Viernes, 4 de Diciembre de 2020
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Una lucha, 17 sueldos: 14.000€ de brecha entre los sanitarios de Euskadi o Murcia

junio 1, 2020 5:57 pm



Un coladero de talento y recursos

Tomado de: www.lainformacion.com

No es posible tasar una vida, pero sí la diferencia de jugársela de una punta a otra del país. Los sanitarios que combaten en la primera línea contra la Covid sufren una brecha de hasta 14.000 euros brutos al año, en función de si forman parte de la plantilla del País Vasco o de Murcia. Si se cuentan los complementos, la desigualdad es aún mayor. La realidad pesa: España es uno de los países menos atractivos del panorama europeo para los especialistas. Los facultativos españoles han hecho frente a uno de los azotes más agresivos del virus con una plantilla ajustada y sueldos que, en el mejor de los casos, apenas superan la mitad del que perciben sus homólogos franceses, británicos y alemanes.

Las remuneraciones más bajas, con los facultativos murcianos a la cola, las reciben los médicos de Extremadura, Andalucía, Castilla y León y Madrid. Mientras que, entre las cinco regiones que peor pagan a sus residentes, también se cuenta Cataluña. Las seis CCAA donde los sanitarios perciben los salarios más bajos han tenido que hacer frente al 70% de los contagios de todo el país. La proporción coincide en el caso de las muertes. En sus territorios, se han vivido algunas de las situaciones más críticas de la epidemia. También dentro de sus límites, los sanitarios han encabezado las protestas más secundadas.

El Sistema Nacional de Salud (SNS) lleva años salvando los muebles en materia de inversión. «Igual que se acumulan reservas de combustible o una serie de materiales de Defensa que no se usan, la Sanidad debe asumir que se pueden dar imprevistos y gestionar un prudente exceso de capacidades». La que habla es Mónica Melle, profesora titular de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Junta Directiva de Economistas Frente a la Crisis. «Igual que existe una Unidad Militar de Emergencias, el país debe plantearse una institución similar en el ámbito asistencial. Ha quedado demostrado que las crisis y las pandemias suceden».

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«Mi madre, pensionista, cobra más paga extra que yo»

«Llevamos con la paga extra reducida a la mitad desde la crisis del ladrillo». Eduardo es uno de los médicos de la Atención Primaria madrileña. Su especialidad es una de las más castigadas del país, también la que sufre un éxodo de especialistas más pronunciado. «Cobra más paga extraordinaria mi madre, que es pensionista, que yo». Melle apunta en la dirección del facultativo. «La medicina familiar ha sido debilitada de forma premeditada y ahora se recogen los frutos», señala la economista, «El estado de los centros de salud repercute en el global. La gente va directamente a Urgencias si las esperas se eternizan». La conclusión de la profesora es unívoca: «Hace falta una capacidad sanitaria con algo de margen».

España se ha dormido en los laureles. La seguridad de que contamos con uno de los mejores sistemas de salud ha cobrado más fuerza que la idea de que la calidad se paga. Así, según el último balance de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2018, la partida presupuestaria destinada al SNS no pasa del 5,9% del PIB, mientras que la media de los países de la UE se sitúa en el 7,5%. La cifra supone un agravio comparativo a nivel internacional que alimenta la fuga de especialistas que sufre el país. Ese 5,9% refleja que esta partida se ha estancado. España no ha superado los recortes que trajo consigo la crisis de 2008: en 2009, la inversión quedaba un punto por encima de la actual.

«No es echar unas paletadas de dinero… hay que repensar»

«Echar unas cuantas paletadas de dinero es relativamente fácil, pero no se trata de eso, hay que repensar la forma de gobernanza del sistema». Félix Lobo, catedrático emérito de la Universidad Carlos III y director de Economía y Política de Salud de FUNCAS, contesta a la llamada de La Información con una respuesta clara: no es tanto una cuestión de cuánto sino de cómo. La solución pasa por taponar los puntos de fuga del SNS. «Falta conocimiento por parte de los gestores para evitar derroches y coordinación entre las CCAA», afirma.

«Nos hemos acostumbrado a tener de todo en cada provincia», analiza el economista, «El resultado son recursos infrautilizados y equipos que no pueden trabajar bien y, por tanto, no están rodados». Los pacientes se han acostumbrado a no tener que desplazarse. Los gestores a hacer gala de ello. «Hay demasiados servicios duplicados que no cuentan con suficiente demanda. Estos podrían concentrarse en grandes hospitales que no necesariamente tienen que estar en Madrid o Barcelona».

Una de las cuestiones que plantea Lobo es la falta de unanimidad en la remuneración de la carrera profesional. Se trata del reconocimiento a la labor del especialista que no se cuenta en todo el territorio nacional, por lo que constituye el principal motivo de brecha salarial: hasta 12.000 euros de variación anual en función de si se cobra o no. «En España, la única forma de progresar a nivel salarial es convertirse en Jefe de Servicio, lo que genera corporativismo». En el caso de Madrid, por ejemplo, el sueldo base de un especialista se halla en los 1.200 euros, independientemente del escalafón. Lo que varían son los ‘extras’. El resultado es una disrgegación innecesaria de servicios: «Se tiende a crear departamentos innecesarios porque es la única manera de ascender».

España, un coladero de talento

En términos absolutos, la partida que España dedicó a la sanidad pública se situó en los 75.435,4 millones de euros en 2018. Un poco más al norte y según la OCDE, los ‘colegas’ europeos incluyen un cero más a la cifra. En Francia, el gasto público en salud es de 219.385,5 millones; en Alemania, de 321.134,0 y en Reino Unido, de 180.324,1. El gasto público en salud por cada ciudadano remarca las diferencias: 1.617 euros para España, frente a 3.278 de Francia, 3.879 de Alemania y 2.721 para Reino Unido.

Nuestro país tampoco supera a Italia, mucho más semejante, en cuanto a inversión porcentual en el ámbito sanitario. Los presupuestos de Roma reservaron un 6,54% del PIB al SNS en 2018, lo que deja un gasto por italiano de 1.900 euros. Casi 300 más que el que recibe cada español. No en vano, las fronteras españolas son un coladero de talento. La Organización Médica Colegial (OMC) de España cifró en 2.540 el total de certificados de idoneidad para trabajar en el extranjero, entre enero y julio de 2019. El paso previo a coger las maletas y salir del Sistema Nacional de Salud. Se ha extendido la idea de que en España faltan médicos. La realidad es que los hay, pero se marchan.

Lejos de reducirse, el número de facultativos que cada año sale del territorio nacional se incrementó un 20% el año pasado, cuando 433 médicos hicieron las maletas. La mayoría compró un billete con destino a Reino Unido o Francia. En el último lustro, más de 16.000 médicos han pedido el certificado para irse fuera de España. El panorama es especialmente preocupante cuando se habla de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, fundamental para armar una Atención Primaria potente, capaz de aplacar un rebrote.

El médico con plaza fija, una ‘rara avis’

Los salarios no son el único punto por donde el sistema hace aguas. Los médicos que obtienen una plaza fija son ‘rara avis’ en el panorama nacional. Más del 50% de los facultativos españoles no la tiene. El envejecimiento que azota España tiene su reflejo en la Sanidad. «El perfil del médico español con plaza en propiedad es el de un varón con una edad comprendida entre 41 y 60 años». Esta es la conclusión que lanzó en 2018 la ‘Encuesta sobre la situación de la profesión médica en España’ de la OMC. La fotografía no deja lugar a dudas: las plazas fijas que dejan los especialistas tras su jubilación no se cubren como tal, sino con contratos temporales.

La insatisfacción es generalizada. Las sentadas a pie de hospital son su reflejo en plena pandemia. La brecha salarial entre las CCAA es uno de los puntos de crispación entre los sanitarios. La desigualdad respecto al panorama europeo, el coladero que impide retener un talento en cuya preparación se ha invertido tiempo y dinero. Repensar la Sanidad es clave. Desarrollar una línea común desde un ministerio reforzado es clave para evitar derroches. «España viene de suplir las carencias de recursos con la voluntad de sus sanitarios», señala Melle, «Esto nos ha desbordado porque la realidad ha ido por delante». La vocación tiene un límite y las protestas de los sanitarios son la prueba. Los facultativos han estado a la altura, en otras manos queda evitar que la historia se repita.

Tomado de: www.lainformacion.com

 

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