Sábado, 6 de Junio de 2020
ASMEDAS Antioquia

COVID 19, un debate por adelantar

mayo 16, 2020 7:55 pm



Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Hernán Gaviria Quintero (foto)
Médico, miembro de ASMEDAS Antioquia

El grupo GES (Grupo de Economía de la Salud de las Universidad de Antioquia)1 acaba de publicar los resultados de su encuesta “Salud y Economía ante la pandemia del Covid-19 en Colombia”.

Su inquietud de haber preguntado, entre el 23 de abril al 5 de mayo de 2020, a 1.758 hogares conformados por 6.300 personas de cinco regiones (Antioquia y Eje Cafetero, Centro Oriente, Pacífico y los Llanos-Amazonía), sobre la pandemia, en especial sobre los efectos económicos y de salud, la percepción sobre el país, sobre las medidas del gobierno en materia económica y sanitaria, el manejo de la situación y las formas de solidaridad expresadas, merecen mi aplauso.

Sin embargo, disiento respetuosamente del eje conductor o de la pregunta ¿qué hacer ante la pandemia?  No hacer nada y no tomar ninguna medida, creo que nadie, ante un pánico colectivo como el creado, se haya atrevido a expresar su apoyo.  Llevarnos a la estrategia de aplanar la curva, el distanciamiento social, el uso obligatorio de métodos de protección y la cuarentena, como forma de “paliar”, digo yo, o lo dice el mismo estudio, fueron para alargar y dilatar en el tiempo el problema, aunque con menos muertos.

El estudio hizo esta pregunta ¿La Salud o la Economía?  El 63% respondió “restablecer gradualmente la economía” y mantener en cuarentena a los “vulnerables” (los abuelitos, en palabras del presidente Duque, a “los enfermitos crónicos” y vigilar “los contagiados”).  Para algunos ilusos, en la lógica médica o de los epidemiólogos, el 34% dijo mantener la cuarentena “todo el tiempo que sea necesario para mantener la salud, [porque] la economía dará espera”.  La lógica pasteuriana de acabar o mantener el maldito virus a raya.  Algo curioso, según el estudio, pasó con “ los enfermitos”; de ese 47% de los hogares encuestados que tienen uno de ellos con “Enfermedad Crónica no Transmisible” –ECNT- (hipertensión arterial, diabetes, enfermedad respiratoria o cardíaca, cáncer, VIH, enfermedad huérfana, insuficiencia renal) fueron arrinconados. El negocio de la salud salió a flote.  Al 40% de esos hogares con ECNT le suspendieron las citas o exámenes y al 35% no le entregaron medicamentos.  Al 12% se le negó la atención psicológica o de salud mental.  Peor aún, el 42% presentó problemas de salud y no demandó el servicio.  La capacidad de aguante.

Con el pretexto de la pandemia, fueron canceladas o reprogramadas citas con especialistas o exámenes diagnósticos en un 79%, pese a que más del 50% llevaba entre uno y dos meses esperando este turno.  Vaya la eficiencia y el negocio de la salud.  La pesquisa epidemiológica resultó ser todo un alboroto, por lo menos en el período del estudio.  De las 6.300 personas investigadas, a 46 (0.73%) le realizaron pruebas Covid-19, de las que resultaron 3 positivas.  Lástima que aquí esté revuelta la eficiencia de Medellín con la de Quibdó.  Se correrá el riesgo de no saber cuál de los alcaldes por condecorar.

Socializado o masificado el terror, más del 80% estuvo de acuerdo con las medidas sanitarias: pico y cédula, toma de temperatura, cabinas de desinfección, tapabocas, pocos pasajeros, desinfección del transporte, pruebas masivas, restricción en el transporte municipal, control de vuelos internacionales.  Según encuestas, esto elevó a la categoría de héroes al presidente, gobernadores y alcaldes.

En el estudio de requerimientos del sector salud, aparece una conclusión no tabulada: “Considerar que hay más enfermedades que el coronavirus que necesitan ser atendidas con la misma urgencia”.

Las implicaciones de orden económico merecen consideración especial pero, por razones de espacio, me abstendré de comentarlas.  Al 24% se le preguntó cuánto tiempo tardaría en retomar su nivel económico antes de la pandemia y respondió que su situación seguirá siendo la misma con ella o sin ella.  ¿Qué esperanzas de bien-estar?

Los trabajadores de la salud debemos participar en este debate, desde la inmunología, la infectología, la salud pública, la epidemiología; desde la sociología, desde la política y la economía, pero necesitamos información como forma de hacerle quite al terror infundido con cárcel, multas o muertes.  El pico de la pandemia dicen, está por llegar, pero hoy las medidas económicas son la preocupación por encima de la de los técnicos sanitarios.

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1. Consultar www.udea.edu.co/ges . E-mail: [email protected]

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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