La compuerta y el movimiento social

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Alejandro Hernán Quintero Galeano (foto)
Ginecoobstetra – Asmedista

El COVID-19 ha desnudado nuestros graves problemas sociales y el desgobierno al cual hemos estado sometidos por décadas. La emergencia sanitaria, como pretexto con las medidas oficiales, permite contener el descontento popular y el movimiento social surgido desde el 21N desactivándolo momentáneamente, pero a la manera de una represa que se contiene por una compuerta de autoritarismo, miedo y represión. Sin embargo, sus aguas, en vez de perder fuerza, por el contrario la aumentan. La pregunta es: ¿Hasta cuándo aguantará esa compuerta?

Hoy el contexto internacional nos pone de presente una recesión económica del capitalismo mundial, no a causa del COVID-19, donde el imperio ha entrado en una franca decadencia no sólo económica sino social, ambiental, cultural y moral, como lo demuestran la crisis a su interior con la pandemia y el racismo; y al exterior, las decisiones arbitrarias internacionales contra la vida, la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y el medio ambiente, al bloquear países, retirarse de los tratados internacionales, atacar organismos y cortes internacionales, decisiones tomadas arbitrariamente por el presidente Trump.  La crisis internacional toca a nuestra puerta latinoamericana, la crisis económica del imperio aumenta su necesidad de apropiarse de las reservas minero-energéticas de Venezuela y hacer fracasar, mediante el bloqueo, delito de lesa humanidad por el ahogo económico, financiero, comercial y sanitario al que somete a millares de seres humanos, a los países que soberanamente adoptan modelos económico-políticos diferentes, equitativos y solidarios, contrarios al individualismo y consumismo del capitalismo decadente.

Por el lado colombiano, tenemos un gobierno que cada vez más se hunde en un inmenso desprestigio nacional e internacional a causa de su corrupción (fraude electoral y en contratos, chuzadas, justicia de bolsillo, puerta giratoria, etc.), relaciones con el narcotráfico y el paramilitarismo, lo que lo hace francamente débil, con y sin pandemia, y sólo le queda la salida antidemocrática expresada en tres situaciones: la primera, gobernar autoritariamente por decreto para favorecer a las élites y el poder corrupto que representa; la segunda, aceptar subyugadamente los designios del presidente Trump a costa de nuestra soberanía, con el interés de mantener en la impunidad a su jefe y a los miembros del uribato relacionados con narcotráfico, aun pasando por encima de la Constitución Nacional; y la tercera, aumentar la intimidación a la población general y la represión contra el movimiento social, negando sus más elementales derechos civiles y políticos.

Hoy el gobierno Duque, con su debilidad y en complicidad de alcaldes que traicionaron a sus electores al hacerse elegir como alternativos a ese poder, como es el caso de Claudia López y Daniel Quintero, aumenta la represión y la violencia contra las manifestaciones ciudadanas que reclaman por el hambre, el desempleo, la informalidad, la inequidad, la corrupción, el asesinato de líderes(as) y desmovilizados(as), contra las medidas tomadas por decreto que benefician a la banca y al sector financiero empeorando la condición de las clases medias y bajas.

¿Qué hacer?

La alternativa no es otra que la ACCIÓN SOCIAL, como los expresó el senador Gustavo Petro en reciente charla con los maestros afiliados a FECODE, la organización colectiva, un movimiento social fuerte. Es responsabilidad de las vanguardias hilar, tejer, entrelazar los diferentes motivos de lucha y protesta que aumenten la fortaleza del movimiento social, de esas aguas contenidas, que cada vez deben ir tomando más fuerza. Las vanguardias son las llamadas a establecer el plan, orientar el movimiento y la acción, la estrategia y la táctica.  Se debe fortalecer y reactivar el movimiento social, recuperar la protesta popular y la calle, con un plan que permita condiciones de seguridad de tiempo, modo y lugar para las masas.

En condiciones de pandemia se debe programar, de acuerdo a las condiciones, manifestaciones populares que permitan al movimiento social recuperar el in crescendo: cacerolazos, plantones, movilizaciones, con el fin de derrotar al uribato, su proyecto ultra-conservador, de grandes hacendados, concentrador de la riqueza, extractivista, dependiente, corrupto, restaurador.  Se debe empoderar a las masas uniendo toda su energía a través de un gran movimiento social que permita alcanzar el poder para cambiar de modelo económico por uno cuya búsqueda sea la equidad social, que impulse la industrialización y la tecnificación, la propiedad social, la soberanía alimentaria, con trabajo universal a través de contratos dignos; reformar el sistema de salud a uno estatal público universal, la educación pública universal de calidad, la justicia imparcial, la inclusión y la valoración de las diversas etnias, culturas y géneros; retomar el proceso de paz tanto con las Farc como con el ELN, construir la democracia, recuperar la soberanía nacional, la dignidad de nuestros pueblos, la unidad y la solidaridad entre los países Latinoamericanos.

Ante la crisis de nuestra especie y del medio ambiente, nuestra respuesta debe estar basada en la dignidad humana, la equidad, la solidaridad, la convivencia armónica con la naturaleza, pero ello sólo será posible si somos capaces de unirnos las mayorías venciendo nuestros pequeños intereses, nuestro individualismo. El movimiento irá depurando y aumentando nuestras fuerzas. Abajo la compuerta.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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