No politicemos, no polaricemos

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Carlos Segundo Oliveros Peralta
Integrante Junta Directiva de ASMEDAS Antioquia

Max Weber, Karl Von Klausewitz, son dos de los tantos autores que dejan claro que el corazón de la política es el poder; la lucha por obtenerlo, mantenerlo y sobre todo ejercerlo, eso es la política. Su ejercicio refleja el interés de quien lo detenta, del grupo o clase social al cual pertenece o dice pertenecer.

Estoy de acuerdo con Weber y creo que para los alcaldes de este país, este autor no les es ajeno ni extraño. Sin embargo, haciéndose los tontos, mandatarios como la alcaldesa de Bogotá Claudia López, el 22 de julio pasado, por los medios de comunicación tradicionales exige a los dirigentes de los trabajadores del sector salud, como la médica Carolina Corcho, que “no politicemos” el tema de la cuarentena, que “no politicemos” el tema del Covid-19; y varios gobernantes de Colombia, entre ellos la alcaldesa nombrada, han tomado las decisiones en nombre de todos, con las consecuencias que eso ha conllevado.

No politizar, fórmula de la ignorancia generacional, acuñada en nuestro país desde las aulas, iglesias y medios de comunicación, para que no sepamos quién ni porqué ni para qué de las decisiones de los poderosos. Por ello, los mismo de siempre han gobernado solos, acostumbran tomar las decisiones solos; por eso no hay democracia en Colombia. Por eso, la respuesta de la población ante las injusticias es pobre, solo tenemos capacidad de respuesta los “politizados” y por ser escasos entre los mortales sin poder nos persiguen, despiden, aíslan, asesinan, encarcelan.

Los mismos que dicen que no politicemos, son los que gritan “no polaricemos” cuando el tema en cuestión es la vida o la muerte, la salud o la enfermedad, el hambre, la ruina, la guerra o la paz.  Hay magos que son capaces de encontrar el punto intermedio entre estos temas; que pretenden conciliar a los asesinos con las víctimas, al que llora por su familiar muerto con el que no hizo nada para evitar el desenlace, a los arruinados con los timadores, a la corrupción con los honestos.

Como dijo Félix de Bedout, ser tibio no es una cualidad como tal, es una actitud como cualquier otra; toca a veces hacerse el indiferente, en otras ser tibio y en otras ocasiones firmes y radicales; pero tibio siempre, nunca es una cualidad, más bien un defecto casi patológico diríamos los médicos.  Sobre los temas mencionados no se puede ser tibio, sobre el derecho o no a la salud no se puede ni actuar ni pensar ni decir cosas tibias sin ser cómplice de crímenes contra los más vulnerables. Y si alguien pretende fomentar la muerte, la enfermedad, la guerra, la ruina y el hambre, se verá duramente enfrentado con todas las fuerzas disponibles de los que propendemos por la vida, la salud, la paz y la dignidad. No nos gusta polarizar, las circunstancias obligan.

Y entrando en materia sobre el señalamiento de Claudia López, me pregunto cómo no politizar y polarizar sobre algo que causa tanta muerte y sufrimiento, tanta hambre y ruina, que bien pudo y podría aun ser resuelto si las decisiones del poder, de los poderosos -como ella en la Alcaldía de Bogotá- quisieran evitar. Si precisamente el debate central no es un tema técnico, es esencialmente político. Observamos con dolor cómo las cuarentenas parciales son una medida mentirosa que asesina y asesinará a muchos, que la falta de salas de UCI e intensivistas se podría resolver si las decisiones de este tipo las tomaran los médicos como Carolina Corcho y no abogados como la Mandataria de la capital; si primara el interés general de la población y no el particular de los dueños de negocios y empresas, las cosas serían distintas.

Pero ya me imagino a la señora diciendo en su tono más amable “de malas, aquí quien manda soy yo”; bueno, señora, eso es política, usted ejerce el poder, “su poder” y no puede evitar, actuando políticamente, que quien cuestione sus decisiones no hable de política si es el tema que usted pone en la mesa, y es una falta de respeto que restrinja el derecho a opinar políticamente a otros sobre temas que nos afectan a todos, eso desdibuja aún más su condición de progresista.

Pregunto:

¿Por qué se justificó una cuarentena estricta cuando habían unos cientos de contagiados y ahora no lo justifican ustedes los del poder, cuando hay cientos de miles?

¿Por qué ni el Gobierno nacional ni las alcaldías tuvieron ni tienen el compromiso suficiente para fortalecer el sector salud, si lo que toca enfrentar es, ni más ni menos, que una enfermedad viral?

¿Por qué nunca aprobaron la gratuidad de los servicios públicos?  ¿Por qué nunca se dio ni dará la renta básica vital?

¿Por qué nunca educaron correctamente a la población?  ¿Por qué nunca entregaron masivamente tapabocas?  ¿Por qué solo repartieron mercados súper caros con miras de propaganda electoral?  ¿Por qué el tratamiento contra el Covid-19 aprobado por el Ministerio y las EPS fue cada vez más restrictivo y mediocre?

Las respuestas a todas estas preguntas no está en los libros de medicina, no está en los organigramas de los tecnócratas ni asesores. Están en la voluntad de los que ejercen el poder, que nunca les interesó ni les ha interesado el bienestar del pueblo colombiano.

Todo pudo haberse evitado con el cierre de los aeropuertos, con el cierre del Transmilenio y el Metro de Medellín, con la adquisición masiva y realización de millones de pruebas para el Covid-19, la educación de la gente y entrega masiva de implementos de protección; con la renta básica vital al menos tres meses para que la gente no saliera por ningún motivo, prevenido con la gratuidad de los servicios públicos, y garantizar el agua a todos; con el pago de lo adeudado a hospitales y clínicas, con la compra agresiva de respiradores y medicamentos, con la dignificación laboral de los trabajadores de la salud; con la entrega de los dineros para evitar la quiebra a las pequeñas y medianas empresas, y no a los bancos, a los más ricos; con la compra asegurada y con transporte fijo de los productos agrícolas.

Pero los poderosos, elegidos por nosotros propagandísticamente, decidieron confundir sus deseos con los nuestros, su voluntad con la nuestra, sus intereses con los nuestros, nuestros impuestos con la plata de su bolsillo. Y nosotros, como tontos, confundimos los deseos, la voluntad y los intereses del poder oligarca, mafiosos y corrupto con los nuestros.  Pero la pandemia, que nos está comiendo, solo nos matará a nosotros, en eso no se confundan, ya tomaron medidas para que así sea.

Toca politizarlo todo, ya que en todo tienen los poderosos puestas las manos. Toca organizarnos políticamente, porque sobre el tener el poder, mantenerlo y como ejercerlo es que los poderosos se organizan.  Toca movilizarse, luchar, hacernos escuchar, con aspiraciones de poder, con aspiraciones políticas, para no quejarnos más, para cambiar las cosas; solo con el poder se puede; construyamos poder colectivo, poder para los enfermos, los sanos y los que sanan, para un país con paz, amor y justicia social. Todo eso es político porque solo con el poder es posible otro mundo.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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