Miércoles, 21 de Octubre de 2020
ASMEDAS Antioquia

Ni Estado ni mercado: Un nuevo gobierno

mayo 15, 2020 3:28 pm



Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: médico Alejandro Quintero Galeano (foto)
Ginecoobstetra – Asmedista

La crisis del capitalismo global en la cual nos encontramos, con una fuerte recesión económica mundial, no a causa de la pandemia del coronavirus –pero sí agravada-, con un sistema económico que incluye no únicamente la esfera material, sino la cultural, las relaciones sociales de producción con sus componentes estructural y superestructural, nos ha llevado también a una crisis humanitaria como especie, poniendo en riesgo nuestra propia supervivencia, así como a las otras especies con las que convivimos y al medio ambiente en general. Bien sabemos que la necesidad de acumulación del sistema, por los dueños del capital, implica la explotación humana y la de los recursos naturales de forma irracionalidad y en una lógica sin fin. Al ser los trabajadores los creadores de la riqueza, su paro por cualquier causa –en este caso por la pandemia- implica un grave problema para el capital y, en este caso, un agravamiento de la crisis en un proceso de recesión económica mundial.

La crisis humana a causa de la concentración de la riqueza, la hipertrofia del consumismo, el individualismo y la competencia, así como la crisis ambiental con el cambio climático, ambas a las que nos ha llevado el capitalismo, con la pandemia ha desnudado nuestros graves problemas sociales “ocultos”, pero gigantes para la mayoría de los habitantes del planeta: la inequidad, el hambre, la pobreza, la miseria, la informalidad, el rebusque, la carencia de servicios básicos; la negación de los derechos civiles y políticos, con el autoritarismo y la toma de decisiones anti-democráticas; la negación de los derechos económicos, con la negación del derecho al trabajo digno y su remuneración adecuada, la negación de los derechos sociales: del derecho a la salud, educación, vivienda, recreación; la negación de los derechos culturales y de género: colonialismo, patriarcalismo, machismo y homofobia; en conclusión: la negación del derecho a la vida digna.

Se ventilan hoy tres alternativas globales ante esta crisis económica mundial: a) el aumento del autoritarismo y fascismo por los gobiernos para salvar a las élites financieras y corporativas dominantes, reprimiendo a las mayorías hambrientas y desempleadas, continuando con la hiper-concentración de la riqueza, la explotación del hombre y la destrucción de la naturaleza. b) una especie de neo-keynesianismo, intentando volver a darle un papel protagónico al Estado, maquillado, que intente regular, así sea en apariencia, al mercado, al poder financiero y corporativo, en un ‘los mismos con las mismas’ pero más disimulado; c) un nuevo sistema económico mundial, comunitario, solidario, emancipador, post capitalista.

En Colombia, la disyuntiva entre mercado y Estado es falsa, al tener en cuenta que en nuestro desarrollo histórico republicano las élites se apropiaron del Estado en lo que se ha denominado patrimonialismo de Estado: son las élites las que han manejado a su antojo el Estado bajo la perspectiva de sus intereses y en contra de los de las mayorías. En nuestro país ha habido una negación histórica y sistemática de los derechos civiles y políticos, con un cierre de la participación para los sectores subalternos y una violencia persistente en contra de las ideas contrarias a las del status quo; inicialmente, de los conservadores en contra de las ideas liberales, lo que nos costó muchas muertes en las guerras civiles del siglo XIX y de comienzos del XX; luego post Bogotazo, las élites liberales y conservadoras prohíben las ideas de izquierda, teniendo el des-honroso acto de convertir en delito al que expresara ideas socialistas y comunistas (el Frente Nacional prohibió constitucionalmente los movimientos de ideología comunista Acto legislativo 6 de 1954 y Decreto 434 de 1956); posteriormente, el 20 de julio de 1957, los líderes de los partidos Liberal y Conservador Alberto Lleras Camargo y Laureno Gómez firman el Pacto de Benidorm, al instituir la repartición paritaria de los cargos del Estado entre 1958 y 1974, con el que aseguran el cierre de todos los espacios de participación democrática a los movimientos y partidos políticos que defienden intereses diferentes. Frente a los derechos económicos y sociales, es de resaltar el papel del gremio económico: La Asociación Nacional de Industriales ANDI, en el manejo de la política económica del Estado, iniciando a partir de mediados del siglo XX y continuando en los sucesivos gobiernos, lo que les permitió administrar y legislar a su favor, la concentración de la riqueza, la formación de oligopolios, monopolios, para posteriormente formar los conglomerados económicos y financieros. La política social, históricamente ha sido hija de la concepción caritativa católica y asistencialista por parte del Estado, lo que de plano ha negado en nuestro país la concepción de los derechos.

Posterior al Frente Nacional, con el surgimiento y el boom del narcotráfico, nuestras élites y clase dirigente tradicional se combinan con las élites emergentes del “nuevo negocio”, haciendo tránsito de la corrupción –histórica- a un proceso de lumpenización de los gobiernos y el Estado, llegando a su expresión máxima en la actualidad con el uribato. Tenemos como resultado, en los últimos años, gobiernos ilegítimos –que ganaron la presidencia con fraude electoral-, corruptos, con alianzas con el paramilitarismo, el narcotráfico, antidemocráticos y autoritarios; situación que ha sido posible, al haber logrado cooptar gran cantidad -en algunos casos las mayorías- de los integrantes de las otras dos ramas del poder público: la legislativa y la judicial, lo que les posibilita la utilización y el despliegue de sus métodos non sanctos: utilización de la ley bajo sus intereses, manipulación, espionaje y persecuciones ilegales; entre tanto, la violencia sistemática en contra del movimiento social, estudiantes, profesores, indígenas, la oposición, defensores de los derechos humanos, líderes sociales y desmovilizados, no para. En el conjunto de la sociedad, mientras la riqueza se encuentra concentrada en esos pocos, en las mayorías reina la pobreza, la informalidad, el rebusque y el hambre, como ha quedado desnudado con la pandemia, mostrando nuestra enorme inequidad.

Por ello, nuestra alternativa no está entre Estado o Mercado, nuestra alternativa es el CAMBIO DE GOBIERNO. Es sólo a través de un nuevo gobierno, de los sectores subalternos, que se puede empezar a implementar una apertura democrática, un modelo económico y de desarrollo diferente, donde se cumpla con todos los derechos y se hagan universales para todos los habitantes del territorio; un modelo cuya búsqueda sea la equidad, el conocimiento y reconocimiento, la solidaridad –nacional e internacional-, el respeto a la diferencia, la valoración de la mujer, nuestras diferentes etnias y culturas, la integración al medio ambiente, etc. Ello sólo será posible con un movimiento social consciente, anticapitalista y antipatriarcal, con un proceso ascendente, con la cualificación de las bases, con LA UNIDAD que es la fuerza de los de abajo, de los históricamente excluidos, es nuestro presente y futuro, es nuestro trabajo.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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