Jueves, 27 de Febrero de 2020
ASMEDAS Antioquia

Prevención del consumo de cannabis en adolescentes

enero 15, 2020 8:44 pm



Por: Médico Jesús María Dapena Botero (Foto)
Psiquiatra y psicoanalista

Así, agradecía el escritor gallego de mi vecina Vilanova de Arousa, perteneciente a la generación del 98, a la Cannabis indica, que Marco Polo traería a Europa al haber entrado en el Asia por la ruta de la seda, que no pasaba por la India; pero, a la cual conocería en otros de sus viajes, donde conoció una planta, el cáñamo, que después adquiriría ese nombre científico, hasta que el Santo Oficio, en España, conociera su nombre; pues el autor de Tirano Banderas y Noches de Bohemia estaba agradecido de que se la hubiesen dado para el uso medicinal, por unos pólipos en la vía urinaria, que le resultaban sumamente dolorosos, ya que le daban la hierba; y también sabía de los efectos de la marihuana, que había conocido en su estancia en México, donde la Cannabis Sativa, nombre científico, que le daría Linneo, en 1973, que es el verdadero nombre científico, también se cultivaba y se conocía como Cannabis americana, que son dos sinónimos toponímicos de la planta descrita por el naturalista sueco: puesto, que Hernán Cortés la había conocido en México y no en la India, de tal modo que allí, en la tierra de los mayas y los aztecas, el conquistador la usaba, la cultivaba y la distribuía comercialmente, ya que no era ilegal entonces, sino un exótico producto de las Américas.

El conocimiento de don Ramón, quien la fumaba, porque ya se sabía que servía para los dolores en fitoterapia, quizás por los no aún descubiertos ni aislado los cannabinoides, por lo tanto, describía sus efectos de abrir las puertas de la percepción, la sensibilidad del mundo, más allá de la consciencia y la razón, al producir una exaltación de la fantasía, de lo imaginario, que permite una comprensión mayor de determinadas cosas en una temporalidad suspendida, lo que también comprendieron el poeta irlandés Yeats y el dramaturgo irlandés George Bernard Shaw, quien viviera en Inglaterra, y el mismo novelista británico D. H. Lawrence, quienes sentían que al consumirla se hacían más creativos.

Aún el famoso médico y sexólogo de la Psicopathia sexualis, Havellock Ellis, quien se dedicara a la psicopatología sexual y de quien Sigmund Freud tomaría los términos de homosexualidad, que el doctor consideraba normal más los conceptos de autoerotismo y narcisismo.

Y también otros escritores como Arthur Connan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, H.G. Wells, Óscar Wilde y más tarde Aldous Huxley, hablarían de una farmacognosis, que abría las puertas de la percepción, como lo expresara Valle-Inclán, en ese poema tan sincopado, con el que iniciamos la charla, que ya que las distorsiones perceptivas del cannabis lo acercarían a su gran creación el estilo esperpéntico, deformante, como los espejos, que vemos en Madrid, en el callejón del Gato, donde el escritor tenía sus tertulias y noches de bohemia.

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