Sábado, 28 de Noviembre de 2020
ASMEDAS Antioquia
32 Congreso Nacional de Medicina General y Social

Poetas médicos (Entrega VI)

junio 27, 2019 9:46 pm



Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

A continuación, publicamos tres poemas, el primero del doctor Jaime Vélez Ramírez, el segundo del doctor Juan Fernando Uribe Duque, y el tercero del doctor Emilio Restrepo Baena. Poemas que fueron presentados por ellos en la Tertulia Intelectual y Cultural de ASMEDAS Antioquia realizada el pasado 27 de marzo de 2019.

Mi Papá

Supe que después de muerto
andaba cultivando rosas,
sembrando flores y frondosas ceibas,
cabalgando en corceles aladinos,
jugando con estrellas y con niños.

Me contaron también
las cosas que habla con mi abuela,
que sus nietos crecieron,
que fue feliz con su esposa Fidelina,
y que formaron las inmensas raíces familiares.

Le habla de su hijo, el más viejo,
el que espera estar pronto en su presencia,
aquél que dejó cuando era joven,
está hoy encanecido y con sus hijos grandes
y ya cansado de vivir tan largo.

Le habla de los nietos todos,
ninguno todavía ha muerto;
unos solteros y otros con familia,
todos luchan por la vida misma
dispuestos a emprender el viaje.

Supe también que allá en el cielo
al viejo lo querían y Dios lo miraba complacido,
lo mimaban las nubes de arreboles,
le cantaban los pájaros que sueñan
y hubo alegría cuando llegó cargado de virtudes.

29 de julio de 1992

 

La mañana

Todos los días despierto a esta misma hora
contemplando tu rostro silente
de un tranquilo respirar a mi lado.
Me incorporo estirando mis carnes y agotando mis sueños.

Mis pasos son los de siempre:
No tan seguros como los del felino
Ni tan grotescos como los del gorila.

La calle está solitaria,
solo José el de la esquina sueña con la noche.
Los árboles con sus copas húmedas
inventan las flores para la tarde.

En las montañas mis ventanas no habitan
Los ascensores están vacíos
y no existen afanes para su espera.
Temo que los viejos siguen durmiendo su sueño centenario
sin la ilusión de la temida muerte.

El desayuno lo preparamos juntos
cuando te dejes tentar por el jamón de siempre.
Ahora con el sol el silencio muere,
y en las montañas es derretida la nube
que extraña las sombras para procrear su prole de monstruos blancos.

Los bosques se hacen lejanos y las aves persisten.
Aunque mis movimientos sean los mismos esta mañana,
hay tibieza y, por qué no decirlo,
poco frío para morir.

Sigues dormida a mi lado y tu pelo es mi refugio en el que me oculto.
Respiras, y a veces soñando, sonríes.
Y yo también sonrío…

 

Poema de Amor en El Metro

Antes de que tu partida hiciera explosión en mi corazón
y mi espíritu quedara fragmentado en mil pedazos,
yo amaba nuestros lugares y me alimentaba de ellos.

Amaba la cafetería, amaba la taberna m,
amaba la estación, amaba El Metro.
Eran los espejos donde reflejaba lo mejor de mí.
Eran los espacios vitales
donde el día a día compartía la grandeza de nuestras ilusiones.
Eran el carrusel donde girábamos en torno
a nuestros sueños más absurdos
y a nuestros proyectos más delirantes.
Y estaba completamente loco por ti.
Vivía y moría por ti, eras el pilar de mi existencia.

Al principio del día y al final de la tarde,
luego de nuestra rutina cadenciosa y rígida,
siempre estábamos allí, juntos,
en un renacer de alegría sin nombre.
Pero ya no estás,
ya no hay cafetería ni taberna.
Solo las obligatorias estaciones y el necesario metro.
Y a éste lo miro a lo largo de mi angustia.

Y solo es
como una serpiente de diez kilómetros de nostalgia,
como quince estaciones de melancolía que me parten el alma,
como un esqueleto de pescado que me atosiga de soledad,
como diez mil techos de recuerdos.
Porque estoy solo y no te tengo,
porque sigo loco por ti,
porque ya no vivo,
Y me estoy muriendo por ti

 

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

 

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