La prevención es la seguridad social de la
población vulnerable La pulga detrás de la oreja
Por Rafael Rincón
Abogado IPC
Según el epidemiólogo Miltón Terris, la salud pública es “la ciencia y el arte de prevenir las dolencias y las discapacidades, prolongar la vida y fomentar la salud y la eficiencia física y mental, mediante esfuerzos organizados de la comunidad para sanear el medio ambiente, controlar las enfermedades infecciosas y no infecciosas, así como las lesiones; educar al individuo en los principios de la higiene personal; organizar los servicios para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y para la rehabilitación, así como desarrollar la estructura social que le asegure a cada miembro de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud”. La Unidad de Saneamiento Ambiental de la empresa social del Estado Metrosalud del municipio de Medellín ha sido liquidada. Su desaparición significa setenta empleos menos, pero la baja fundamental está relacionada con la agonía de una mínima política estatal de salud pública.
El Plan de Desarrollo de Medellín contiene, en su letra, un programa de Salud Pública y, dentro de él, un proyecto de “Vigilancia y Control de factores de riesgo que afectan la salud pública”, que se propuso como meta recuperar la vigilancia de 30.000 establecimientos que generan factores de riesgo de consumo y las condiciones ambientales que afectan las condiciones de salud y el bienestar de la población.
Medellín,, el municipio que goza de una buena salud financiera, según el Secretario de Hacienda, sufre una epidemia de pulgas en el barrio El Salado de la Comuna 13, que afecta por parejo a niños y animales. La Organización Mundial de la Salud recomienda, para estos casos, realizar investigaciones para identificar las especies de pulgas y otros animales implicados en el ciclo enzoótico de la peste y elaborar un programa de gestión ambiental para reducir el riesgo de diseminación.
¿Quién realizará las actividades de vigilancia y control de zoonosis? ¿Hasta cuándo estarán suspendidas? ¿Quién responderá por la salud pública en Medellín?
La salud pública es un derecho colectivo. Es prioridad el derecho a no enfermarse por encima, incluso, del derecho a aliviarse. La falta de estrategias de prevención en salud y la liquidación de una estrategia de gestión, como la Unidad de Saneamiento Ambiental, no auguran los mejores tiempos para la salud pública en Medellín.
La salud pública es la pulga en la oreja de los gobernantes que conciben la salud como un negocio y no ven en la prevención la rentabilidad que dan otros renglones de la salud personalizada. La prevención es la seguridad social de los más pobres.
El Municipio de Medellín tiene el deber legal de priorizar la prevención y el deber constitucional de ejercer la solidaridad con la población vulnerable de la ciudad, población que no genera la rentabilidad económica de la asegurada y que fue marginada por la Ley 100 de 1993, la que mercantilizó la salud y la redujo a salud clínica.
La salud pública, desde una perspectiva poblacional, y desde una perspectiva de derechos, no es un “regalo” municipal, no es un acto de desprendimiento de un alcalde o de la Junta Directiva de una empresa estatal; es, por el contrario, su deber fundamental y principal acción administrativa.
En una ciudad de profundas desigualdades sociales, dejar la salud pública en manos de los particulares, es dejar a la población vulnerable en condiciones de alto riesgo para que los “insectos brincones” y las EPS disequen a los niños más pobres como los del barrio El Salado.
Medellín, 29 de noviembre de 2005. |