Lunes, 26 de Octubre de 2020
ASMEDAS Antioquia

Cuide a los que lo cuidan, amor genera amor

junio 11, 2020 4:10 pm



Basta de ataques, discriminación y amenazas hacia el personal de salud

Por: médicos José Daniel Duque Gallego
Anestesiólogo cardiotorácico
Claudia Melissa Buitrago
Cirujana y endoscopista

(Artículo enviado a la Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa de ASMEDAS Antioquia por la médica Silvia Blair Trujillo)

Mi nombre es José Daniel Duque Gallego, soy médico especialista en Anestesiología Cardiotorácica, y junto con mi esposa Claudia Melissa Buitrago, quien es Cirujana y Endoscopista, trabajamos en la linea de frente del Covid-19. Nuestra rutina de trabajo antes de la pandemia se resumía a anestesiar pacientes de alta complejidad que iban a ser operados de cirugías cardíacas, torácicas, vasculares y neurológicas, principalmente. Y la rutina de mi esposa era en salas de endoscopia realizando EDAs, colonoscopias, CPREs, implante de balones para obesidad y manejo de hemorragias digestivas fundamentalmente.

Con la llegada del Covid, nuestra rutina cambió drásticamente, las cirugías programadas y exámenes endoscópicos ambulatoriales fueron suspendidos.  Todo nuestro panorama cambió.  Fuimos convocados por los hospitales en los que laboramos para trabajar en las Unidades de Cuidados Intensivos dando apoyo a los Intensivistas en el manejo del Coronavirus; no lo dudamos un segundo: asumimos un nuevo desafío en nuestras carreras.  La lucha contra el COVID-19.

NO nos ofrecieron ningún aumento salarial; de hecho, nuestros salarios fueron reajustados para valores inferiores en el caso de mi esposa; NO recibimos ninguna bonificación; NO tenemos ningún privilegio, salvo el haber escogido la profesión más bonita e incomprendida del mundo.  Somos dos asalariados al igual que la mayoría de colombianos, nuestro salario es fijo y ganamos por el número de turnos y horas trabajadas; como somos independientes, pagamos nuestra salud, cesantías, pensión, riesgos profesionales, seguros de responsabilidad civil, transporte y demás. Nuestro trabajo ahora es muy difícil por causa de la pandemia, pero nos gusta sentirnos útiles en medio a todo este caos, poder contribuir con nuestro granito de arena poder ayudar a tantas personas que lo necesitan.

Quiero dejar una cosa clara, porque hay mucha desinformación, noticias falsas que se comparten y diseminan más rápido que el virus: nosotros, como médicos en la línea de frente de la pandemia, recibimos un salario acorde a las horas y turnos trabajados, NO ganamos ninguna bonificación por hospitalizar pacientes con Covid ni por internarlos en UCI, no recibimos ningunos 30 millones, ni nada de lo que se se está hablando y difundiendo en redes sociales, no hacemos parte de ningún cartel del Covid. Como médico, puedo ver un paciente Covid en el día o 30 pacientes, y mi salario será exactamente el mismo.  ¡No me pagan por paciente ni por diagnóstico, me pagan por hora trabajada!

Todos los días salgo de mi casa con miedo de infectarme, todos los días le pido a Dios que disminuya el número de casos, que me toque intubar a poquitos pacientes en mi turno, que ninguno se me muera hoy.  Todos los días le pido a Dios que mi esposa y yo no corramos la suerte de mi amigo Carlos Fabián Nieto, quien murió por Covid-19; todos los días hablo con mi mamá y nuestras familias y les digo que estamos bien, que estamos fuertes y saludables gracias a Dios, que cuando todo esto pase viajáremos a verlos y abrazarlos.  Todos los días tengo MIEDO pero escogí esta bendita profesión por amor, dediqué 12 años de mi vida solo a estudiar y prepararme para poder dar lo mejor de mí para mis pacientes, y lo seguiremos haciendo mientras Dios nos preste la vida.

Hace 15 días tuvimos un turno espantoso, el peor de nuestra carrera profesional.  Yo tuve que intubar 5 pacientes en insuficiencia respiratoria con neumonía por Coronavirus; uno de esos pacientes me agarró la mano antes de sedarlo y me pidió que no lo dejara morir, que quería ver a su nieto de nuevo, que tenía miedo.  Esa vaina le hace temblar las piernas al más fuerte, no hay cómo ser indiferente a eso, a tanto dolor.  Apreté su mano, le dije que todo iba a estar bien, sin saber si siquiera si sí iba a estarlo; lo sedé, curaricé e intubé. El mismo día, mi esposa perdió cuatro pacientes en una sola noche en la UCI, cuatro familias que quedaron sin padre, sin madre, sin hijo.  Cuatro noticias de fallecimiento para dar a esas familias.  Ustedes no saben el impacto emocional que eso tiene.  Ver la muerte tan de cerca, hacer lo imposible y no poder ganar la batalla es frustrante.  Y aún así no desistimos, aquí seguimos dando nuestro mejor, seguimos trabajando en Cuidado Intensivo con Covid.  Nuestros días laborales actuales transcurren así, entre tubos, ventiladores mecánicos, catéteres centrales; máquinas de diálisis, antibióticos, bombas de infusión, mascarillas N95, gafas, face shield, guantes, alcohol, delantales antifluidos… Eso es nuestro nuevo normal.

Así que a las personas que creen en teorías conspiracionistas y negacionistas de la pandemia, los invito a visitarnos en los hospitales y ver de cerca la realidad de miles de profesionales que estamos en la línea de frente de las miles de familias que han perdido a sus seres queridos.  Necesitamos entender que estamos juntos en esto.

Nuestra fuerza y coraje para continuar luchando en medio de la incertidumbre y el caos de esta Pandemia no proviene de ningún incentivo económico; proviene del paciente recibiendo alta de la UCI, del abrazo sincero del hijo que vuelve a ver a su padre después de semanas hospitalizado, de la sonrisa de un niño curado, del Mi Dios se lo pague y lo bendiga de cada paciente, del compañerismo y solidaridad de nuestros colegas de turno, de la convivencia diaria con personas maravillosas como enfermeras y enfermeros, auxiliares, administrativos, técnicos, fisioterapeutas, nutricionistas, terapeutas respiratorios, camilleros, personal de limpieza, personal de la cocina que nos alimenta a diario, celadores y demás trabajadores de la salud, que salen de su casa todo los días con mucho miedo, pero trabajan con amor, dedicación y entrega.

Basta de ataques, discriminación y amenazas hacia el personal de salud, somos seres humanos con familia, con miedos, con expectativas, con sueños, como todos ustedes.  Necesitamos de todos ustedes para vencer esta guerra.  ¡Juntos venceremos!

Cuide a los que lo cuidan, amor genera amor.

#Nomasamenazasalasalud#Nomasignorancia#NoestasoloDrBuelvas#

Por favor difundir.

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

WhatsApp chat