Miércoles, 21 de Octubre de 2020
ASMEDAS Antioquia

La pandemia es temporal, el hambre es permanente

mayo 22, 2020 3:17 pm



Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Carlos Segundo Oliveros Peralta (foto)
Integrante Junta Directiva ASMEDAS Antioquia

La IPSU León XIII viene preparándose para la pandemia del COVID–19. Recibe 3.000 millones de pesos y acepta el reto de ser el referente departamental antioqueño para la atención de los pacientes sospechosos de estar contagiados por el virus.

Más pronto que tarde llegaron decenas de camas para atención en UCI; se preparó un bloque, varios pisos, solo para la atención de las posibles víctimas de la pandemia; se instala un protocolo de bioseguridad de los empleados, se protegen poco a poco con lo que se tiene, se inicia un plan por la U de A de capacitación a los profesionales médicos sobre el COVID 19.

La IPSU León XIII viene preparándose para la pandemia del COVID 19, por eso después de un debate por la convención colectiva a finales de 2019 con ASMEDAS, decide motivar a médicos de urgencias y hospitalización, nos nivelan el salario con respecto a otros profesionales mejor remunerados, lo que implica un aumento de casi un 23% del salario a partir del mes de abril.

Formación, logística, motivación… No se puede negar la intención, el esfuerzo positivo de esta institución que, como dijimos, recibió escasos recursos (3.000 millones) en comparación con lo recibido por los hospitales privados San Vicente Fundación y Pablo Tobón Uribe, 15.000 millones por parte del Sindicato Antioqueño.

La León XIII recibe 3.000 millones, el San Vicente 15.000, la León XIII motiva a sus empleados, el San Vicente despide masivamente a médicos y empleados como lo ha hecho en estos días, hasta a infectólogo en tiempos de pandemia, restringe sus ingresos, los trata como cosas que le fueron útiles por má de 18 años algunos de ellos. La institución más pobre se prepara, la más rica se enriquece; la pandemia pone mascarillas, pero tumba las máscaras. Hoy se evidencia quién quiere más el dinero que al prójimo, quiénes son mercaderes que invaden el sagrado templo de la medicina para vender y enriquecerse sin el menor sentido de la moral o ética humanista; al menos cristiana como se ufanan algunas instituciones.

Y mientras tanto, la pandemia, restricciones severas de movilidad, cierre de buena parte del comercio, de las pequeñas y medianas empresas de textiles, proyectos de construcción a media máquina, venteros ambulantes perseguidos… El hambre baja como niebla de los cerros, se adhiere a las paredes grises de las urbanizaciones.  Se oculta tras la ventana del taxi, en los locales comerciales otrora pujantes y con futuro.

En el área metropolitana de Medellín se registran 573 infectados por COVID-19, 444 recuperados; esa es una curva descendente de la enfermedad.  Si además miramos que en el hospital referente departamental de la Pandemia solo el 2,3% de las pruebas realizadas han salido positivas, lo que significa desde el inicio de la cuarentena sólo 14 enfermos por COVID-19, uno se pregunta si las medidas de ruina, hambre y restricciones de las libertades personales y colectiva de la sociedad en la que vivimos justifican el problema que estamos enfrentando.

Estas medidas tomadas, que nos están convirtiendo a todos en tributarios forzados de los bancos a punta de préstamos, tributarios de EPM con las deudas de los servicios, tributarios de las casas arrendadoras que vendrán pronto con embargos sobre las pocas posesiones o ingresos que tenemos, no es, según las cifras oficiales, por el COVID-19.  Si estas medidas sólo sirven como excusa para robarnos a los trabajadores las primas, trabajar por horas, quitarnos las cesantías y demás prestaciones, como ya están imponiendo los llamados grupos económicos proponiéndolo como posible decreto ley, no son por el COVID-19.

Estas medidas no fueron para prepararnos, nunca compraron los respiradores, pruebas, materiales de protección para el sector salud necesarios, no abrieron los hospitales que prometieron ni mejoraron en la gran mayoría de los casos las condiciones laborales de los empleados de la salud.

Todo eso se está dando, nada de aquello se cumple ni se cumplirá. Las EPS se han robado los 5 billones de pesos transferidos por el gobierno. Ni un peso para clinicas ni hospitales; con la excusa de la atención al COVID no están atendiendo las demás enfermedades.  No es extraño que se haya disparado el número de muertos, pero de otras enfermedades, no se les está dando atención a los pacientes con enfermedades coronarias ni problemas renales ni a los que tienen cáncer, como es el caso de COOMEVA, entre muchas otras EPS. La mortalidad la están aumentando en medio de la pandemia pero no por causa de ella.  Un crimen, un genocidio en desarrollo se está dando en medio de la pandemia, pero no por causa del COVID-19.

La cuarentena no se hace por el COVID-19, el confinamiento forzado no lo ha usado el Estado para prepararse, reforzar el sector salud y enfrentar la enfermedad.  Las medidas tan estrictas, arruinadoras, de hambre y autoritarismo extremo no son por el COVID-19 en Medellín; las cifras muestran que podríamos tomar medidas menos ruines, menos antidemocráticas, medidas de educación, recursos y control básico que eviten la difusión rápida de la enfermedad pero estando bien preparados para lo que venga. Medidas menos dañinas no se toman porque tanto el poder municipal como el departamental y nacional, han acordado arruinar la clase media, robar a los trabajadores su salario.

Nos han llamado héroes, no creo en ellos, menos en los super héroes, pero todas estas historias fantásticas siempre nos han alertado de algo que pocos hemos percibido, el villano sí existe, personas que desprecian con todo el alma a su propia especie, hay gente que no siente empatía por los seres humanos y piensan que la mayoría sobramos, que somos basura, somos inviables; los villanos sí existen y entre ellos están los banqueros que sonríen con la ruina social, los dueños de las EPS que son felices no invirtiendo en salud y otros que no van con el tema de este texto.

Como sector salud podemos hacer algo por la humanidad, más allá de nuestra actividad laboral: unirnos, movilizarnos y luchar por la derogatoria de la Ley 100, por la dignidad de nuestro trabajo y la de nuestros pacientes, proponiendo salidas que no sean de ruina y dolor de las mayorías.  Porque la pandemia será temporal, pero el hambre… será permanente y eso, tarde o temprano, nos terminará golpeando, póngale la firma.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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