesaria la construcción de un FRENTE AMPLIO. Debemos procurar que, con el fin de la pandemia, queden atrás las ruinas del neoliberalismo, confrontemos y venzamos al uribato, construyamos la era de la democracia, con un nuevo modelo económico y social que asegure el cumplimiento de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y de género por parte del Estado, de forma universal, amigable con el medio ambiente y al servicio de toda la comunidad.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

Deja un comentario