Martes, 17 de Octubre de 2017

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Abogada invita a los médicos a fortalecerse en la unidad gremial

Conozca, además, la respuesta del doctor Alexánder Ovalle Fajardo a los comentarios de una médica respecto al paro de los pilotos y sus justas reclamaciones


A propósito del paro de los aviadores en Colombia


Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia


Ofrezco excusas por anticipado si genero malestar al entrometerme en asuntos de los sindicatos médicos.

Desde que meses atrás uno de sus colegas manifestó molestia en medio radial por la participación de abogados en el movimiento sindical médico, he procurado mantenerme al margen de muchas cosas y he limitado mi participación en muchas otras, pero la verdad es que los toros no se ven igual desde la barrera.

Permanezco 100% convencida de la necesidad e importancia de los sindicatos de gremio, así como jamás he puesto en duda la fortaleza y compromiso de los profesionales de la medicina.  Sin embargo, esa admiración y respeto gremial no impide que pueda valorar con transparencia y buena fe la situación laboral de un gremio que, sin ser el propio, he tenido la infinita fortuna de conocer de cerca.

Al gremio médico le ha hecho falta reconocerse, articularse y empatizarse. Han tenido la libertad e iniciativa necesaria para constituir todas las organizaciones que han requerido para suplir cada una de sus necesidades, pero se dificulta admitir que el esfuerzo de unos pocos podrá tener repercusión positiva en todo el gremio y que, frente a esas posibilidades, la respuesta más sensata no es ponerse a la defensiva, sino tender la mano para que esos pocos sean muchos.

Les ha costado articularse, admitir que se obtienen mejores resultados cuando actúan de manera armónica y colectiva, reconocer la importancia de todas y cada una de las organizaciones del gremio para el bienestar de sus representados.

Aunque resulte curioso, a veces cuesta respetar la diferencia, pero también se dificulta mirarse hombro a hombro, en posición de iguales, sin escalafones ni castas al interior de una misma vocación y una misma tragedia laboral.

Sí, la situación del medico es trágica y el calificativo se enfatiza cuando el número de razones para explicar su infortunio laboral proviene en igual proporción de factores externos como internos.

La reacción hostil de un buen número de médicos frente a las reclamaciones laborales de otros gremios, dibuja claramente el sentimiento de frustración que acompaña muy en silencio a los médicos en su realidad laboral.

Los médicos no necesitan compararse, no hay lugar a ello cuando se tiene un claro concepto de la incidencia y relevancia de una actividad profesional en el día a día nacional.  Pero, cuando les han pisoteado lo suficiente como para sentirse degradados dentro de uno de los sistemas más importantes del país, entonces sienten la necesidad de que otros reconozcan el esfuerzo y dolor ajeno.

Como abogada y como ciudadana, apoyo y comparto todas las reclamaciones de naturaleza laboral que provengan de cualquier gremio o nivel socio económico, en particular cuando dichos intereses de reivindicación o mejoramiento provienen de las denominadas "profesiones élite", y la razón es una sola: son este tipo de profesionales los que demuestran tajantemente que la remuneración no implica por sí sola bienestar laboral, que son igual de importantes los incentivos y condiciones que compensan los riesgos que asumen, así como su participación real en la productividad y rendimientos de cualquier tipo de empresa.

Por supuesto que soy capaz de analizar de manera crítica aquellas reclamaciones en las que el actuar o las intenciones se dejan llevar por sentimientos y, en consecuencia, las pasiones nublan con frecuencia el camino justo y correcto; y con la misma claridad puedo ver que los médicos del país han sido formados para hacer cosas grandes, han sido formados para afrontar las peores tormentas y para romper las más grandes limitaciones.

¡Reconózcanse!  ¡Valórense!

Retomen el significado de la palabra "colegaje".

Denle la espalda al ego y aprópiense del término "Dignidad".

De un médico aprendí que el egoísmo tiene origen genético.

De muchos médicos he aprendido que la mejora de condiciones laborales no depende del número, sino de la fortaleza gremial.

Si hay un gremio que puede marcar la diferencia para todos los demás, es el de ustedes.  ¡Adelante!


CAROLINA McCORMICK


Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia


Esta es la respuesta del doctor Alexánder Ovalle Fajardo a los comentarios de una médica respecto al paro de los pilotos y sus justas reclamaciones

"Esta es mi respuesta a un escrito de la doctora Luisa Fernanda Rueda que ataca el paro de pilotos y sus justas reclamaciones, alegando que ella como médico gana mucho menos y tiene que soportar muchos más abusos y que nunca reclama por estos hechos.

Bueno, yo creo que después de liderar una lucha por recuperar los derechos laborales que se nos querían burlar en una clínica, de pertenecer al Comité por la Defensa de la Salud, de hacerme participe en cientos de marchas y autor de varios escritos en defensa de los trabajadores de la salud, me da algo de autoridad para opinar.

No creo que exista otro gremio tan arrodillado como el sector salud.  Discúlpenme la sinceridad, pero es así.  Ningún otro gremio soporta meses y meses sin recibir sueldo como nosotros, con tercerización, horarios extenuantes, sin recursos, etc.  Yo he trabajado durante mi vida en varios sectores y nunca había visto trabajadores tan mancillados como los profesionales de la salud.

Cuando cerraron la clínica que menciono, había especialistas a quienes les debían hasta trece meses de honorarios.  Casi todos estábamos sin seguridad social porque no se pagaban los aportes a tiempo.  Enfermeras que eran sometidas no sólo a extensas horas de trabajo, sino que asumían un gran número de pacientes y, por ende, de sobrecarga laboral.  Muchas de ellas cabeza de familia y algunas enfermas por esta mismas razones.

Bueno, la infinidad de abusos que incluye por supuesto acoso laboral, pues era recurrente que ante cualquier reclamo se amenazara con la clásica frase de "si no les gusta así, afuera hay mucha gente a la que le gustaría trabajar aquí".  Un caos total de abuso y servidumbre.  Por eso, es fácil entender el porqué a un profesional de la salud le parece increíble que un grupo profesional de otro sector sea capaz de luchar por sus derechos, que honren su profesión y hagan valer sus conocimientos.  Claro, el médico o la enfermera no saben de eso, sólo saben obedecer, comer callados, llorar en silencio.  Yo sé que muchos me van a criticar y lo primero que van a decir es que lo hacen por amor a sus pacientes y a su oficio.  Mentiras, no luchan por cobardía, por desconocimiento.  Es increíble pero muy pocos profesionales de la salud saben de leyes o conocen sus derechos; por eso, se los vulneran con facilidad, los pisoteen.

Ahora dicen que es por el paciente; no sé pero que me expliquen dónde esta la responsabilidad con ellos al aceptar hacer turnos de 18, 24 y hasta 36 horas continuas; la capacidad de respuesta no es igual, o aceptar trabajar a pesar de estar enfermos.  Yo he visto trabajar enfermeras canalizadas, es decir, alguien enfermo cuidando enfermos.  Si nosotros fuéramos más firmes en reclamar nuestros derechos, seguramente nuestro sistema no estaría tan podrido.  Un médico se regala por tres pesos y muchas auxiliares de enfermería trabajan por un mínimo que ni siquiera es pagado a tiempo.

Las cosas así, ¿con qué autoridad moral criticamos a los pilotos?  Ellos nos dan ejemplo pues valoran lo que saben y defienden valientemente su causa; habla el escrito referido que en países del primer mundo, lo cual no es cierto; Perú paga un sesenta por ciento más a sus pilotos y eso es lo que reclaman nuestros pilotos, igualdad y dignidad.

Nosotros somos responsables también de la hecatombe de la salud por no apreciar y valorar nuestro trabajo y permitir todos los abusos a los que nos someten, porque tampoco somos solidarios entre nosotros.  Un médico cobra una tarifa y viene otro y se regala por menos.  Duele, sí, claro.  El sector salud, que trabaja con la vida y el dolor debería ser el más apreciado y respetado, pero lastimosamente hemos pasado a ser los más despreciados, humillados y abusados.  Así que, si no somos capaces de luchar por nuestros derechos y dignidad, tengamos por lo menos el decoro de respetar a quienes si lo hacen porque conocen sus derechos y saben lo que vale su formación... He dicho.

Ahora sí, atáquenme sin piedad.  Así somos nosotros".


ALEXÁNDER OVALLE FAJARDO





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