Observaciones de un viejo médico

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Roberto López Campo (foto)
Neumólogo
Ex integrante Taller de Escritores ASMEDAS Antioquia

Cuando estudié en la Universidad de Antioquia, se nos estaba prohibido salir del área hospitalaria con la ropa que utilizábamos para atender a los enfermos, especialmente si se trataba del área de infectología.

Era una medida acatada y practicada por los estudiantes y profesores, en consideración de que existía la probabilidad de que nuestras ropas estuviesen contaminadas y así, sin pretenderlo, trasmitir a otra persona la bacteria que viajaba en nuestra vestimenta, confeccionada exclusivamente para usarse en los quirófanos y en las salas donde reposaban los enfermos.

Como los tiempos han cambiado, para bien o para mal, es frecuente observar a jóvenes médicos y personal de enfermería, muy orondos, luciendo sus ropas de trabajo, azules, verdes o morados, en supermercados, restaurantes y diversos sitios donde hay gran concurrencia de personas.

Algunos lucen sus fonendoscopios colgados al cuello, como haciéndose notar que son seguidores de la escuela de Hipócrates.

Es probable, pero no imposible, que al estar, previamente, en contacto con un paciente infectado, el joven galeno o la diestra enfermera o enfermero, se convierta en agente transmisor de los microbios que portan sus llamativos uniformes.

Sé de algunos que suelen ir a sus hogares con tales vestiduras, sin caer en la cuenta del daño que podrían causarle a la esposa o a los hijos cuando los abracen o los carguen.

No alcanzo a comprender cómo los médicos y las enfermeras o enfermeros, que son quienes más conocimientos tienen acerca de la trasmisión de las enfermedades, son los primeros ─al menos, algunos─, en dar mal ejemplo respecto al comportamiento que deben guardar con respecto al tema que me ocupa.

Ante el temor que nos causa a todos la posibilidad de contagiarnos con el letal Coronavirus, tal como nos mantienen informados las autoridades, la televisión, la radio y los teléfonos celulares, es muy natural que las personas que ocupen un supermercado, un restaurante, un vehículo de servicio público o simplemente se crucen en la calle con una persona que lleve vestidura de médico o de enfermería, demuestren temor ante su cercanía.

¿Por qué juzgarlos mal, tal como he escuchado a algunos comentaristas por la radio y la televisión?

No cabe la menor duda de que debemos alabar a todas esas personas, como lo son los médicos, el personal de enfermería, los camilleros, los conductores de ambulancias, los policías y muchos particulares que, a pesar del peligro al que se exponen cuando auxilian a una persona sospechosa de estar infectada por el virus, no dudan en auxiliarlos.

Todos ellos merecen nuestro respeto y consideración, incluso admiración y agradecimiento.  Son los verdaderos HÉROES de esta lucha por salvar la vida de las personas infectadas, a sabiendas de que ellas pudieran correr la misma suerte, tal como ya ha sucedido con varios médicos y enfermeras y enfermeros en otros países.

Pero nosotros, los que un buen día elegimos esta profesión de médico, así como quienes con sus conocimientos ayudan a los médicos en la bella labor de recobrar la salud y prolongar la vida de una persona sin distingo de razas, creencias religiosas, clases sociales o color político, estamos obligados a dar ejemplo con nuestro comportamiento.

No recriminemos a las personas porque tomen una actitud de temor ante la presencia de un hombre o una mujer quienes, portando un uniforme azul, verde o blanco, por su calidad de médico o enfermero, ellas consideran que pueden ser agentes portadores del letal Coronavirus (COVID-19).

Si razonamos con la mayor honradez acerca de ese proceder, deberíamos aceptar que la ropa para uso hospitalario es tan solo para eso. De ninguna manera es la vestidura adecuada para deambular por las calles, ingresar a un restaurante, hacer compras en un supermercado, ir de paseo con una amiga o ingresar al hogar para compartir con la familia.

¡Como profesionales de la salud tenemos la obligación de dar ejemplo!

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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