Martes, 29 de Septiembre de 2020
ASMEDAS Antioquia

Tema y variaciones

mayo 2, 2019 6:59 pm



Apuntamientos y reflexiones

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Por: Médico Alberto Restrepo Ochoa (Foto)
Psiquiatra

¡Cómo transigir con un Sistema de Seguridad Social (¡nombrecito afectado y grandilocuente!) que en lo psiquiátrico llama a la intransigencia!

“Coño, esa vaina tuya suena como a proclama para incitar a la turba. Para mí te digo y escúchame bien, y fíjate mano que, dicho así, te lo aconsejo, suena más suavecito. Es solo cuestión o de quitarse o dejarse puesto los tapaojos ante la realidad que vivimos; pero coño eso de intransigencia es como azuzar a la masa”, Absalón haciendo de pacifista…

……………………………………
Se preguntaba un filósofo, (lleno de felicidad por preguntarse a pesar de su escepticismo realista), anti teológico, anti religioso y anti clerical, «¿cómo puede alguien seguir creyendo en la misma visión idealista* del mundo, en lo político y socio económico, y del mundo en lo espiritual y comportamental del hombre, después de conocer el pensamiento filosófico de Marx y Sigmund Freud?»

Digan lo que digan los detractores de Marx y Freud, ¿qué creen pues los detractores en lo que dicen creer? ¿Por qué creen en lo que creen? ¿Pero, y en que creen?

*Idealismo de los teoristas defensores del capitalismo; idealismo de los defensores de psicologías baratas y de un psico-biologismo aún muy en ciernes, pre-embrionario, especulativo en lo diagnóstico y terapéutico.

…………………………………………….
Me preguntaba Absalón: “Coño tú que aparentas, pero no siendo descreído ni polemista, dime coño, ¿al fin de cuentas qué causa la esquizofrenia y la psicosis maniaco-depresiva o bipolar si tu coño estás “in”?  Mierda, tú sabes que a esta última le cambiaron el nombre a Bipolar, no joda. Es que es más fácil decir yo y mi suegra somos bipolares que decir ella y yo somos psicóticos maniaco-depresivos; pero, aguanta mano, contéstame esa vaina que te pregunté al comienzo” … Absa “no tengo ni puta idea” (de Fernando Savater), fue lo único que se me ocurrió decirle.

……………………………………………..
He sobado y resobado una idea, anhelo digamos, de juntar a un historiador con un psiquiatra clínico aficionado por la historia. Acoplados harían un trabajo a titularse “Investigando la Investigación psiquiátrica en Antioquia en los últimos 50 años”. Entre las finalidades estarían:

• Origen de la investigación: Local en su totalidad, o sea de por aquí, o un apéndice de algo venido de afuera, de Gringolandia como dice Absalón.
• Asentamiento del estudio: Sector académico universitario, público o privado.
• Aprobación de los proyectos por comités científicos y bioéticos (independientes, con personas fuera de la misma manada).
• Autonomía de los investigadores.
• Rangos en costo y duración de los proyectos. Financiadores.
• Naturaleza de la investigación: Clínica o de ciencias básicas.
• Adherencia en lo metodológico y ético a los principios vigentes.
• Pertinencia y Correlación de los proyectos con nuestras necesidades educativas y asistenciales en lo psiquiátrico.
• Potencial de extrapolación –y relevancia de los resultados–, a los campos educativos y asistencial en psiquiatría.
• Finalmente, relación costo-beneficio

Establecer los criterios para calificar cada uno de estos parámetros no sería una tarea a lo Sísifo. Reclutar asistentes de investigación, residentes, estudiantes, tampoco lo seria. Igual agregar otros propósitos, aunque pienso que estos serían suficientes, ¡hasta en demasía!, para revelar que tanto ha servido o no ha servido la investigación local en psiquiatría; es decir, si la cosa paga o no paga, o en términos académicos, vea pues usted, si la relación costo-beneficio ha sido bien parida.

Nota: Se me ocurre pensar que algo similar pudiera hacerse en otras áreas. A manera de ejemplo, neurología y nutrición. “Coño, debe haber más. Y se te olvidó usar un colador, cribador o cernedor lo llamamos en la costa. Colega, si estos llegaran a faltar pues que traigan “barequeras”. La vaina compa es ver, después de la ‘revolvida’ en el colador, qué queda arriba o si casi todo se cuela de pa’ bajo como arenita fina o simple agua sucia… ¿me entendés compa el pensamiento?”
No es cuestión de sacudir la canoa, sino de mirar el río…

¿Usted qué piensa?

…………………………………………….
¿Qué tanta cercanía y participación tienen los psiquiatras en diseñar el ejercicio psiquiátrico dentro del Sistema de Seguridad Social? (En y por fuera de las instituciones del Sistema). ¿Pregunta pendeja?; pues no pa’ mí.

………………………………………………
Entre las especialidades médicas, la psiquiatría, por su naturaleza*, es la más vulnerable a sufrir coartaciones en la autonomía y libertad de su ejercicio por parte de los regentes del sistema.

Si alguien está en discordancia, pues que lo diga…

* Es obvio; en psiquiatría trabajamos con el tiempo y el habla, aun en tiempos idos cuando también recetábamos pastillas y gotas, pero nuestro quehacer entonces era más una profesión que un oficio.

………………………………………………………
La carencia de tiempo en el presente y para el seguimiento en el futuro, crearon un vacío en nuestra psiquiatría que ha sido llenado con los ‘dogmas’ de una práctica estereotipada: diagnóstico y droga deprisa, ah, y del conformismo de parte de casi todos, pacientes y psiquiatras.

No sobra advertir que los pacientes elitistas o pudientes, y los menos pudientes que hacen “un esfuercito”, aun alimentan lo que va quedando de “práctica particular”. Platos principales para unos pocos, y si acaso postre, o solo tinto o aromática para la mayoría…

Es un vacío en lo cultural, en lo administrativo y en el ejercicio libre no interferido por intereses no médicos.

La psiquiatría, a solo, tal como está, no puede seguir siendo el patio trasero ni la oveja negra de la medicina, ni el caminante en la retaguardia recibiendo órdenes y remisiones desde la vanguardia. Pero nuestra credibilidad como médicos es endeble, aislados de la medicina, enclaustrados en consultorios (la mayoría), “como renegados confinados a trabajos forzados, día que se fue y día que viene” (decir sabio del costeño Absalón…)

Dado este estado, veo imposible animar optimismo por el presente y futuro de nuestra psiquiatría, y menos si es un optimismo vacío y complaciente como podría ser el de hoy.

Para mí es naif (así se dice ya) pensar que los avances de las ciencias duras (genética, bioquímica, fisiología, imagenologia, etc.), eventualmente, “en un futuro feliz”, harán explicables y entendibles los dilemas y contradicciones del espíritu humano. Naif, naif…naif.

Esa ilusión de reconciliar el biologismo con lo humanístico, ojo, incluido el inconsciente, fundiéndolos en un solo credo, es absurda y descabellada.
Ni el corazón humano ni la ambición del hombre son cimas alcanzables de perfectibilidad (“coño, ¿suenas romántico”? –dice Absalón–.).  Nuestra esencia es la imperfección y la contradicción. (“Coño, estoy que me lagrimeo” … dice Absalón con ojos despavoridos).

El trance crítico por el que discurre nuestra psiquiatría está ahí, frente a nuestras narices, pero cerramos los ojos, no lo queremos ver, no queremos la verdad, y nos hechizan hasta embobarnos con las consabidas mentiras de la revolución del cerebro, de los psicofármacos de punta y de última generación, de los criterios diagnósticos, de las guías y protocolos de tratamiento, de los augurios genéticos y biomédicos…le huimos a la verdad…

DE CONSUMIDORES Y PRODUCTORES

Hoy por hoy en nuestra psiquiatría, si aquí en Medellín, somos más consumidores que productores, cuando, teniendo en cuenta la riqueza potencial en la clínica de nuestras psicopatologías y los muchos posibles campos de práctica, nuestros modelos de educación y asistencia podrían ser enriquecidos haciéndolos productivos.

¡Pero no!; nuestro modelo carece de diversidad multicultural. Consumimos un único y exclusivo modelo venido de un solo país, o cultura psiquiátrica (sus manuales diagnósticos, sus psicotrópicos, sus textos y journals, sus guías), y en mucho, muchísimo, servimos como soldados en sus tropas de investigación, etc.
¿Hemos abierto los brazos a otras culturas o modelos psiquiátricos, para estudiarlos, acogerlos, adaptarlos a nuestra cultura social y médica y a las necesidades de nuestras gentes, o simplemente para descartarlos?

¿Cuánto se observa y discierne sobre ese modelo que hoy solo se mira y sumisamente se acoge?  Y que se ha acogido comprimiéndolo, apretándole el pescuezo sin matarlo, pero sí medio ahogándolo, para así acomodarlo a las exigencias de intereses externos y privados, y no a las necesidades de nuestros pacientes.

TRABAJO EN PSIQUIATRÍA. INDEPENDENCIA Y LIBERTAD

Los regentes del Sistema de Salud alumbrado dicen que por el presidente eterno en el 93, podrían argumentar que los psiquiatras tienen independencia para ejercer. Pero estos, con fundamentos, podrían fácilmente rebatirlos afirmando que no son libres. Asunto de retórica, independencia versus libertad, pero más de fundamentos.

¿A donde pueden mirar la psiquiatría y los psiquiatras en busca de inspiración para buscar salida a su penosa situación?

En un principio podría parecer un problema de difícil solución. Finalmente, creo que, recogiendo recursos y programas bajo un mismo techo y organización, el empeño sería factible y viable. Obvio que con problemas pues no sería tarea de ángeles.

No demerito acciones aisladas en la U de A, en Bello, Rionegro, Envigado, la Ceja y Sabaneta. Como estamos eso puede estar bien; pero no como deberíamos estar o al menos propender a ser.

REFLEXIONES:

1-Pienso que muchos no creen en lo que he venido diciendo y sugiriendo. De ser así, ¿en qué creen los que no creen en lo que yo sí creo?  ¿Y porque creen en lo que pudieran estar creyendo?

2-Creo que un Instituto Interuniversitario en Neurociencias Clínicas, en su sección de investigaciones, mediante la integración de psiquiatría y neurología, y el allegamiento centralizado de los recursos en estos campos de las universidades con postgrados en psiquiatría y neurología, sin duda alguna para mí, liquidaría cierto monopolio personalizado en investigación vigente hoy en estas especialidades, particularmente la última, ampliando las bases de la investigación y la formación médico-humanística de profesionales en esta área. ¿Utópico?

“Coño, no puede ser, si países más adelantados que nosotros ya hace muchos años tomaron con éxito el camino de la integración.  Mierda compadre, si es que así fue al principio…revisa la historia paisano.  Solo en el 1.953 la neurología se divorció de la psiquiatría, y en mucho fue esta la culpable pues les dio a los alienistas, que así los llamaban, por alienarse, por aislarse y vivir en mega hospitales en el campo, lejos de los centros médicos, lejos de las ciudades.  Es que, coño, aquí en tu tierra pasó lo mismo; el manicomio estaba en las faldas montañosas de un pueblo de nombre lindo, Bello, y psiquiatras solo había en Medellín y solo de la ribera derecha del río pa’ sus afueras…».

Sabemos (por los que sí saben…bibliografía disponible; psiquiátrica en mucho), que sin sueños ambiciones y utopías el progreso humano y de las ciencias no es posible. De lo que yo sí estoy convencido es que la situación presente en ambos campos, quizás en neuro y ciertamente en psiquiatría, es inmensamente mejorable. Y que, al menos el estado presente de nuestra psiquiatría (de la que hablo y algo sé), está lejos de ser utópico en lo anhelable y factible.

¡No! Su estado tiende a ser distópico. Esto último podría ser fácilmente sustanciado, pero por ahora “suficiente es suficiente”:

3-Pienso en ENTIDADES e IDENTIDAD. Toda rama clínica o clínico-quirúrgica de la medicina es una Entidad y cada una como tal, y los médicos que la ejercen, tienen una Identidad. Un algo que las y los define inequívocamente. Y que da a sí mismo un sentimiento de orgullo y ante otros una presencia de valioso reconocimiento.

No es difícil recrear a ramas como la ortopedia, la medicina física y de rehabilitación, la obstetricia y ginecología y muchas otras, representándolas como Entidades –y a sus practicantes–, con una Identidad claramente definida.

Mucho me he preguntado: ¿Han logrado nuestra especialidad y nuestros psiquiatras alcanzar una Identidad que les distinga, los enorgullezca y los sitúe en un plano de paridad con otras especialidades médicas, sus pacientes y practicantes?

Si pienso en la disgregación, el aún vigente aislamiento, la ausencia de la psiquiatría en muchos ámbitos médicos, el miramiento despectivo de algunos, el extremo subdesarrollo de facilidades psiquiátricas en nuestros hospitales y clínicas, en las urgencias psiquiátrica atendidas por médicos no psiquiatras, difícil seria pensar que IDENTIDAD como disciplina y como oficiantes de una profesión es algo ya logrado y firmemente establecido en nuestra psiquiatría.
Es, para mí, innegable la condición de segundones, de cierta orfandad, que seguimos teniendo.

“Mándelo pa’ psiquiatría” fue una frase que ocasionalmente oía en poli o en salas médicas, como estudiante y luego como psiquiatra, cuando un paciente, por algo, aun ‘médico’, se volvía un atolladero para los médicos. La psiquiatría para muchos, aun dentro del mundo médico, “fue entendida como un oficio de remiendos” (Ervin Goffman, psicólogo-sociólogo canadiense).

“Al fin ustedes se están biologizando; así ya les podremos creer algo”, me decía de buena manera un amigo cirujano cardio-vascular, joven, de visión ocular cercana a 20/20. Nada podría decir sobre la agudeza de su visión mental…

No sería difícil, o tal vez sí, o yo qué sé… organizar un debate (no una pugna ni un duelo) sobre la IDENTIDAD del psiquiatra, su solidez o su precariedad.  “Coño, hágale como dicen ustedes los paisas, pero compadre oime con atención, eso no te es-fumaría por tus rabias o por el repudio de otros”.

FIN

“Si uno está con la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar” (Mark Twain).

“La verdad la inteligencia y belleza son virtudes muy raras” (Aristóteles)

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

WhatsApp chat