Salvaguardar la metida de los huevos en las arepas, ¡imperativo nacional!

Carlos Enrique Escobar Gónima.  In Memoriam

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Como informamos en el Boletín Semanal Momento Médico #303 (17 al 24 de enero de 2020), el pasado 8 de enero falleció el médico ginecoobstetra y asmedista Carlos Enrique Escobar Gónima, columnista permanente del periódico y del boletín Momento Médico.

A partir de esta fecha, publicaremos semanalmente en el Boletín Virtual Momento Médico un artículo de su autoría recordando su estilo sarcástico y crítico a la política y al gobierno nacional.  Dichos artículos fueron publicados en la sección denominada «Cocina y Cultura» del periódico Momento Médico, y hoy comenzamos a recordarlos en nuestro boletín virtual.

Salvaguardar la metida de los huevos en las arepas, ¡imperativo nacional!

Tomado de: Periódico bimensual Momento Médico #78, Página 25 (junio – julio de 2004)

Por: doctor Carlos Enrique Escobar Gónima (foto)
Médico Ginecoobstetra
Profesor Historia, Medicina y Sociedad
Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia

No vayan a pensar mis dilectos lectores que el título de este escrito guarda relación con algún gracejo sexipeludo de aquellos con los cuales nos deleita nuestro colega y columnista de este periódico Emilio Restrepo Baena; para aclarar las cosas, me estoy refiriendo a la urgente tarea de defender como patrimonio nacional culinario a la Arepa de Huevo; o mejor, la “AREPAEHUEVO”. Es que toda esa obra de arte con sabor caribe, al paso que van las cosas y con aquello del Tratado de Libre Comercio TLC con los monitos del norte (TLC), corre el riesgo de desaparecer de la culinaria nacional si depronto a algún angloavivato parlante se le ocurre patentar la receta de esta crujiente y sabrosa vianda.

Y es que usted, amigo lector médico, tan alejado de la realidad y tan entretenido en el mundo de “journales” y revistas médicas, razón por la cual le embutieron en su momento la Ley 100 (y se la seguirán introduciendo para que suene más elegante), poco o nada conoce del TLC y del significado de la Asociación de Libre Comercio Americana (ALCA) y los problemas inherentes a las patentes y marcas registradas.

Dejaré que otros más ilustrados defiendan todos aquellos productos de nuestras selvas ecuatoriales, toda aquella sabiduría ancestral de nuestras comunidades indígenas y hasta nuestros propios genes (capítulo octavo del TLC) y yo, por mi parte, lanzo esta campaña de salvación a nuestra arepuda vianda.

Mi defensa de la “AREPAEHUEVO” se basa en el hecho de que en la protección y salvación de esta arepa creo estar defendiendo en algo lo poco de cocina mayor que tiene nuestra culinaria pues, para que seamos francos, en el concierto americano nuestra cocina en general no pasa de ser sino de mediana categoría.

Y es que considero que la elaboración y el sabor de este manjar permite posicionarla (como dirían horrorosamente mis no dilectos gerentillos Yuppies) como una verdadera obra de arte culinario; el sofritar la masa maizera para luego introducir un huevo y en un segundo paso por el calor y aceite transformar dicha masa en toda una delicia crujiente con huevo de yema entera y a punto (al dente, diría mi amigo el Pediatra Genta), es asunto de alta cocina. La anónima cocinera que presumo fue costeña cordobesa o sucreña -puesto que poco me creo la tesis de Doña Teresita Román de Zurek, la del libro “Cartagena en la Olla”, de que dicha arepa es una simple variante de la empanada cartagenera, ya que empanada es una cosa y arepa es otra-, elaboró un manjar que si su nombre tuviera tonillo francés (qué tal: ¿ Les oeufs de polue sinuanos ?) con seguridad tendría lugar en los grandes recetarios.

Debo recordar en este punto, por aquello de la precisión histórica, que aún cuando la empanada de huevo cartagenera, la llamada empanada de huevo de Sincelejo y nuestra “arepaehuevo” poseen el mismo principio culinario, lo que las diferencia es que en la primera el relleno es huevo y carne, en la segunda huevos batidos con tomate y cebolla y en la nuestra un esplendoroso huevo frito entero; vaya usted por las playas de Tolú y alrededores para que sepa a que me refiero.

Pues bien, independientemente de si nos referimos a la empanada de Doña Teresita o la arepa de anónima cocinera sinuana, corremos el riesgo de verla dentro de poco aparecer en los grandes supermercados como producto importado con el famoso rótulo de marca registrada y Made in USA.

Algo similar también puede pasar con la famosa “bandeja Paisa” que, sea de paso señalar, nunca hizo parte de la tradición culinaria antioqueña, como lo puede comprobar usted estudiando las recetas ancestrales antioqueñas que, al parecer, fue una combinación de viandas con olor a Antioquia elaborada por primera vez en un restaurante bogotano.

Ante la premura de Uribito de tal y los seguidores del panzudo Hommes por firmar dichos tratados que entregan lo poco que nos queda de nacionalidad, desde esta columna estamos invitando a una o varias costeñas sinuanas a que, por cuestión de dignidad nacional, ¡ POR FAVOR, PATENTEN SU AREPA¡

Buen apetito.

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

 

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